Abrí los ojos levantándome de la camilla con mi corazón latiendo fuertemente.
Miré a mi alrededor y vi que estaba en la habitación del hospital y efectivamente era de noche como en el sueño.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo al acordarme de la pesadilla que tuve e instintivamente miré mis manos y me tranquilicé al ver que estaban bien, no había ni rastro de sangre.
Me levanté de la camilla y sentí el frío del suelo cuando mis pies lo tocaron.
No le di mucha importancia y seguí caminado hasta llegar a abrir la puerta.
Un enorme alivio invadió mi cuerpo al ver la luz en el pasillo y a las numerosas enfermeras que se encontraban caminando de un lado a otro e incluso unas cuantas estaban sentadas en una especie de mostrador escribiendo datos en el ordenador.
-¿Necesita algo? - preguntó una voz detrás de mí. Me di la vuelta encontrándome con una enfermera cuyo ceño estaba fruncido lijeramente, sin saber porque había salido de mi habitación. Negué con la cabeza intentando sonreír pero salió más como si fuera una mueca. - Vuelva a su habitación entonces.
- En realidad ... necesito ir al baño. - dije soltando una risita inofensiva. Ella me observó dudosa escaneandome de arriba abajo y después asintió.
- Voy a acompañarla ... - se posicionó delante mía esperando que la siguiese sin embargo me quedé quita en mi sitio.
- Puedo yo sola gracias . - comencé a andar pasando por delante de ella. Otro escalofrío recorrió mi espalda esta vez más fuerte que el anterior provocando que temblara un poco y me di la vuelta viendo como la enfermera seguía en su sitio sin moverse y sin quitar su mirada de mi. Su rostro era completamente inexpresivo, prácticamente parecía una estatua.
Todos en este hospital son extraños.
Me dí la vuelta abrazandome a mi misma, mientras andaba por los pasillos del hospital.
Parecía una loca en el manicomnio intentando escapar.
Varias enfermeras pasaban por mi lado sin siquiera preguntarme, nada no eran tan extrañas como la otra, aquella si que daba miedo.
Miré arriba en el techo y vi la hora, eran casi las doce y media de la noche.
Fruncí el ceño, mientras seguía caminando por el pasillo intentando no llamar mucho la atención.
Bajé la mirada cuando unos médicos pasaron por mi lado y empecé a acelerar el paso, no quería que nadie sospechara que me había ido de mi habitación no para ir al baño precisamente, quería salir de aquí hoy mismo, no aguantaba estar en este lugar.
Vi a lo lejos el ascensor abriéndose y comencé a correr hasta llegar a entrar dentro antes de que las puertas se cerraran, sonreí a las personas que había dentro que me miraban como si fuera un bicho raro y después las puertas se abrieron en la planta diez. Varias personas bajaron dejándome prácticamente sola y antes de que las puertas se cerrasen vi a lo lejos a la misma enfermera que hace unos minutos me había hablado y se quedó parada unos segundos mirándome para después comenzar a caminar en mi dirección.
Abrí los ojos como platos y comencé a darle repetidamente al botón del ascensor para que cerrara sus puertas, ella se dió cuenta y comenzó a correr hacia mí, su mano intentando abrir las puertas fue lo último que vi cuando las puertas se cerraron y el ascensor comenzó a bajar. Suspiré apoyando mi espalda en el espejo del ascensor y después de cuatro minutos el ascensor paró en la planta uno.
Miré al rededor y no había nadie asique decidí salir. Si intentaba salir ahora del hospital todos se darían cuenta porque la loca de la enfermera ya me había visto.
Salí del ascensor caminando otra vez por el enorme pasillo y sentí que alguien me estaba mirando.
Me di la vuelta y prácticamente grité al ver de nuevo a la misma enfermera de antes detrás mía.
¿Que mierda? ¿Cómo consiguió llegar hasta aquí sin usar el ascensor?
Comenzó a correr detrás de mí y yo hice lo mismo.
Giré mi rostro y comencé a correr por el pasillo sin mirar atrás, mi corazón latía fuertemente y me sentía cada vez más nerviosa.
Aceleré más mis paso y miré atrás una vez, viendo que ella ya no se encontraba siguiendome pero eso no hizo que me tranquilizara, seguí corriendo más rápido intentando no chocar con las paredes y después de unos segundos las luces del pasillo se apagarón y paré en seco.
Mi pecho subía y bajaba fuertemente debido al cansancio.
Apoyé la palma de mi mano en la pared y la quité rápidamente al acordarme del sueño que tuve, sin embargo mis manos estaban perfectamente bien, no había ningún rastro de sangre.
Suspiré tranquilizandome y comencé a andar orientandome mientras caminaba cerca de las paredes.
Escuché un ruido al fondo y apoyé mi espalda en la pared intentando que nadie me viera.
Claro, como si en esta oscuridad alguien pudiera verte ...
Bufé dándole la razón a mi consciencia. Nadie podía verme y lo más seguro es que alguien intentara encender las luces por eso se escuchaba el ruido.
Comencé a andar de nuevo sin saber a donde iba , pero si encontraba a mamá le diría que me quería ir de aquí sin pensarlo dos veces.
De repente sentí unas uñas clavarse en mi hombro y chille debido al dolor que me provocó.
Puse mi mano en el sitio donde me dolía y sentí una mano femenina con uñas bastante largas, era de una mujer, estaba claro.
La imagen de la enfermera demente me vino a la mente asique por instinto clavé mis uñas en su mano y le di una patada para después comenzar a correr de nuevo cuando me solté de su agarré.
Seguí corriendo sin ver por donde iba pero eso ahora mismo no importaba esa enfermera daba miedo, parecía una auténtica psicópata y aún escuchaba sus pasos corriendo detrás de mí.
Y entonces sin daerme cuenta, sentí como mi cuerpo chocaba contra algo duro y caí al suelo.
Pensé que había chocado contra una pared pero cambié de idea justo cuando unos brazos me tomaron levantándome del suelo y empujó mi cuerpo contra una puerta abriendola con mi propio peso, para después cerrarla de un portazo.
Solté un gemido al sentir mi espalda dolorida al igual que mi brazo debido a la presión que estaba haciendo en él.
Solo podía escuchar su respiración entrecortada sin embargo no tenía ni idea de quién podía ser. No quería que fuera otro asistente psicópata que intentara matarme, ya que denunciaría el hospital, de eso no había duda.
Escuché unos pasos correr por detrás de la puerta y entonces recordé a la loca que me estaba siguiendo, pero no me tranquilicé del todo ya que no sabía con quién estaba encerrada.
Sentí su otra mano apretando mi otro brazo y me empujó de nuevo contra la puerta. Solté un quejido mientras apretaba mis ojos.
Su otra mano tomó mi cuello y lo apretó elevandome un poco, sentí que mis pies ya no estaban en el suelo sino que estaba flotando en el aire.
Abrí los ojos aunque todo fuese negro a mi alrededor, y puse mis manos alrededor de la suya la cual se encontraba apretando más mi cuello, le arañé repetidas veces al sentir que me quedaba sin respiración.
Y también comencé a patalear proporcionándole fuertes patadas sin obtener resultados, era como si golpeara una roca, el no había dejado su agarré ni un poquito.
Y si seguía así, estaba segura que podía quedarme sin respiración y desmayarme o incluso peor, podría llegar a matarme.
Intenté gritar pero no salía nada de mis labios, así que como último recurso llevé mis manos a su rostro y le golpeé con todas mis fuerzas.
Soltó un quejido y sentí como soltó su agarre en mi y caí al suelo tomando mi cuello dolorido.
Comencé a respirar pesadamente, al parecer las lágrimas iban a aparecer en mis ojos.
- D-dejame ... d-dejame irme... - susurré mientras intentaba que el aire llegara a mis pulmones.
Solté un sollozo cuando sentí sus manos tocar las mías.
Cerré los ojos de nuevo y apoyé mi cabeza en la pared esperando que fuese rápido y no sintiera ningún dolor si el decidía matarme.
Pero de pronto escuché un click y abrí los ojos rápidamente, entrecerrandolos un poco debido a la fuerte luz que se hacia presente en la habitación.
Cuando mis ojos se acostumbraron a la luz abrí la boca al ver al hombre que estaba delante de mí.
Ni en mil años olvidaría aquellos ojos azules.
Él estaba enfrente de mi. Le volvía a ver de nuevo y esta vez no estaba soñando.
Su rostro estaba horrorizado al verme delante de el y pasó la mano por su cabello mientras soltaba un fuerte suspiro.
Miró mi cuello y después volvió a posar su mirada en mis ojos.
Me miraba como si se estuviese disculpando, pero no dijo nada.
Yo tampoco sabía que decir, estaba en shock por verlo en persona y al mismo tiempo intentaba respirar para no morirme.
El cuello me dolía horriblemente y a eso le seguía el dolor que la enfermera psicópata había provocado en mi hombro.
- N-no sabía que eras tú... - susurró bajando la mirada.
Le inspeccioné con lentitud, sin saber que decirle.
Yo tampoco sabía que era él. - ¿Estas bien? - preguntó mientras su mano derecha se posaba en mi brazo intentando levantarme.
Me eché un poco para atrás aunque no pudiera, ya que mi espalda estaba completamente pegada a la pared. - Tranquila no te voy a hacer nada... yo... no sabía que tu... - tomó mis hombros sin darle importancia al hecho de que le estaba rechazando y me levantó del suelo.
Estaba parada frente a él con mi cuerpo temblando por completo y mis ojos cristalizados.
Toqué mi hombro y solté un gemido al quitar mi mano y ver que estaba sangrando un poco.
Él lo observó y frunció el ceño mirándolo también.
-¿Quien te hizo eso? - preguntó intentando tocar la herida.
Empujé su mano antes de que lo tocara y el me miró apretando su mandíbula. - Otra vez tan exasperante Jenner...
-¿Tu eres Jared? - pregunté con dificultad sin hacer caso a lo que había dicho. Después de tantas pesadillas con el, al fin había llegado el momento en el que le veía en persona y tenía muchas preguntas que hacerle.
El asintió mientras su mano volvía a pasearse por su cabello y abrió la boca sorprendido al sentir mi puño chocar contra su mandíbula.
Quité la mano agitandola debido al dolor que sentí en mis nudillos y esperé a ver su reacción . Si moría hoy al menos lo hice golpeando a un idiota que me había metido en problemas con la justicia.
Mi ceño se frunció cuando escuché su risa y vi como tomaba y acariciaba su mandíbula con su mano derecha.
Volvió a posar su mirada en la mía y comenzó a reír un poco más.
- Esta bien me lo tenía merecido.- sonrió en mi dirección mientras quitaba su mano y la ponía en su bolsillo.
Esperé que diera un golpe o se enfadara por lo que hice sin embargo no pasó nada de eso , solo ví como me observaba a los ojos con su sonrisa.
Me entraban ganas de arrancarle aquellos bonitos ojos para que no volviera a mirarme.
- Una loca me estuvo siguiendo por el pasillo. - le dije mientras acariciaba mi hombro.
No sabía porque le decía aquello pero en estos momentos al parecer él era mi única salvación.
No le conocía en absoluto y el a mi tampoco.
Las preguntas vendrían después, ya que era extraño que supiera mi nombre.
Frunció su ceño y pasó su lengua por sus labios asintiendo.
- Vamos a salir de aquí . ¿De acuerdo? - asentí también ante lo que dijo. Era tan alto que tenía que levantar la mirada para mirarlo. - Quédate detrás de mi hasta que salgamos. - advirtió abriendo la puerta.
Comencé a caminar detrás de él, mirando a todos los lados sobre todo detrás nuestra, ya que el estaba atento a lo que ocurría delante.
Cualquiera me llamaría loca por confiar en el, pero no tenía otra opción en estos momentos.
Hasta yo misma pensaba que me había vuelto loca.
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The devil you know.
Paranormal'Nadie en la historia de la tortura fue torturado, con la clase de tortura con la que tú serás torturado.' (Obra registrada en safe creative 2101226672861)
