Extra 5*

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Suspire por décima quinta vez en diez minutos. Todavía faltaban otros diez para que este infierno terminara. No me mal interpreten, normalmente amo mi trabajo. Pero últimamente, Cath no ha hecho más que arruinarlo.

Día tras día, hora tras hora. Soy presa de su hostil comportamiento. Y la verdad, es que no entiendo, ¿cómo es posible que me haya metido en esto?

Es decir, Cath y yo hemos terminado. Y con razón. Entre nosotros, lo que había no era precisamente amor. Si no deseo, lo admito. No la quería como mi novia, sólo la quería por el sexo. Y en cierta forma, ella quería exactamente lo mismo. Pero llegamos a un momento, en el que deje de hacer lo correcto. Deje de pensar en ella, deje de disfrutar de su compañía. Nuestras sesiones de sexo, se volvieron un terrible engaño.

Admito que por mi parte, tuve un trozo realmente grande de culpa. Al pensar en alguien más mientras lo hacíamos. Al imaginar un rostro distinto en vez de apreciar el suyo. Y no es que cambiara cada vez. Era uno fijó, el de una chiquilla muy peculiar. Penélope, la pequeña de las notas.

No se qué me pasaba con ella. Simplemente, parecía saber que nervio tocar, para tenerme por las nubes. Cada una de sus notas, me hacían desear leer la siguiente. Y porque no admitirlo, me gustaba. Aunque no quería verla de esa forma, yo ya la veía como una mujer, y no como una niña. Pero no cualquier mujer. Con ella no habría sido capaz de hacer lo que hice con Catherine. Probablemente porque por ella sí sentía algo.

En fin. Seguí esperando que la jornada terminara. Por suerte, la chicharra no tardo en indicar el final de la jornada.

Con gran pereza, me moví de un lado a otro recogiendo mis cosas y guardándolas. Finalmente me dirigí hacia mi coche ansiando un necesario cigarrillo.

Una vez adentro, decidí no esperar hasta llegar a mi casa para dar unas cuantas caladas. Conducí mi automóvil hacia el parque más cercano, que por suerte se encontraba a dos cuadras de la escuela.

Baje impaciente del coche y fui en busca de un lugar donde fumar a gusto. Me encontré con un pequeño quiosco y ahora un poco más cómodo me acomode en uno de los escalones.

Saque un cigarrillo de menta del bolsillo de mi chaqueta y con mi encendedor lo prendí.

Di una larga calada y exhale. Miles de imágenes de Penélope se me cruzaron por la cabeza y sonreí. No siquiera sabía porque pensaba tanto en ella.

Tan sólo es una niña.

Pero pensándolo bien, no sólo es una niña, es la niña que me vuelve loco. La que me hace querer morderle las mejillas cada vez que se sonroja. La que me saca sonrisas y hasta carcajadas con cada una de sus notas. La que no puede pasar un solo día sin decirme algo cariñoso, o sin demostrarme afecto con una de sus sonrisas. ¿Quien era yo para profanar su inocencia con mi arruinada mente? No, su inocencia debe permanecer intacta. Tengo que entender que ella no es Catherine, que ella no es alguien de follar y desechar.

¿Por qué? No lo se. Sólo se me ocurre una razón, la quiero. Y como la quiero, es mejor que me mantenga lejos. Me conozco, se que puedo hacerle mucho daño. Y yo no quiero eso para ella, mi niñita especial.

Di una corta calada a mi cigarrillo y exhale el humo nuevamente.

Escuche un resonar de pasos precipitados hacia donde yo estaba. No me importo. Los taconeos provenían de detrás mío. Ignore los pasos y me lleve el cigarrillo a la boca nuevamente.

No me dio tiempo de darle mi una sola calada más. Una pequeña y pecosa mano me lo arrebato de la boca y lo piso con la punta de sus converse rojos.

Gire mi cabeza sorprendido y me quede embobado viendo la expresión de disgusto que poblaba la normalmente risueña faz de la pequeña Penélope.

La chiquilla esforzó el rostro intentando no fruncir el ceño y me regalo una minúscula y forzada sonrisa.

De forma completamente inesperada Penélope me robo un beso en la mejilla y acerco sus labios a mi oído.

-No quiero volver a ver que hagas eso-. Sentencio muy duramente y de modo susurrante en mi oído. -Te haces dañó. Por favor, deja de hacerlo Jared, yo se que puedes- susurro más bajito y con dulzura.

Un reseco y tenue "Lo lamento" salió de entré mis labios y le siguió el sonido de sus pasos al marcharse.

Suspire y me lleve las manos al rostro con arrepentimiento. ¿Qué me pasaba? ¿Por qué lo qué ella pensara me afectaba? Es mi vida, puedo hacer lo que quiero.

Pero por alguna extraña razón me sentí mal al escucharla tan decepcionada.

-Perdón- susurre. Aunque sabía que ya no podía oír lo que decía.

Mire con rabia el cigarrillo aplastado que yacía pegado al suelo. La acción de Penélope había logrado estrujarme el corazón.

Realmente le importo...

Bruscamente abandone el quiosco y me dirigí hacia mi coche.

-Lo lamento Penélope- dije un poco más fuerte mientras me dirigía hacia mi casa. Aún así, sabía que ella no podía escucharme.

[...]

Abrí la puerta con brusquedad y salude a mis alumnos en un tono no muy animado.

Acomode mis cosas en mi lugar e intente explicar la actividad a mis aburridos alumnos.

Una vez viéndolos escribir a todos, decidí tomar asiento. Suspire al ver sentada a Penélope y concentrada en su tarea.

La pequeña había hecho lo necesario ayer como para robarme el aliento y hacer que le dedicará una noche de insomnio.

Comencé a ordenar mi escritorio para distraerme y así no prestarle tanta atención a Penélope. Lápices por aquí, carpetas por allá. Aviones de papel por acullá.

Estaba muy distraído, pero por suerte logre distinguir de entré el gran montón de papeles el pequeñísimo avión de papel que Penélope había dejado.

¡Hey, profe!

Ayer lo vi fumando al terminar todas las clases. Perdóneme por arrebatarle su cigarrillo, pero es que no puedo soportar verlo hacerse daño.

Sonreí inevitablemente y me encontré con la mirada preocupada de Penélope al levantar la mirada.

N/A: He aquí un extra. Raro que actualice ¿no?
No se emocionen, no me he curado. Pero sus comentarios me ponen feliz y me dan ganas de escribir.
Espero que les haya gustado, se que no es mucho. Este no es ni de lejos el mejor, pero a mi me pareció lindo.

Les tengo dos beshas preguntas, ¿cuál es su sexualidad? Y ¿cómo la descubrieron (si es que no son heterosexuales)?

Yo soy Bisexual y me di cuenta por que entre en una crisis existencial en la que no sabía porqué carajos me atraían las mujeres, entonces comencé a cuestionarme si prefería mujeres u hombres. Al final decidí que me gustaban los dos y pues, así soy. xd

Mi pregunta es rara, lo se. Pero tengo curiosidad. Así qué, si quieren respondan.

Ciao mis queridos lectores. 🌚

¡Hey, profe! [Wattys2016]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora