CAPÍTULO 6: ¡¿DEBERÍA LLAMAR AL PSIQUIATRA?!

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Narra Katier

Fue un día bastante agotador, pensé que me iban a despedir cuando entre con el niño a su oficina. Gracias a Dios no fue así. Llego al hospital con el niño dormido. La recepcionista ya está acostumbrada a verme, le sonrió amablemente, pero ella me ignora.

El niño hoy no dejó de brincar, se veía realmente feliz, después de darme un susto de muerte, él se quedó con mi jefe hasta el final de día. Entro a la habitación donde está mi hermana. Yo no puedo estar aquí y el niño menos, pero no tenemos a donde ir.

Por suerte el doctor que atendió a mi madre hizo que dejaran a Lisley en una habitación sola, aparte de que permitió que entrara. Solo espero no crearle problemas.

Dejo al niño en el sofá que esta recostado al interior de la habitación. La cama de Lisley está frente al sofá. Camino hasta ella y me quedo observándola.

Tomo su mano entre las mías, mientras una lagrima solitaria rueda por mi mejilla. Se ve en paz, como si el lugar en el que esta es mejor que este. Sus pestañas son largas y su seño está tranquilo, una bella durmiente.

—Despierta ¿sí?_ susurro más para mí que para ella. Sollozo a su lado sintiéndome sola y angustiada.

No sé hasta qué tiempo me quede despierta, cuando abrí los ojos tenía su mano cerca de mi rostro. Mi espalda empezó a doler por la postura en la que dormí. El niño aún está dormido así que aprovecho y me levanto de la silla, me alisto un poco y para cuando termine él se había despertado.

Lo saque rápido de hospital, antes de que los médicos de turno se dieran cuenta. Me despedí de ella con un beso en la frente y corrí por las escaleras. Logre que nadie me viera, por supuesto que las cámaras de vigilancia son la excepción.

Al salir no pude evitar expresar mi sorpresa. Mi jefe estaba fuera de su auto esperándome. Al verme alza su mano a la altura de sus ojos y mira su reloj. Niega con su cabeza y abre la puerta de su auto, indicándome que entre con su mano.

¡Shh! no lo puedo creer, ¿Qué rayos le pico? ¿Se habrá levantado bien hoy? ¿Será que comió demasiada grasa ayer y su cerebro se disloco? ¡Shh! ni que fuera una máquina.

Miro mi teléfono y veo que aún no son las seis. ¿Qué? ¿Madrugó a verme? En definitiva a mi jefe le pasa algo. Me acerco a él y aun sin poder creerlo le pregunto.

— ¿Debería apartar una cita con el psiquiatra?_ el fruñe su entrecejo. Pero que esperaba. De la nada viene a buscarme. Espera ¿Cómo sabe el que iba a estar aquí? Esa pregunta mental me pone alerta.

—Deja de preguntar y entra_ ordena con un tono nada amable. El niño al escucharle levanta su cabeza, pues aún estaba soñoliento.

Le saluda y le brinda una sonrisa, aun incrédula entro al auto. Él se ve serio, no dice ni una palabra, solo tiene sus manos en el volante muy pendiente de la carretera.

—Tengo que pasar por la guardería_ informo. El suelta un suspiro como si acabara de ordenar sus pensamientos. ¿Qué rayos lo tienen tan pensativo?

— ¿Tienes algo que decirme?_ su tono de voz me deja ver que está un poco desconcentrado, como si esperara una respuesta a sus interrogantes.

— ¿Hay algo?_ contra ataco. No sé a qué se refiere con su pregunta. Bueno tengo idea, pero prefiero fingir que no sé.

—Deja de responder con preguntas_ alza su tono de voz— si hago una pregunta lo normal sería que dieras una respuesta, no una pregunta como respuesta.

Su voz cargada de enojo hizo que el niño lo mirara asustado.

— ¿Dónde queda la guardería?_ pregunta un poco más calmado. Le indique y el resto del camino fue en silencio.

Al llegar a la guardería, se encontraba un periodista del otro lado de la calle. Mi jefe al darse cuenta de ellos, bufa enojado. Al pasar unos cuantos minutos decide salir del auto. Los periodistas se encuentran de espalda, lo que es un alivio ya que podremos pasar por desapercibido, pero no pasa así. Justo cuando pensaba abrir la puerta una periodista sale con su equipo.

Al ver a mi jefe, empezaron los flashes.

— Por favor una pregunta_ suplica cuando ve que mi jefe que intenta evadirles. —solo un comentario.

Insiste la chica, hasta que mi jefe decide darles respuestas.

— ¿Por qué dejo el mundo de las artes? ¿Es ella su actual novia? ¿Qué hacen en la guardería? ¿Piensa volver?_ el disparo de los flas no cesaba y me estaba hartando de la situación. La voz de la periodista llamo la atención de los otros periodistas que no tardaron en llegar y lanzar sus preguntas.

—No pienso volver a ese mundo, señorita_ comenta frustrado— daré una entrevista más tarde.

—Una última pregunta señor Browrunt, ¿Es ella su novia? _ El me mira buscando una respuesta, un poco dudoso vuelve a la periodista y le responde.

—Es mi actual pareja y tenemos un hijo...............

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