Cap.8

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{sin editar}

—Vamos a mudarnos.

«¿Qué?»

—Estás-estás jodiendome, ¿no?— alzó una ceja y soltó una pequeña risa sin ninguna pizca de gracia —Papá, ¿estás bromeando?

Él negó.

—A-¿a dónde?— agitó su cabeza y frotó sus sienes, aún sin creérselo.

—Cerca de tu colegio.

—¡No podemos dejar esta casa! ¡No!— se levantó abruptamente de la mesa, haciendo que su silla cayese al suelo. Su padre desvió la mirada.

Esa casa había marcado su infancia. Había vivido ahí desde que nació. Cuando su madre se fue, ellos lograron quedarse con la casa; es por eso que es tan importante para ella. A pesar de que tenía sólo malos recuerdos de Marie, era su madre, a fin de cuentas.

—¿Y-y por qué?— recogió la silla y se volvió a sentar más calmada.

—Te lo explicaré después. Necesito que comiences a guardar tus cosas, hay cajas allá arriba que puedes usar.

Ella asintió, absorta en sus pensamientos. Tomó su celular aún mirando a un punto fijo de la habitación.

Pitufina: Natalia.

Poste de luz: ¿Ahora qué te pasó?

¿A quién voy a golpear?

¿Harriet?

Me imagino que te rechazó o algo así

He visto que ama sus rizos, puedo tomar una tijera y... ya sabes

Pitufina: ¿Puedes hablarme?

Poste de luz: Vale

Y así, pasaron tres horas, en las cuales lo único que hicieron fue quejarse y quejarse sobre la decisión de su padre.

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un capítulo de mierda, ya sé
en fin, es lo que hay

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El Techo; larriet. (Cancelada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora