Extra 2*

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Cath levanto la mano e hizo la pregunta de siempre.

-¿Me lo podrías volver a explicar, Jared?

Catherine movió los párpados de una forma ridícula haciendo que Penélope rodara los ojos y se mordiera las mejillas con enojo.

-Primero, no me tutee señorita Smith- me costo lo mío recordar su apellido con exactitud. Penélope se aburrió y continuo con su lectura. -Y segundo, les decía que hoy habrá un examen sorpresa. Debería prestar más atención, Smith.

-¿Examen sorpresa? ¿Por qué? ¿Esta en sus días?-. A Penélope se le resbalaron las gafas, debido a la intensidad con la que reclamaba. Su respuesta me obligo a ocultar olímpicamente una carcajada.

-Más respetó al profesor-. Reclamó Catherine con un evidente tono de molestia.

Ignore a Cath por octava vez en el día, rompiendo claramente mi récord. Vaya, ocho veces en quince minutos. Nada mal.

-Tranquila linda, no me molesto tú comentario. Y respondiendo a tu pregunta, no, no estoy en mis días y jamás lo estaré, por razones biológicas que se aprenden en la primaria. - Oí como Cath susurraba una sarta de malas palabras. -Lo que ocurre es que están algo atrasados en mi materia, y eso debe cambiar.

Logre sacarle una sonrisa, seguida de una blasfemia a Penélope, acompañadas de un par de manoseos rápidos al cuello de su camisa.

-Pero los exámenes sorpresa son muy injustos, no nos permiten prepararnos ni física ni psicológicamente. Estar desesperada en un examen es algo muy traumático ¿sabe? Por su culpa yo podría ir al psicólogo, y la última vez que fui el vegete me mando a picar rábanos solo porque me burle de su ropa. Eso no se vale, profe-. Absolutamente nadie pudo aguantar la risa. Por esto es que esta chica era tan querida por sus compañeros, se encargaba de suavizar cualquier momento de tensión que se pudiese presentar.

-Que yo recuerde, Penélope. En el último examen que resolviste, las primeras tres respuestas contenían afirmaciones sobre que sabias que loción para el cabello usaba Peter Pan. Disculpa pero no creo que eso te cause un trauma severo, es decir, todos sabemos que te lo tomas todo a la ligera-. Penélope se sonrojó un poco y fingió limpiar con su corbata los cristales de sus gruesas gafas de montura verde.

-Ja Ja- dijo sin humor alguno. -Puse eso porque no sabía las respuestas. A demás, el resto de los resultados debieron complacerlo-. Coloco sus gafas cuidadosamente sobre su pecosa nariz.

-Las demás respuestas solo eran una repetición de la pregunta-. Me acerque a su pupitre para intimar más la conversación. -Y no nos olvidemos, Penélope, de la bonita animación de mi que dibujaste en la parte trasera de la hoja-. Añadí en tono de sorna, pero lo que menos hacía, era burlarme. Recuerdo lo que pensé cuando lo vi, o lo que hice cuando vi un pequeño corazón borroneado al lado de mi nombre en el dibujo. Y si, aún lo conservo.

-Entonces, ¿no le gustó el dibujo?- pregunto con las cejas alzadas y las pupilas dilatadas detrás de los gruesos vidrios.

-Al contrario, me encanto tu dibujo Penélope- añadí en un susurro muy cerca de su rostro. -Pero hubiese deseado que a demás de dibujar tan bien, fueras buena en matemáticas-. Esto lo dije un poco más alto. Me aparte al percatarme de que todos nos observaban, aunque lo lamente al darme cuenta de que mi cercanía había acelerado el pulso de Penélope y esta respiraba a un ritmo que resultaba notoriamente anormal.

Catherine carraspeo detrás nuestro y Penélope le dedicó una sonrisa de autosuficiencia que me intimido hasta a mi.

-Y bien, ¿nos entregará los exámenes profesor?- Comento Roger, el listillo de la clase.

¡Hey, profe! [Wattys2016]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora