Narra Luna
Entre en la casa seguida de Matteo. No había tardado mas de dos horas con Charlie así que no entendía su muy notable enojo.
—¿Donde estabas?—pregunto cerrando la puerta detrás de el
—Con Nina—mentí
—¿Ah si? ¿Y que dice?
—Que eres un maldito infiel y que debería dejarte antes de que me mates—se acerco a mi amenazador
—Esta en lo correcto—temblé como gelatina al sentir su tacto sobre mi hombro— ¿Y que mas dice?—acaricio lentamente mi cuello con la yema de sus dedos
—Qu..que—suspire. Besaba mi cuello con parsimonia. Sus manos se posaron sobre mi cintura, solté un suave gemido
—Se con quien estabas—beso mis labios— Y te puedo demostrar que no necesitas un amante para disfrutar del sexo—me beso mas apasionadamente. Lo detuve
—Matteo, espera—trataba de calmar mi agitada respiración— ¿De que hablas?—pregunte confundida
—Me han dicho que estabas con tu amante—abrí mis ojos como dos grandes platos. Luego deduje
—¿Les creerás a Jimena y a Ramiro, antes que ami?. No se porque te emperras en la estúpida idea de que te soy infiel...
—Porque ya no creo en tiNarrador Universal
—Era de esperarse. Matteo. YO NO ESTABA CON N—A—D—I—E –A pesar de que era mentira y realmente si estaba con "alguien" sabia que esa persona solo era un amigo. Pero también sabia que si Matteo se enteraba de eso, no saldría con vida
—¿Y entonces que? ¿Ramiro y Jimena se lo inventaron?
—No los conoces de ayer—bufo— No tengo porque lidiar con esto, me duele la cabeza y tu me dices puras idioteces—comenzó a subir las escaleras mientras tomaba su cabeza con ambas manos. Realmente sentía un gran dolor en la cabeza, le punzaba y cualquier ruido –inclusive del viento— le molestaba. Llego a su habitación y sacó una caja de aspirinas, tomó una y se recostó a dormir.
La alarma comenzó a timbrar, se sentía sumamente cansada cosa que se le quitó al ver la hora 11:00 am. Dio un brinco; normalmente se levantaba tarde pero no tanto, y se arreglo, nada fuera de lo usual, andaría todo el día sola en casa, Antonella se iba y Matteo y Leonardo tendrían que trabajar. Mientras se cepillaba el cabello notó que ese día no había tenido la misma pesadilla que últimamente frecuentaba. Sonrió pero rápidamente borro su sonrisa al sentir de nuevo un fuerte dolor de cabeza. "Migraña" pensó aunque nunca la había padecido, también pensó era el estrés. Tomo de nuevo el medicamento y bajo a desayunar.
—Que dia más aburrido—susurró mientras tomaba un ultimo trago de su jugo de naranja. Y como si sus suplicas hubieran sido escuchadas timbró el teléfono.
—Buenos días, princesa—Luna se heló— soy Stanley—suspiró por un momento pensó que era ese tal Finker. Que raramente hacia unos días había dejado de molestar
—Hola, Charlie. No te digas Stanley, no me gusta—rió
—Esta bien. ¿Tienes que hacer hoy?
—Nop—dijo con voz de pequeña— Pero no creo poder salir, no me siento nada bien—dijo quejándose
—¿Qué te sucede?—dijo preocupado
—Tengo una migraña incesante. Y podría jurar que también nauseas... No volveré a salir contigo
—¿Por qué?—pregunto con tono ofendido
—Porque me siento mal desde que Salí contigo—respondió— lo siento—rió por lo bajo— Estoy delirando!—Entonces no se diga más. Tendremos que colgar para que puedas descansar—Tengo que tomarte la palabra!
—Bien, nos vemos...
—Mañana, no creo que sea tan grave. Un desayuno no estaría mal—No puedo. Tengo una reunión en el trabajo pero te invito a cenar. ¿Te parece?—ella lo pensó
—Esta bien—Y después colgaron. Luna se dirigió al refrigerador, busco en el. Tomo lo primero que había—en este caso una rebanada de pastel de chocolate— y se lo metió a la boca. Lo saboreo, nunca había comido un pedazo de pastel más delicioso, tomo otro y después de haberse comido casi medio pastel –ni más ni menos— se fue a dormir. Minutos después; lo que realmente habían sido horas, escucho ruidos. Se levanto y fue hacia donde los sonidos se escuchaban. Era Antonella en la cocina
—Buenas Tardes, Luna
—Buenas Tardes, ¿Desde que horas estas aquí?
—Hace como una hora llegué de hacer mis encargos, al rato volveré a irme
—Ok—se toco el estomago
—¿Qué te pasa?—No se, tengo naus... —y rápidamente corrió al baño a vomitar
—Luna, toma—le entrego un par de paños
—Gracias, Antonella—se limpio con ellos
—De nada. ¿Te sientes mal?—Si, desde ayer tengo dolor de cabeza. Migraña
—¿Y los vómitos?—Luna rió al recordar el pastel de la mañana. Del que ahora solo quedaba la mitad
—Hoy comí mucho pastel que encontré en la nevera—Antonella la miro divertida
—Hay, niña. Pero ¿Tu? ¿Comiendo pastel?
—Tenia hambre y estaba ahí suplicándome a que lo comiera—se defendió
—Dolor de cabeza, vómitos... Pasteles que hablan. ¿Segura que estas bien?—ambas rieron
—Por supuesto—luego de eso se dirigieron a la sala. Por alguna razón a Luna aun le retumbaba la cabeza. Fue a su habitación, tal y como lo predijo su día estuvo completamente aburrido.
Sintió unas manos acariciar sus hombros mientras ella se encontraba de espaldas. "Hombre, déjame. ¿No vez que soy débil ante ti?"Se decía así misma. Volteó y se encontró con su mirada, fría, profunda y penetrante.
Tal vez la intención de Matteo siempre era tener un juguete en casa y otro en el trabajo; aunque la idea doliera Luna no la descartaría. O tal vez siempre estaba enfadado por el hecho de pensar que ella tenia un amante. No eso era ridículo, si el no la amaba; al menos eso pensaba. Nunca lo sabría, o tal vez si. Mucho más para ellos venía...
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Hello!!
Chiquillas pingüinas como están?
Se que muchas de ustedes se están preguntando ¿Esta embarazada? ¿Que no era estéril?
Pues NO esta embarazada pero
¿Sofia o Milagros?
También muchas están abrumadas por los conflictos que hay entre Matteo y Luna pero recuerden
"Lutteo siempre gana" y no lo digo yo, lo dice Ruggero
@ErikaRuggarol
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"El Niñero" (Segunda Temporada) [Adaptada] [Terminada]
FanfictionMomentos tan divinos que te regala la vida, te los otorga sin pedir nada a cambio...O tal vez sí. No siempre se vivirá en un cuento de hadas. No todo se te dará en bandeja de plata, aun me cuesta aprenderlo... Tendré que aprender a vivir con ello o...