Increíble

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La palabra increíble no se refiere a algo bueno o maravilloso, si no, a algo que cuesta creer porque la posibilidad de que suceda era muy escasa.
Sophia podía utilizar correctamente esta palabra.
Mientras se encontraba en un sueño profundo, sentía que estaba en las nubes, el viento la acariciaba y las copas de los árboles la sostenían, se sentía libre, casi desnuda.
De repente comenzó a sentir dardos dentro, era placentero, estaba feliz, apretó con fuerza sus párpados, sintió en la yema de sus dedos algo cálido, que podía tocar y acariciar, estaba completamente a gusto y cómoda.
Lentamente abrió un ojo, después el otro, le pesaban tanto los párpados, vio un rostro, no era conocido, parecía que lloraba, trató de ver con mas claridad, no, tenía gotitas de sudor por todo el rostro, trató de safarse, pero cuando cada parte de su cuerpo fue tomando conciencia de lo que sucedía se asustó demasiado y comenzó a llorar, de su garganta salió un grito ahogado, intentó golpear al hombre en el rostro, pateleó, pero estaba demasiado débil, no tenía escapatoria y los dardos se combirtieron en rayos que le dolían, cuando estaba a punto de gritar y esta vez se escucharía tan fuerte...
No pudo, el le cubrió la boca con una de sus manos libres y continuó soltando gemidos y acelerando sus movimientos, hasta que paró soltando un suspiro.
En ese momento entró Tod a la habitación, no podía creer lo que estaba sucediendio, en la mano tenía una lámpara que utilizó para estrellarsela al tipo que estaba sobre Sophia.
Era un hecho que Tod no tenía idea de que eso pasaría, cubrió a Sophie, como el la llamaba, con una sábana y se trató de disculpar con ella, las lágrimas rodaban por su rostro, estaba furioso, pateó en la cara al tipo, no se suponía que nada de eso pasara, el era un experto que estaba ayudando a Tod, parece que todos estaban dementes al fin y al cabo.
Tod desató a Sophia quien gritó, se cubrió y algo mareada trató de ponerse de pie.
¡Auxilio! ¡Ayúdenme!
Nadie podría escucharla jamás.
Tod la tomó y la jaló tan fuerte como pudo para evitar que ella escapara. Le pidió que se tranquilizara, que le explicaría todo y que ya no se tenía que preocupar por ese inútil, ya no lo vería nunca más.
Sophia analizó su situación, tomo un pedazo de vidrio de la lámpara rota y se la clavó a Tod en el cuello.
Salió hullendo.
¿¡Como podía confiar en la policía después de lo que su amigo le acababa de hacer?!
Corrió descalza y con solo una sábana cubriendola a casa de sus padres, allí estaba toda su familia reunida junto con dos policías, al parecer la estaban buscando cuando sus amigas la reportaron perdida, Sophie no sabía cuanto tiempo había pasado encerrada, creía que habían sido un par de horas, una noche tal vez, cual fue su sorpresa al enterarse de que estuvo 2 semanas cautiva.
No lo podía creer.
Todos corrieron a abrazarla, buscarle ropa, comida, agua, lo que necesitara. Todos tambien querían escuchar su historia, la policía quería hacerle preguntas, todos estaban intrigados, por la forma en que había escapado.
Pero ella solo trataba de recordarlo, como era posible que estuviera tanto tiempo secuestrada, como era posible que Tod hubiera sido el culpable, como se había hecho todas esas cortadas, esas heridas de agujas, esos moretones...
Ella no podía responder todas las preguntas que tenían todo el mundo, ni siquiera se las podía responder a si misma, ¿acaso todo ese tiempo la habían drogado?
No comprendía nada, todo estaba borroso, pero de vez en cuando, sentía dolores muy intensos en la cabeza e imágenes regresaban a ella, recuerdos, que su mente olvidó para protegerla.
La policía buscaba al oficial Toswud, si no a el en carne viva, su cadaver, según la policía había posibilidades de que el hubiera llegado a un hospital o que la otra persona lo hubiera ayudado, a juzgar por lo que Sophia les había descrito, podía no haber sufrido graves daños por el estado de ella.
Sophia estaba segura de que se había desecho de Tod pero entre mas vueltas le daba al asunto, mas improbable le parecía, con lo débil que se encontraba, en tales condiciones, incluso, tal vez lo había imaginado y el la había dejado escapar.
No, eso era imposible, con toda la sangre que había, tal vez había asesinado al otro tipo, el que estaba en el suelo, tal vez...
Como podía estar segura de algo, lo único que podía asegurar es que no sabía lo que le habían hecho, tampoco como es que el tiempo no pasaba estando en ese lugar, todo le daba vueltas, se comenzó a marear y se recostó en su cama, mientras pensaba en todo eso, cayó dormida.
En su sueño se encontraba corriendo, con su vestido azul marino y sus tacones en mano, esta vez no le dolían los pies por las piedritas que se le iban incrustando, pero podía ver como le sangraban, aunque no conseguía sentir nada, hací que continuó corriendo, no sabía hacia dónde ni porqué, solo seguía y seguía. Se detuvo en seco. Enfrente de ella estaba Tod con los brazos abiertos, se veía muy jóven, una pequeña niña paso corriendo a lado de Sophia y se lanzó a los brazos de Tod. Parecían quererse mucho. El la llevó a un tunel. Sophia los iba siguiendo, se dió cuenta de que ella no estaba realmente alli, pues no se percataban de su presencia. Tod hacia reir a esa pequeña niña, le decía palabras al oído, se acercaron demasiado y el la beso, dulcemente, ella quería apartarse pero el la sujetaba muy fuerte.
Despertó.
Le dolía la cabeza y se dió cuenta de que ya no estaba dormida en la cama de huéspedes, la cuál antes era su habitación, estaba en la sala, con un vaso de agua a su lado en la mesita que jamás le había gustado.
Tal vez caminé dormida, pensó. Eso era algo que nunca le había sucedido. Lo extraño era que cuando se levantó y llamó a sus padres no obtuvo respuesta, fue a las habitaciones y estaban vacías, se puso los zapatos, un suéter y quiso salir a la calle, su celular tampoco estaba. La puerta de la casa estaba cerrada por fuera, se asomó por la ventana y creyó que había algo obstruyendo su vista, pero se dió cuenta de que estaban bloqueadas, al parecer con una pared de cemento. Se asustó. Gritó llamando a su madre, a su hermano, pero nadie parecía escucharla, golpeó las paredes, haciendose cortadas, como las que encontró en su cuerpo después del secuestro.
En ese momento se puso a pensar que tal vez estaba muerta en algún tipo de transición, pero hasta a ella le sonaba ridículo. Entonces se le vino a la mente una idea. Quizá jamas había logrado escapar, tal vez su mente había recreado tal sensación porque en efecto, estaba a punto de morir, talvez fue la última vez que vería a su familia, aunque no fuera cierto.

La Singularidad De SophiaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora