CARTA 42

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El tomó los billetes y los guardó en su bolsillo.

-<<Ahora que te di el dinero puedes irte o llamaré a la policía -Le dije fulminandolo con la mirada.
El chico se soltó y de un momento a otro desapareció sin dejar rastro. Suspire fuertemente, saque las llaves de mi pequeño apartamento que mi padre había comprado y abrí mi puerta.

-<<¡Por fin en casa!>> Deje mi mochila en es suelo y después de admirar mi limpio hogar cerré la puerta.

-<<¿Se te antoja algo de tomar?>>~Me pregunto a mi misma.

-<<Claro, que sea jugo por favor>> -Alguien más contestó y voltee al instante.

- <<¡QUE HACES AQUÍ! >>

- <<¿No crees que deberías ser respetuosa y servirme un vaso de jugo?>> Preguntó el chico de nariz delgada que me quitó el cigarro.

-¡Sal ahora o llamaré a la policía! -Grite furiosa.

-Creo que me daría más miedo ser quemada con la colilla de tu cigarro -Comenzó a reír.

-¡No has contestado mi pregunta! -Grite aún más fuerte.

- Chica fumadora, calmate sólo quiero hablar -Puso sus manos delante suyo tratando de tranquilizarme.

-¡Que te vayas!- Le señale la puerta indicándole que se fuera.

- Está bien, me voy - Abre la puerta.- Pero entonces no cometas suicidio escolar, encerio, te arrepentirás y no te conviene-Me ve con cara de perro regañado -Un gusto conocerte -Cerró la puerta y me quedé perpleja.

Abrí la puerta al instante y pude ver que le chico ya no estaba.

-¡Oye, chico raro!- Grite tratando de ver alguna señal suya.

Entre cerré la puerta pues ya no estaba aquel chico, suspire aburrida pero justo cuando estaba por cerrarla por completo aparece un rostro.

-¿Me llamabas?-Aparece el chico raro.

¿Recuerdas Cuando Solías Amarme?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora