Minghao se encontraba con Junhui en la sala de practicas. Los dos estaban muy cansados y sudados, pero aun así lucían bien. Estaban tan cansados de estar bailando que se fueron a un rincón de la sala para descansar y tomar agua. Había silencio, bastante silencio, pero no era de esos incómodos, sino de los que te llenaban de paz. Los dos miraron el cuerpo del otro, se miraron y rieron.
—Lucimos demasiado asquerosos, Jun—dijo Minghao aun con esa hermosa sonrisa que lo caracteriza.
—Y quién lo diga—respondió Jun mirando al suelo. De su frente goteaba sudor. Minghao lo miró y agarró un pañuelo que por suerte tenía a un lado. El menor se acercó y le secó la frente. —¿Qué haces? —preguntó Jun.
—Solo limpio un poco—respondió mientras seguía. Le limpió la frente lentamente sin desconcentrarse. Jun le agarró la muñeca y el menor lo miró con la boca media abierta, sorprendido.
Jun lo miró a los ojos y a la misma vez bajaba la mirada para ver sus labios. A Jun le gustaba Minghao, pero Minghao nunca se dio cuenta de eso. Los dos solo se quedaron ahí mirándose, hasta que el menor empezó a sentirse nervioso y bajó su mirada, un poco sonrojado. Jun soltó su mano y esta calló.
—Deberíamos irnos a bañar—dijo Jun parándose. Minghao solo asintió.
El mayor ya se encontraba caminando hacia la puerta para irse y Minghao no hizo nada más que mirarlo. Cuando salió, Minghao golpeó su cabeza atrás contra la pared. Recordó lo que había pasado hace unos segundos: La mirada de Jun y ese largo silencio que hubo entre los dos. Se preguntó a sí mismo:—¿Por qué me sentí nervioso por eso?
En ese momento, Minghao se dio cuenta que le gustaba mucho su mejor amigo, Wen Junhui.