-Buenos días, Chole-Saludé a la chica que atendía la recepción de lo que era mi consultorio, algo así como mi secretaria.
-Buen día, señorita Jauregui-Respondió la chica rubia, de estatura baja y ojos claros levantando un poco la vista de su ordenador.
-¡Chole!-Dije en tono de advertencia sin dejar de caminar hacia mi espacio laboral u oficina por decirlo de otra forma.
-Lauren-Corrigió-Lo siento, se me olvida-Le oí decir con voz apenada.
-Está bien, pero que no vuelva a pasar-Advertí y solo la escuché asentir.
Una vez dentro de mi lugar, coloqué mi abrigo sobre el perchero intercambiándolo por mi bata color blanco. Afuera el frio de noviembre arremetía contra la ciudad de Miami, pero dentro estaba cálido y acogedor. Las paredes estaban pintadas de color blanco con algunos cuadros decorándola, así mismo había un gran ventanal que daba una buena vista a la ciudad, en una de las esquinas de la ventana se encontraba una pequeña mesa rectangular que tenía algunos juguetes para los pacientes niños, que era lo que generalmente yo atendía. Luego estaba el diván del mismo color que las paredes, por último, pegado a la pared estaba mi escritorio color café chocolate con algunas fotos de mi familia y amigos. Coloqué mi vaso de café sobre este, no era que me gustara mucho tomarlo pero con el frio algo caliente era necesario.
Tomé asiento y me puse a revisar los casos de algunos pacientes, tenía en mis manos el expediente de Miranda West, una chica de 16 años con problemas de depresión y ansiedad. La primera vez que la vi, sus brazos estaban cubiertos por una blusa de manga larga, lo cual me pareció raro porque el calor era insoportable, poco a poco me fui ganando su confianza hasta que me declaró que estos estaban cubiertos de cicatrices, cuando logré que me los mostrara un enorme nudo se formó en mi garganta, ver que personas hacían ese tipo de cosas me desgarraba por dentro, los casos como estos me llamaban mucho la atención, los investigaba y estudiaba muy profundamente, era por esto que había elegido mi carrera, saber que era lo que sentían, las razones de sus actos pero sobre todo, lo que más quería era ayudarlos a superar sus problemas, a enseñarles que hay algo por lo que venimos al mundo, que estamos aquí por una razón y que su vida vale más de lo que se imaginan.
El teléfono sonó sacándome de mis pensamientos, apreté el botón para escuchar a Chole decir que mi primera cita había llegado, tomé algunos documentos que tenía que llenar ya que el paciente era nuevo, además algunas otras hojas para hacer mis notas. Lo estaba acomodando todo cuando se escuchó a alguien tocar la puerta.
-Adelante-Dije sin levantar la vista, escuché como cerraban y levanté la vista-Buenos...-Mi voz se quedó atascada en mi garganta cuando miré a la persona parada frente a mí.-¿Lucy?-Pregunté incrédula.
-Lauren...-Parecía igual de sorprendida que yo.-Vi que afuera estaba el apellido Jauregui pero no pensé que serías tú.-Negó con la cabeza.
-Pues ya ves... cosas que pasan-Sonreí de lado.
-Me doy cuenta, al parecer hay algo que nos volvió a juntar-Su mirada era profunda, como la recordaba.
-Probablemente-Solté una pequeña risita.-Pero... ¿Tienes algún problema?-La miré extrañada, no había visto otra cosa que no fuera su rostro desde que nuestras miradas habían chocado.
-No, no soy yo. Es Maddison-Bajé mi vista hacia su mano, la cual acariciaba el cabello de una pequeña castaña de ojos cafés oscuros, unas largas pestañas y una expresión curiosa mirando hacia todos lados.
Sentí algo extraño en mi estómago, la niña se parecía a ella, su nariz y sus ojos eran muy similares.
-Ella es tu...-Dije con un poco de dificultad esperando a que completara mi frase.
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Unexpected (Camren)
Fanfiction¿Cuantas cosas inesperadas te puede traer la vida? La respuesta es simple: infinidades. Lauren podía presentirlas pero esta vez no pudo hacerlo, todo tomaba un rumbo diferente desde que una chica entra a su consultorio acompañada de una pequeña dand...
