Estaba con Kou en la cocina buscando un jarrón para las flores, aun que Kou dijera que me estaba ayudando no era así, pues solo estaba sentado viendo como hacia mi esfuerzo por intentar alcanzarlos de un estante.
-Pandakohi-chan.- Llamo mi atención.
-¿SI?- Dije sin parar con lo que hacía.
-¿Tu y Azusa tienen algún tipo de unión amorosa?- Esa pregunta hizo que casi tirará un plato.
-¿Cómo se te ocurren semejantes cosas, Kou?- Musite un poco alterada y sonrojada.
-Ustedes se estaban por besar haya arriba.- Susurro como si eso le diera veracidad a lo que pregunto hace unos momentos.
- No nos íbamos a besar.- Me encogí de hombros después de bajar con un jarrón rosa en mis brazos.- Como te dijo Azusa, no interrumpiste nada importante.- Ese amargo recuerdo volvió a mi mente. Llene el jarrón hasta la mitad con agua del grifo, y lo puse en la mesa alado de los girasoles.- Una vez leí en uno de los libros que me dio Ruki, que los girasoles se les dan a las personas que aprecias, familia, amigos, pareja...- Empecé a poner delicadamente las flores en el jarrón con agua.
-Por eso te las traje, y porque son tus favoritas.- Sonrió parándose a mi lado.
- Y te lo agradezco muchísimo.- Su regalo me había alegrado en ese momento tan doloroso.
- ¿Sabes que es lo que me gusta de que no le pertenezcas a Azusa, Pandakohi-chan?- Se acerco a mi por detrás.- Es que puedo probar tu dulce sangre cuando quiera.- Dijo lo ultimo con una voz bastante tenebrosa, hizo a un lado mi cabello y incrusto sus colmillos en mi cuello.
Dolía, sin duda alguna, pero ellos tenían la libertad de beber de mi cuando quisieran, pues era mi forma de devolverles todo lo que han hecho por mí. Cerré mis ojos, empecé a marearme poco a poco, justo cuando creí que me caería Kou me soltó. Me apoye en la mesa y cuidadosamente me senté en una silla.
-Sí que tenía hambre.- Musito contento limpiando el hilo de sangre que salía por su comisura del labio, y después se sentó en la silla que estaba alado de la mía.
-Oye, ¿Kou?-Llame su atención aun tenia dolor en el cuello.
-¿Qué pasa?
-¿A qué sabe mi sangre?- Al parecer mi pregunta le había parecido interesante, pero es que ellos siempre me decían lo bien que sabía, y a decir verdad yo había intentado probarla una que otras veces, pero el sabor solo me causaba repugnancia.
- Veras es como un sabor a chocolate dulce, pero no empalagoso.-Le lance una mirada desconcertada.- Es obvio que no comprenderías, Pandakohi-chan, pues tus papilas gustativas son distintas a las nuestras.
-¿Es solo cuestión de sabor, o también tiene que ver con que los satisfaga?- Pregunte de nuevo, sentí que cada respuesta que me diera me sacaría otra duda.
- Uhmm... Mejor llamemos a Ruki.- Exclamo al ver que ya no tenía la respuesta a mi pregunta, así que nos levantamos para buscar a Ruki.
Cuando lo encontramos caminando por un pasillo Kou llamo su atención y él se detuvo a lo cual nosotros nos acercamos rápidamente.
-Eh, Ruki; Pandakohi-chan tiene una pregunta.- Le hizo saber Kou.
- ¿Cuál es tu pregunta, ____?- Ambos me pusieron total y completa atención.
- Ah.- Aclare un poco mi garganta.- Su sed por la sangre, ¿Es únicamente por degustación o por necesidad?
- Valla, que curiosa eres.- Con una sonrisa enorme me miro con gracia.
