XIX-Comunicarse

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—¿Quién es Liv?—Elle no se resignaba, de alguna manera u otra tenía que tener bien entendido que la muchacha ebria del otro lado de la línea en verdad no hablaba de su novio.

—No lo sé. Número equivocado, supongo.— Peter volvió a meterse en el baño. Acababa de salir de su ducha, la cual le dio tiempo a pensar en todas aquellas cosas del pasado y en que decirle a su pareja. Ésta vez fue a cepillarse los dientes para ir a la cama a dormir definitivamente.

—Andrew, ¿Acaso dabas un nombre falso a las chicas en tu adolescencia? — Y ella ya había comenzado a indagar.

—Claro que no nena. Vamos a dormir de una buena vez, mañana tengo que estar temprano en la radio.— El joven castaño se metió en la cama y metió también a su novia obligándola a abandonar su lectura.



    — En serio me niego a ir. Es un no rotundo.— La resaca había dejado a Liv en la miseria, y hoy había un ensayo muy importante en la clase de teatro.

—¿Me quedé toda la noche cuidando tu estúpido trasero para que me dejes abandonada hoy?— Al parecer su amiga no iba a contestar.—¡Levántate ahora mismo Liana Victoria!

—¡NO ME LLAMES ASÍ!

—¡Dejad de gritar malditas mocosas!— Y ahí fue cuando Valerie, más conocida como la bruja, irrumpió en la habitación de su hermana.— Las personas mayores trabajan en esta casa y me gustaría dormir un rato más.

—¡Duermes todo el maldito día!— La ira fue suficiente para sacar a Liv de la cama. Eso alivió a Luce, quien le echó una mirada cargada de autosuficiencia.

—¡ESE ES PROBLEMA MÍO LARVA! ¡AL MENOS YO TRAIGO COMIDA A LA MESA!— Y al instante salió dando un portazo.

—¿Estás despierta ahora?— Preguntó la rubia con tono de burla.

—Vete al diablo Luce.— Su amiga no hizo más que reír. Amaba hacerla enojar, porque casi nunca se enojaba.

El lluvioso día no relajó para nada a la pobre chica que había bebido demasiado la noche anterior. Y es que solo necesitaba olvidar que básicamente estaba a cargo de aquella obra que le repelía tanto. 

A penas llegaron al salón de teatro todos los demás estaban preparando lo que le correspondía de la obra, pero el chico nuevo se mantenía distante en una esquina leyendo lo que se suponía era su libreto.— Espérame aquí.— Liv debía instruirlo así que se acercó a duras penas.— Y bien novato, ¿qué tal tu papel? Es decir, sé que como eres nuevo en ésto no te tocará algo...digamos ¡wow! pero de seguro el personaje va contigo...

—Me tocó el principal.—Interrumpió el joven de rizos sin mirar a la oji azul .— Creo que  tendrás que hacer magia conmigo.

De inmediato fue a zancadas hasta el sexy profesor.— Babadock, esto es una broma ¿verdad?

—¿Qué es una broma?— En realidad él no entendía nada.

—Isaac tiene el estelar y él a penas está empezando aquí. ¿No cree que es conveniente que... ¡no lo se! JJ, Christian o Scott lo tengan?

— Dime una cosa Livy, ¿En realidad crees que JJ, Christian o Scott vayan con el personaje?— Y en realidad no creía. Ninguno de los tres permitiría que nadie los haga de menos, pero Isaac...Isaac hasta lo había vivido.— Tu silencio me dice todo. Ahora, ya que tú y Isaac representarán a los principales sería conveniente que trabajen juntos. 

—Pero Babadock...

—Nada, ve a trabajar Willson. Recuerda que eres la mejor.— Y aumentándole el ego no llegaría a ninguna parte, sin embargo no podía hacer otra cosa. De lejos se podía admirar a la hija de la directora mirándolo desde lejos y dándole sonrisas pícaras a las que, obviamente, Babadock no daba importancia. Pero Lena sí, ella estaba perdidamente enamorada de su profesor. 

La campana del receso los sorprendió mucho a todos, pero lo agradecieron  de todo corazón. Estaban haciendo un gran esfuerzo por preparar una obra que no querían hacer. Al salir las esperaba el amigo más estúpido del universo, Patrick, junto a su hermano Matt.— Hey perdedoras.

—Imbécil, te saltaste la clase de teatro.— Luce nunca dejaría de regañarlo.

—No me salté nada rubia tonta. Babadock dijo que no quería que arruine su obra así que me perdonó la vida a cambio de podar su césped todo este mes.—¿Acaso eso era legal?

—Pregúntale si también puedo podarlo el mes siguiente.— De verdad Liv quería abandonar la obra.

—Diablos Liv, él no te dejará ir. Eres y siempre serás su estelar.

—Y es por eso que Rachel te odia.— Afirmó la rubia de labios gruesos.— Y además no es tan malo ser la consentida, más si es de ese pedazo de hombre.

Sus amigos se le quedaron viendo como si hubiera un fantasma tras ella.—¿Quién es el pedazo de hombre, Luce?— Y obviamente no era un fantasma sino que era nada más y nada menos que Chaz Babadock.

—C-claramente no es usted.— Él sonrió para luego seguir en su juego.

—Que decepción, por un momento creí que estaban halagandome.— Las mejillas de Lucy se tiñeron por completo.—Hasta mañana.

— Oh por Dios. ¡¿OÍSTE ESO?!

—Deja de flipar Lucy. No es la primera vez que coquetea con una alumna.— Patt sabía muchas cosas, pero no les contaría a sus amigas.— Vámonos, muero de hambre.

—Yo debo comer ahora porque hoy iré a "la cama temprano".— Con un guiño sus amigos entendieron todo. Hoy era noche de carreras.

—A reponer energías se ha dicho.— chilló Patrick.

—¡Cállate!— Lo regañaron ambas y recibió un golpe a cada lado.

—Cierto. Un secreto.



En California el calor inminente no dejaba trabajar en paz a Peter. Él en realidad estaba enfocado en otra cosa. Tan solo podía observar el registro de llamadas en su celular y dudaba en marcar...y así estuvo todo el día. Hasta que en un segundo, sólo lo hizo. 

Redemption.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora