Capítulo 5: El reencuentro.

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*Nota de la autora: Hola! Siento tardar tanto en subir capítulo pero aquí está, es un poco corto pero es el reencuentro de Lauren y Nathan, sé que a lo mejor no os gusta porque no es loo uqe os esperabais pero no os alarmeis que la cosa mejorará ;)

Gracias por todos los votos en el anterior capítulo, han sido muchos! Así que gracias de verdad!

Por otra parte, al final si que me he hecho twitter, es provisional porque si veo que no me sigue gente pues me lo quitaré, en el twitter os avisaré de cuando subo capítulo o si quereis comentaremos cosas sobre los capítulos, etc. El twitter es: @elenasykesfics :)

Gracias de nuevo por leer la historia por dejar comentarios y votos!

Aquí os dejo este capítulo y espero subir prontito

Besos (LL.

El hombre avanza hacia Lauren, tiene una barba creciente, pero es imposible ver sus ojos por las gafas de sol que lleva puestas.

Lauren suspira y luego dice no muy segura de su voz.

-Buenos días, ¿es usted el señor Sykes?

El hombre no responde, simplemente se quita las gafas, dejando al descubierto esos inolvidables ojos verdes que se clavan en los de Lauren como tantas otras veces lo habían hecho. Y eso la hace revivir tantos momentos vividos, tantas sensaciones experimentadas, que necesita toser para quitarse el nudo que se ha formado en su garganta.

Otra vez vuelven los temblores, Lauren esconde sus manos en las mangas del jersey que lleva puesto mientras espera una respuesta.

-No me lo puedo creer.- contesta al fin. Y esa frase solo puede significar que se acuerda de ella. -Eres tú. ¡Dios mío! Pensé que jamás te volvería a ver.

Sin duda, se le habían pasado por la cabeza muchos tipos de reacción de Nathan cuando volviera a verla, pero esta en concreto no la había imaginado. No sabe que responderle, su actitud le descoloca, está claro que él ha superado lo suyo, con decir que tiene un hijo es suficiente, pero ella no, y no puede hacer como si no le importase. -No me digas que no te acuerdas de mí. Soy yo Nathan Sykes. Estuvimos saliendo durante dos años.

Vaya, su manera de hablar es tan descuidada. ¿Se piensa que lo suyo está en el olvido que ahora pueden ser amigos?

-Sí, me acuerdo perfectamente pero como usted comprenderá, no estamos aquí para hablar de nosotros sino para hablar de su hijo.-por su expresión parece que la respuesta de Lauren le ha dolido, pero ella sigue a la defensiva.- ¿no cree señor Sykes?

-No hace falta que me trate de usted. Nos conocemos lo suficiente.

-De acuerdo, como desees. El caso es, como ya te dije por teléfono, su hijo ha tenido una pequeña caída. Ya le he vendado la herida, pero como no soy médico prefiero que le lleves al hospital.

-Vale, ¿y donde está?

-En la sala de profesores.

Le guía hasta la sala de profesores y al llegar Logan con dificultad se pone de pie y le abraza. Nathan le coge en brazos y sale de la habitación mientras dice con voz seria y desagradable.

-Espero volverla a ver pronto señorita Paisley.

-Lo mismo digo.- contesta mientras nota un dolor en el pecho.

Se queda parada viendo como Nathan y Logan salen del edificio. Logan envuelve sus pequeños brazos alrededor de su padre mientras éste le susurra algo.

Ahora que ya sabe la verdad no puede apartar sus ojos de esa escena. Se le encoge el corazón y no sabe por qué. Quizás porque ya sabe que sus sospechas eran ciertas, o porque acaba de ver a su ex, o porque se acaba de enterar que Logan no tiene madre y ella había odiado a la madre de Logan solo porque era la mujer de Nathan. Había sido tan egoísta de su parte…

A Lauren se le cae el alma a los pies. ¿Qué había hecho? ¿Por qué había sido tan brusca con él? Él estaba siendo majo y agradable, pero en cambio ella había sido cortante y borde. Esto no era como se suponía que iban a ser las cosas.

-Vaya, ¿y ese pivonazo?-pregunta Emily que aparece al lado de Lauren

-El padre de Logan.- dice sin apartar la vista de ellos.

-Espera… ¿ese es tu ex?- Lauren asiente todavía embobada.- ¿Y qué se te pasó por la cabeza para dejarle? ¡Está como un tren!

No le responde pero se queda pensando en su pregunta.

En ese momento Lauren pensaba que era lo mejor para los dos, aunque se equivocó completamente.

El comentario de Emily se queda en la cabeza de Lauren por todo el día. No se concentra en su trabajo y los niños lo notan, se agitan y empiezan a jugar entre ellos en medio de la clase. Pero Lauren está tan deprimida que no tiene fuerzas ni para mandarles callar.

Cuando llega a casa se tumba en su cama y cierra los ojos intentando evadirse de todo el dolor.

No funciona.

Se siente mareada, enferma… Ya había experimentado aquella sensación antes. ¿Le habían vuelto a romper el corazón? ¿Era eso? Bueno, la primera vez se lo rompió ella solita por ser tan cobarde.

Después de varias horas sin hacer nada más que estar tumbada en la cama decide salir a dar correr por el barrio con Kira.

Eso siempre la relajaba, la ayudaba a pensar con más claridad sobre las cosas. Correr hacia que liberase toda esa tensión y furia que sentía, era muy liberador.

Sin duda no había sido la mejor manera de reencontrarse con Nathan, pero tampoco podía actuar como si no hubieran pasado diez años, como si nada hubiera cambiado.

Nathan no podía empezar a hablarla como si fueran amigos, porque no lo eran.

Estaba con los cascos puestos y ensimismada en sus pensamientos cuando un chico que también iba corriendo pasó por su lado y se chocó sin querer con ella.

-Vaya, lo siento.- dijo el chico con un peculiar acento. A Lauren le sonaba ese acento.- ¿Lauren?- dijo el chico.

Lauren le miró y descubrió que se trataba de David, el nuevo profesor del colegio.

-Hola, David.

-Hola, que alegría verte fuera del colegio.

La verdad es que no era el mejor momento para una conversación con Lauren. Necesitaba estar sola, y por supuesto que no quería hablar con nadie.

David se agachó y empezó a acariciar a Kira.

-Hola preciosa.- la dijo mientras Kira le lamía la cara.- ¿Cómo se llama?

-Kira.- contestó Lauren cortante. Quería seguir corriendo.

-Hola Kira. Encantado de conocerte.- David se pasó otros minutos tocando a Kira, hasta que posó la mirada en Lauren.- Bueno, voy a seguir corriendo. Algún día deberíamos quedar para salir a correr juntos.

-Sí, claro.- respondió Lauren no muy animada con la idea.

-¡Nos vemos mañana!

-Hasta mañana.

Lauren sigue con su paseo, y no termina hasta que se siente agotada física y emocionalmente. Cuando llega a casa se come un sándwich, se ducha y se mete en la cama. Al poco rato se queda dormida pensando en volver a ver a Nathan. 

Fix You [En Pausa]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora