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Primero que nada quiero agradecerle a Dios, por ayudarme siempre y sanarme como solo él puede hacerlo. Hasta ayer estuve enferma pero ninguna enfermedad ni gigante, ni principado podrá vencerme porque Jehová esta conmigo como poderoso gigante. Jesucristo venció la enfermedad y la muerte en la cruz del calvario por lo tanto soy sana y soy libre en el nombre poderoso de Jesus.

Así que... ¡GRACIAS SEÑOR!


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Siempre tendrás mi mano para sostenerte.

Att: Jesus.

Hablemos de DiosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora