Te odio Connor con todas mis fuerzas.
Esa era yo quejando me de mi hermano por haberse las regalado a la pendeja de su "novia" de seguro mis fresas. Y sí los vampiros comemos comida natural, bueno yo lo hago ya que todavía no sé de que lado estoy, mi hermano por ejemplo, él no puede ni oler la cómoda mortal, porque le dan náuseas.–¡CONNOR!– Grite con mucha rabia. – ¡QUIERO MIS PUTAS FRESAS AHORA!– Sé que no me escucho ya que lo más seguro es que se haya largado por la ventana de su cuarto para que no lo mate.
– ¿Abby por qué gritas? – La voz de Mason me tomo por sorpresa he hizo que pegara un respingón, venía del segundo piso, de seguro estaba con la puta de la "novia" de Connor, lo deduje ya que había bajado en ropa interior.
Se preguntaran como hacen para que mi hermano Connor no se de cuenta que ella esta aquí, bueno es muy fácil, sus malditos poderes.– No vuelvas hacer eso hermano. – Le dije algo calmada y con una mano en mi pecho, deteniendo a mi corazón a punto de salir de él.
– ¿Puedes hacer que pare?. – Me dijo señalando mi pecho con fastidio. – Su sonido me va a dejar sordo.
– Si mi corazón se detiene puedo morir idiota.
– Solo controla te.
–¡Eso intento!. – Le dije entre dientes.
– ¡Pues no es suficiente!. – Grito.
– ¡No seas idio...!.– No pude terminar la frase debido a que el timbre sonó.
–Tú abres. – Me ordeno Mason mientras corría escaleras arriba.
– ¡Te matare!. – Le dije con odio mientras me dirigía a la puerta.
Dios no dejaban de tocar el puto timbre.– Ya voy, deja de tocar el puto tim...bre. – Quede muda al ver semejante belleza en frente de mí.
Era alto, blanco, su cabello liso y castaño caía sobre su rostro, sus ojos eran muy claros y estaba empapado en agua ya que estaba lloviendo como nunca.
– Ho-hola!. – Me dijo con voz temblorosa y algo alegre.– Hola, en qué te puedo ayudar?. – Mi voz sonó algo tímida lo cual fue muy raro.
– Me llamo Alex y estoy buscando a Connor.
– Sí, el vive aquí y es mi hermano, pero en estos momentos no se encuentra.
Pero no seria justo que lo esperaras allí afuera y mojado así que pasa. – Abrí más la puerta para que pasara, él solo asintió.– No sabia que Connor tuviera una hermana. – Sonrió de lado. – Tu casa es muy linda.
–Lo sé. – Eso sonó algo arrogante de mi parte, pero no me importo.
Un ruido algo ensordecedor de hizo presente en la casa, fue un grito, más bien un chillido seguido de el grito de mi hermano, el cual bajo corriendo por las escaleras algo histérico.– ¿¡Qué diablos hiciste!?. – Grite entre dientes.
– Acerca te un momento. – Me llama con su mano y con una cara de nervio. – No sabia que estaba en sus días y el olor a sangre hizo que me saliera de control. – Me miro a los ojos, sus ojos estaban rojos y al abrir un poco la boca note sus colmillos.
Me puse aun más pálida de lo que soy.–¿¡La mordiste!?. – Dije algo histérica con los ojos abiertos como platos, él solo lo negó con la cabeza. –¿Entonces?.
– Vio mis colmillos y se asusto, esta todo histérica he hizo que me saliera de mi cuarto, si Connor viene y la ve me va a matar. Por favor Abby, ayuda me a calmarla antes de que Connor regre...
No pude terminar la frase, porque Connor ya estaba en las escaleras, tenía aquella chica del brazo todo furioso, sus ojos eran rojos y un rojo muy intenso y sus colmillos sobresalían demasiado.
– Connor, calma. – Ordene. – Suelta a la chica. – Y el muy idiota la soltó tan bruscamente que callo escaleras abajo y termino en en suelo inconsciente. – ¡Eres un idiota Connor!. – Gripe mientras corría hacía la chica y agarraba su cabeza. – Te matare si no llega a despertar. – Le dije con mucha rabia.
– Mira el lado bueno, al menos pensara que todo fue un sueño. – Exclamo Mason, lo fulmine con la mirada.
– ¡Calla idiota!. – Ordeno Connor. – ¡Te voy a matar!.
– Eres mi hermano, no me puedes matar.
– ¡Ya no eres mi hermano!.
– ¡Sí lo soy!.
– ¡Eres un vampiro muerto!.
– ¿U...n, un...qué?.
Ohh, me olvide por completo de ¡Alex!...
– ¡Alex!. – Gritamos los 3 al mismo tiempo. – No es lo que piensas. – Complete con nerviosismo.
No me dio tiempo te acercarme a él, cuando ya estaba corriendo directo hacía la salida y sin pensarlo dos veces salio de la casa tirando la puerta a su espalda.
– Genial... Lo que faltaba.
(...)
– ¡Alex!, ¡Espera!. – Me la he pasado toda la puta mañana tratando de hablar con Alex y él lo único que hace es hacerme la más difícil.
– ¡QUÉ QUIERES FENÓMENO!. – Me grito tan fuerte que creo que todos los que estaban en el pasillo de la escuela se dieron cuenta.
– ¡NADIE ME DICE FENÓMENO!, ¡NADIE!. – Me llene de tanta rabia que no me di cuenta en que momento lo tenía del suéter.
–¡SUELTA ME MANIÁTICA!. – Grito mientras intentaba zafarse de mi agarre, pero era obvio que no podía.
–¿Te puedes callar, llorón?.
– Sólo si me sueltas.
– Esta bien, pero con una condición.
–¿Cuál?.
– Que me acompañe a un lugar.
– ¿No me comerás?.
– No seas idiota, yo no me como a las personas. ¿Vamos?.
Si me acompañas, prometo contarte todo acerca de mí.– Esta bien, pero suelta me.
Lo solté y procedí a darle mi mano, él la tomo y comencé a caminar.
Va hacer un largo día.
(...)
Después de caminar, caminar y caminar, por fin llegamos a nuestro destino.
En el centro del bosque, cerca de un pino rodeado de margaritas, estábamos en mi lugar.– Listo, llegamos.
– ¿Me vas a comer?.
No lo mates, no lo mates
– No seas idiota, yo no como humanos.
– ¿Chupara mi sangre?.
– Yo no tomo sangre, todavía no sé si soy buena o mala.
–¿Me puedes explicar eso?
Sin duda va hacer un largo, largo día.
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