La familia primero

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23 de diciembre

Felix estaba listo para cuidar al primo menor de Elisabeth, incluso había comprado una paleta enorme de caramelo y un juguete, aunque el juguete había sido gratis ya que él conocía a un vendedor de la juguetería Niño Bueno. Spencer llegó temprano ese día, igual que Felix. En Felix se veía una gran sonrisa jamás antes vista.

-Aún no hay clientes, no gastes energía tratando de ser alegre -dijo Spencer.
-No trato de hacerlo, estoy alegre -contestó Felix.
-Ahora estás alegre, ayer estabas listo para el sepelio.
-Que te puedo decir.
-Bueno, chico alegre, dormiré en la parte de atrás, hoy no habrán muchos clientes, ya sabes, estamos en navidad.

Felix no le importó trabajar por ambos, incluso, aún seguía alegre.

La puerta se abrió, era Elisabeth. «Ven, deja de causar problemas» gritaba. Un adolescente de dieciséis años entraba por la puerta junto a Elisabeth.

-Hola, Felix, ¿cómo estás? -dijo Elisabeth.

-Sorprendido, digo, bien -respondió Felix.

-Que bueno -dijo mientras sonreía -él es Terrence, es mi primo.

-Hola, Terrence -dijo Felix.

Aquel joven lo vio con mucho odio mientras sacaba el celular de sus bolsillos. Escribió algo y vio nuevamente a Felix.

-No habla mucho, ya tenemos algo en común -dijo Felix.

-Es cierto. Gracias, Felix. Cuidate, Terrence, y no te metas en problemas -dijo Elisabeth cuando se retiraba.

Elizabeth había salido y dejó a ambos chicos solo. Felix saco la paleta de caramelo y se la ofreció:

-¿Quieres? -preguntó Felix.
-No, déjame solo -dijo el chico, mientras caminaba para tomar asiento en una silla.

Felix no le dijo nada, simplemente pensó en que no había nadie en aquel local. Terrence pegado al celular y Felix supuestamente trabajando. Ambos eran felices. Habían pasado casi tres horas sin clientes y en completo silencio, con Spencer durmiendo en la parte trasera del puesto de helados, Felix en la registrado y Terrence con su celular.

-¡Ya! Estoy aburrido, niño, ¿que haces además de ver tu celular? -preguntó Felix.

-Amigo, ¿que quieres de mi prima? -preguntó Terrence.

-No entiendo.

-Me estás cuidando solo para salir con ella.

-Lo hago por...

-Porque te gusta.

-No.

-Mira, tú solo quédate ahí -dijo Terrence mientras lo señalaba -y yo aquí. Ambos sin hablarnos.

-¿Con quién hablas tanto?

-Nadie.

-Vamos, dime -decía Felix mientras se acercaba a él.

-No te acerques.

-¿Quién es?

-Que te importa.

Felix llegó hasta donde él.

-Aléjate -dijo Terrence.

Felix tomó el celular rápidamente y corrió. Terrence se enojó y lo comenzó a perseguir. «¡Dámelo!» gritaba Terrence. Felix revisó el celular, pero Terrence le cayó encima. Ambos quedando en el suelo.

-Te odio -dijo Terrence.

-¿Quién es Angy? -preguntó Felix.

-Que te importa.

Un milagro para navidad Donde viven las historias. Descúbrelo ahora