prov nico:
aquellos ojos ámbar congelado en aquel momento habían adquirido un brillo indulgente, que causaba estragos en lo profundo de su estómago como si este se removiera para no ver aquello, eso pareciera, pero la verdad no era así. Los ojos negros del azabache la miraron y ella le encarró la mirada, antes de que ella se volteó y se fuese a la cocina, pero antes de que entrara en ella un comentario, o podía bien siendo una petición salió de los labios del hijo de hades:
—selene, quédate con tu lastima...
eso dejó timbrada por un segundo a la oji-ámbar quien se voltio y lo miró sus ojos volvieron a ser los mismo y con la frente en alto pronunció lo siguiente.
—te equivocas, no te tengo lastima, lastima sería si estuvieras herido, lastima si te faltara una pierna o un brazo, lastima si estuvieses alrededor de la muerte, y aun así lo pensaré antes de dártela, no di angelo, yo no te tengo lastima, claro no elegimos de quien somos hijos y quienes son nuestros progenitores pero no tenemos que avergonzarnos porque eso hace quien somos, así que no no te tengo lastima, así que deja esos estúpidos pensamientos y céntrate di angelo, no puedes volver al pasado y si sigues pensando en ello te perderás lo que sucede, perderás por lo único que los dioses nos envidian la mortalidad, y un consejo, deja de auto-lamentarte tu mismo, no todo gira alrededor de ti, puedes que estés ahorita en la sombra porque es de noche pero en cuanto salga la luna, podrás ver.
dijo selene su mirada clavada a un punto en la lejanía el cual no sabia quien era pero en el momento de mirarlo sus ojos brillaban con el fuego, que enigma tan exquisito eran aquellas pupilas. Ella se giró y se fue a la cocina, no supo para qué pero a los pocos momentos, llegó un desayuno americano, el cual puso un mantel en el comedor y sirvió, y con un gesto dijo que se acercara, lo hizo y dijo:
—no sabía si habías comido, así que te hice un desayuno, no puedo culparte por lo que sucede, además no puede ser tan cruel con alguien que ni conozco, ¿comerás...?
preguntó ella, en su labios había un tono amable pero sus ojos seguían helados, y el que a pesar de que Deméter lo había ahogado con cereales y no poseía hambre asintió, no supo porqué lo hizo solo no quería verla decepcionada comió y luego ella se sentó a ver un programa tomando una taza de café, su cuerpo estaba calmado, no rígido como la primera vez que se vieron, sus labios levemente abierto, su cabello caía en una floja coleta por sus hombros, era simplemente hermosa a sus ojos, ¿que horrible destino recae en sus hombros...?, no lo sabía pero lo que sí sabía era que no quería que le pasase nada, aunque fuese extraño pensando el mínimo de tiempo en que la ha conocido, pero a veces surge ese sentimiento de protección de tu pecho al cual no puedes negarte, ese sentimiento le acordó a Bianca...
—¿cuantos años tienes di angelo...?
pregunto, eso le causó por un segundo gracia, en aquel momento debería estar con su padre muerto o siendo un vejestorio de 82 años, pero decidió no contarle nada, ya que mal o bien era una desconocida.
—tengo 17, cumpliré los dieciocho, ¿y usted...?
le sorprendió lo tranquilo que sonaba y por un momento se maldijo levemente, había sonado demasiado formal al distraerse, sus modales de los años treinta, habían hecho estragos en su habla.
—yo poseo 15, eres mayor que yo di angelo.
dijo al parecer ignoró el hecho en cómo sonó su voz, la detallo aún más en una milésima de segundo, ella parecía mayor, las ojeras levemente atractivas bajo la palidez de su rostro, la hacían ver más adulta, y levemente estresada pero en momentos como estos parecían parecer solos cansadas, no noto ninguna imperfección en su rostro que le dijera que estaba entrando en la flor de la adolescencia aunque él tampoco era muy mayor, físicamente hablando y tampoco poseía aquello que piper, la hija de afrodita llama acné, nunca lo poseyó ni lo hará, era simplemente espeluznante pero ese no es el tema, el tema es que no pareciera tan joven cuando noto el uniforme en una silla en la sala de estancia.
—¿trabajas...?
pregunto este su voz volviendo a sonar normal pero levemente gruesa, así que lo dejó pasar. Sus labios parecieron cerrarse y hacer una fina línea y su cuerpo tensarse pero luego solo se relajo y asintió, suponía que era un tema un tanto complicado pero no tanto como el nombre y la presencia de Thanatos.
—si aunque mi duda es...¿cómo la sabes...?, eres bastante observador, trabajo en una tienda como gerente en jefe, aunque hoy me han dado el día libre por ello estoy aquí tengo trabajo solo el lunes de la semana que viene ya que empiezan mis vacaciones, sigamos que he hecho un convenio con mi jefa.
dijo, y nico se sintió levemente mal le estaba quitando el tiempo de descanso, supuso que el ser una gerente y ser uno de los cargos mayores era algo bastante atareado, aunque si selene tenía 15 años, ¿porque trabajaba si en estos momentos debería estar estudiando tal como percy y annabeth...?, se preguntó.
—¿por qué no estudias?
preguntar su pregunta parecía más rustica y le faltó tacto más que lo que debía ya que ella lo miro, aunque demonios, ¿que hacia el preocupándose por esas cosas...?, esto nunca le había pasado. El tema era lo delicado del asunto lo pudo notar cuando esta lo miro.
—tuve que dejar mis estudios, ya que tenía que hacerme cargo de Esthela, no podía con el trabajo y los estudios a la misma vez, era bastante complicado y no quería dejar a Esthela siempre sola.
dijo y en aquel momento se dio cuenta del amor que selene le profería a Esthela, esa pequeña niña le había colado el corazón.
—entiendo, no tienes porque avergonzarte de ello, si quiera no estás haciéndolo simplemente porque te da la gana como a muchos, entonces, ¿esthela es una semi-diosa?
pregunto esa duda lo había estado cavilando mientras peleaban con las harpías ya que ella las veía, y su clara poca sorpresa.
—sí hija del hermano de Thanatos, hipnos, el dios del sueño.
dijo ella y este la miro. ¿dos semidioses hijos del inframundo en una sola casa sin que monstruos los atacaran?, esto era bastante...peculiar.
—por tu cara sorprendida dudo mucho que sea normal que cuide de Esthela o por lo menos en los parámetros de...tu mundo.
dijo a nico no le gusto como dijo: "tu mundo", también era de ella si quería o no era hija de un dios, una semidiosa tenía que aceptarlo.
— no es que no sea aceptado, sino que es poco normal, peculiar diría yo, dos hijos del inframundo en una sola casa es algo no muy común, además que probablemente eres muy atacada tu olor y el de esthela, debe ser más fuerte y llamar a los monstruos.
dije, ella asintió.
—si, lo hace pero con ayuda de un libro de hechizos, de una de las hijas de hécate en el campamento mestizo he diseñado un campo de fuerza que no permite el paso al edificio a aquellas repugnantes criaturas.
dijo y él la miró sorprendido, según tenía entendido, solo las hijas de hécate poseían el don de la hechicería, ¿acaso será un poder oculto de thanatos?, la verdad lo dudaba esto era realmente estaño.
—ven deja de pensar tanto o te dolerá la cabeza, si quieres ven a ver la televisión, y hablando de eso, ¿donde te quedaras...?
pregunto, el se acerco al sofá en donde ella se encontraba y solo movió los hombros sin importancia.
—no lo se...
dijo.
Continuará:
att: valentina rui.
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renacer....(Nico Di Angelo)
Fiksi Penggemartodo comenzó con una profecía, gracias a ella me encuentro confinada a la oscuridad del oscuro tártaro en Lo mas profundo y en la Peor de las penumbras. ¿quieras saber Como llegues aquí?. donde solo entran Los peores de los titanes y kronos pues a...
