CAPÍTULO 7: ¡NO LO HAS OLVIDADO!

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Narra  Katier

—Lo siento, su madre vino hace un momento y firmo los papeles

Eso fue un balde de agua fría que cayó sobre mí, madre está muerta, ¿Qué es esto? Miro hacia atrás y aun los veo a ellos jugando.

—Señorita puedo ver la firma de esa persona_ suplico, tenía que saber quién se había hecho pasar por mi madre. Pero ella niega, diciendo que no puede hacer eso.

Duro algunos minuto para volver a mi estado normal. Salgo del hospital y aún están ellos jugando a un lado de la calle. Me acerco a ellos y le quito al niño.

—Me tengo que ir_ le informo y la verdad no sé por qué lo digo.

—Deberías cuidarte más, solo deseo que esto no sea verdad_ volteo a mirarle, ¿Qué es lo que desea que no sea verdad? Volteo a mirarle, el hilo de su mirada está en el piso, su semblante decaído con unos papeles en la mano.

— ¿Exactamente qué?_ cuestión perdiendo el control. Mi pecho subía y bajaba aceleradamente y mi respiración se hacía cada vez más pesada. Dentro de mi parecía que estuvieran cavando hondo, ese fuerte dolor en mi pecho se había hecho presente desde que salí de la oficina de ese idiota. Se estaba haciendo cada vez más incontrolable por más que tomaba y soltaba el aire.

—Nada, solo espera y veras_ dice sin mirarme y se larga. Mis fuerzas ya no podían más, la cabeza quería explotar en mil pedazos así que deje de pensar en eso y me fui al hospital central.

El niño a pesar de tener un momento de alegría sabía que no podía ir con él, se puso triste por un momento, pero luego volvió a su estado normal.

Llego al hospital general, es un edificio aproximadamente de 25 pisos, no tengo ni idea de cómo empezar esto. Entro y en la sala se encuentra aproximadamente 20 personas. Me acerco a la recepcionista y le pregunto por mi hermana. Después de indicarme la habitación en la que se encuentra mi hermana me detiene.

— ¡No puedes estar aquí con el niño!_ me informa ella al verme la intención de subir con el niño en los brazos.

—Solo será un momento por favor, quiero verla antes que entre al quirófano_ mi voz salió entrecortada, ya no tenía más fuerzas para seguir fingiendo una postura en la que nada me importa.

—déjela pasar_ escucho la voz del doctor detrás de mí, me giro y lo veo con su bata blanca. A su lado estaba su hijo, pude ver en sus ojos cuanto disfrutaba de la situación.

Sostuve mi mirada, a pesar de estar así, no le daría el gusto de verme humillada.

— ¡Gracias!_ susurro cuando paso por su lado. Su voz me detuvo en seco.

—No es por ti, es por tu madre_ ¿Qué? Mi madre. Hasta donde sé, ella llego muerta al hospital, ¿Cómo mi madre le diría algo? Le encaro, pero ya se había ido.

Veo cómo sale del hospital y llega a su auto, antes de subir se gira y me mira, para entonces estaba en la puerta del hospital, pude ver sus ojos decaídos y una sonrisa nostalgia asomarse en su labios. Se inclina hacia mí y sube a su auto.

¿Qué es todo esto?, la suave voz del niño me hace salir de mi asombro, lo había bajado al escuchar al doctor y por un momento olvide que él estaba conmigo. Lo volví a cargar y le di un fuerte abrazo.

No sé a quién quería tranquilizar, si a él o a mí. Reprimí las lágrimas que quería salir y subí el ascensor al piso 15 con habitación 324, eso fue lo que dijo la recepcionista.

Las puertas del ascensor se abren dejándome ver un largo pasillo con sillas en la pared. Alzo mi mirada y veo a la persona que menos quería ver en estos momentos. Mi exjefe con la gerente y el vicepresidente se encuentra hablando a un lado del pasillo. Al verme frunce su entrecejo y me mira de abajo hacia arriba. El niño al verlo le grita entusiasmado.

— ¡Zxac!_ él le extiende una sonrisa sincera, se gira por completo hacia mí con sus mano en los bolsillos de sus pantalones. —Ma bájame.

Sin parlotear o intentar detenerlo lo bajo y el corre hacia a él.

— ¿Vienes a suplicar perdón?_ pregunta con aires de arrogancia cuando me acerco. No puedo evitar achinar mis ojos y negar un par de veces.

— ¿Te encuentras bien?_ la voz de la gerente me saca de onda, la miro extrañada, hace mucho que no escuchaba eso— veo que estabas llorando.

Explica ella un poco avergonzada, cierro fuerte mis ojos y limpio mis lágrimas, antes de que Jemix se dé cuenta. Hasta entonces fue que me fije que él se estaba haciendo el que no veía. Lo supe al verle prestar atención a la gerente e ignorarme. Escondió su cabeza en el cuello de Zxac mi ex jefe.

En eso decidí dejarlo estar. Miro hacia el fondo del pasillo y veo a un hombre de unos 40 años, a su lado viene un joven que me parece familiar. El hombre de cuarenta años, tiene una chaqueta negra puesta con las mangas regazadas hasta la mitad dejando al descubierto el final de un tatuaje. Sus ojos azules y su cabello castaño. Tiene cejas abundantes y pestañas son largas. ¿Por qué me parece familiar esta persona? No me hubiese fijado en el si no hubiese sido por que desde que me vio no quito sus ojos de mí. Al pasar por mi lado se detiene un momento y mira al niño. Su mirada me hizo sentir escalofríos, era intriga mezclada con curiosidad. Al seguir su camino, pude ver bien el final de su tatuaje. El final de una serpiente cascabel, en el que la punta tiene forma de una T.

Me pregunto por qué se me hace familiar, me quede mirando ese tatuaje hasta que las puertas del ascensor se cerraron. Justo allí ese recuerdo llego a mí.

"Tiene una serpiente en su brazo, es una cascabel, la que tiene la perla en la cola, Hija no lo olvides huye de él, la perla la dibujaron en forma de T....."

Abro mis ojos, no puede ser, miro al niño que me queda mirando asustado. Sin importar que salgo corriendo hacia la habitación

—He no puedes entrar aquí_ un enfermero me detiene, me agarra por los brazos impidiendo que entre a la habitación.

—Tengo que ver algo no demorare_ suplico para que me suelte pero él no me escucha— Suéltame.

Grito, mi pecho sube y baja sin poderlo creer aun, duele mucho y estoy por perder el control. Ya no importa si me ven, solo quiero asegurarme que ella aún está bien.

—Si no te controlas, te sacare de aquí_ me advierten.

El enfermo me suelta y no tengo otra que esperar, siento que pierdo mis fuerzas, ya el aire no quiere entrar en mis pulmones, todo mi mundo empieza a girar y siento que voy a perder. Mis fuerzas se acabaron y ya no puedo más, pero ni siquiera tengo derecho a rendirme.

Inhalo y exhalo para controlarme, parece funcionar, poco a poco vuelvo a entrar en razón. Levanto mis ojos y miro hacia ellos. Los tres están mirando fijamente la escena y me maldigo por no saber controlarme.

El niño está en los brazos de Zxac, puedo ver sus ojos cristalizados y como muerde sus labios para no soltar un sollozo. Puedo ver como Zxac intenta tranquilizarlo dando le una palmadita en su espalda. Ellos se acercan a mí, supongo que preocupados, no me interesa, miro hacia otro lado y suelto el aire.

— ¿Tienes algún problema?_ pregunta con notable preocupación el vicepresidente. Niego con mi cabeza sin dejar salir algún sonido de mis labios. Si abro mi boca, creo que me echare a llorar y no aguanto la presión en pecho.

— ¡Estas aquí!_ exclama alguien detrás de mí. Me giro y veo al doctor de hace un momento. — ¡Vaya eso sí que es un milagro!

— ¿Quién va a operarla?_ ignoro su sarcasmo. No estoy para soportarlo y no creo que mi paciencia llegue hasta allá. Otro doctor se acerca a nosotros, mira unos papeles en la mano y vuelva alzar su mira hacia mí.

—Señorita Cárter, la joven Lisley se le hará la operación en las próximas 2 horas, espero que ya haya firmado los papeles_ asiento y él se retira sin decir más. De reojo pude ver la confusión de la gerente y el vicepresidente. Hasta ese momento para ellos era Lisley. Pero de quien me extraña es de mi jefe, bueno ex jefe. Parece que lo supo antes.

— ¿Ahora si tienes algo que explicar, señorita Lisley?.............

Capitulo completo en Dreame: https://m.dreame.com/novel/3447988736/Eres%20%20un%20Idiota

Eres un IdiotaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora