Capítulo 3

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El día de la consulta con Maddison había llegado. En cuanto al asunto de Camila, no habíamos mencionado nada con respecto a lo de esa noche. Las cosas seguían igual a excepción de que no volvimos a dormir juntas, ella no había hecho el intento y yo tampoco para dejar de lado las situaciones como esas.

En cuanto a la pequeña podía incluso confirmar que ella padecía el trastorno que yo presentía pero no era algo que una psicóloga tratara, pero aun así era necesario que siguiera viendo uno, no precisamente para llevar o medicar si no para enseñarle un poco a socializar, sin embargo esa ya era decisión de los padres del paciente, o en este caso de su tía.

Escuché los golpes en la puerta y de inmediato supe quién era, mis manos estaban sudando, estaba nerviosa.

-Adelante.-Accedí mientras me ponía de pie.

-Buenos días, Lauren.-Ahí estaba, llevaba unos jeans azules, una blusa blanca y una chaqueta de cuero negra. Amaba su estilo, siempre lo hice.

-Buenos días.-Le regalé una sonrisa que ella de inmediato correspondió. Nos quedamos mirando por unos segundos de más hasta que una voz nos interrumpió.

-Hola, Lauren.-Saludó la pequeña con una media sonrisa.

-Hola, bonita.-Me puse de su estatura.-¿Cómo amaneciste hoy?-Pregunté casualmente.

-Bien, pero otra vez no pude colorear.-Sus ojos mostraban tristeza.

-Pues como sabía que extrañarías colorear, te he traído algunos libros y colores, los puse sobre la mesita de ahí.-Señalé el lugar donde había jugado la vez pasada, la niña emocionada corrió hasta ahí y miró los libros uno por uno.

-¡Tía! Hay uno de mariposas.-Sus ojos mostraban una emoción impresionante, no podía ni siquiera describirlo.

-¿En serio?-Exclamó Lucy con una sonrisa. La pequeña asintió.-Eso es genial, Mad.-Lucy volvió su mirada a mí.

-Puedes tomar asiento.-Le indiqué y ella así lo hizo.

-¿Has descubierto algo?-Preguntó temerosa de tener una respuesta negativa.

-Mira... mi carrera no trata este tipo de casos, más bien es un psiquiatra.-Comencé lentamente, ella abrió sus ojos como platos.-No, no es lo que piensas, Maddison no está loca. Pero puedo incluso asegurarte que tiene un síndrome llamado Asperger.-Mi voz era suave y calmada para que su preocupación no fuera demasiada, su ceño se frunció y lucía demasiado confundida.-Mira, yo como psicóloga no puedo hacer algunas cosas que un psiquiatra si, yo no puedo recetar medicamentos, además de que esto lo lleva un psiquiatra. Maddison puede seguir viniendo conmigo para tratar su comportamiento pero para el trastorno necesita algún tratamiento psiquiátrico que evidentemente yo no puedo brindarle.-Me sentía un poco mal por no poderla ayudar pero no me quedaba de otra.

-Pero... ¿Es tan grave?-Parecía no poder creerlo.

-No es que sea grave, pero necesita ir para poder estar segura y conocer sus indicaciones. Como te dije, yo no llevo este tipo de cosas pero el Asperger es algo que me ha interesado desde hace ocho años, he leído demasiado sobre él, sin embargo yo no puedo hacer nada por ella en ese aspecto.-Le di una sonrisa apenada.

-¿Entonces... tú sabes lo que es?-La expresión en su rostro solo expresaba confusión.

-Su concepto es muy complejo, a mí me tomó tiempo poder comprenderlo. Se considera una forma de autismo de alto funcionamiento. Puede llevar a dificultad para la interacción social, repetición de conductas y torpeza. Generalmente quienes lo padecen tienen una conducta muy similar a la de Maddison, es un síndrome poco común que tiene mayor incidencia en niños que niñas. Su característica principal, por así decirlo, es que tiene problemas para relacionarse con los demás, su forma de pensar es muy diferente al igual que presentan intereses poco comunes en personas de su edad. ¿Hay algo que le guste a Maddison de esa forma?-Dije entrecerrando los ojos.

Unexpected (Camren)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora