THE WORLD IS DEAD: INFIERNO
CAPITULO 7 "CENTRO MÉDICO" - parte 2
—Sácame de aquí... por favor.
No recuerdo haberlo dicho tan bajo. No recuerdo haberme sentido tan débil.
Sentía poco a poco el sonido de un motor cada vez más cerca, volvimos al camión en funcionamiento. Me senté sin mirar a ningún lado. Mis ojos seguían ardiendo. Joseph acomodo su asiento y salimos del lugar, dejando atrás la casa... pero no lo que había dentro.
La carretera se extendía frente a nosotros, vacía... demasiado vacía.
Solo había silencio en el trayecto, me limpiaba las lágrimas que se extendían por mis mejillas... cada vez menos. Atinaba a mirar hacia afuera como estaba todo sin vida, como el bosque intermitente pasaba y pasaba por mi lado.
—Tienes que sacarte eso de la cabeza —dijo Joseph después de un rato, sin dejar de mirar al frente—. Ellos tomaron una decisión... así como debes tomar las tuyas si es que llega a ocurrir algo malo.
No respondí de inmediato. Me recordé cuando Brian... elimino el pensamiento intrusivo negando con mi cabeza y agachando la mirada mirando mis manos juntas.
—No siempre voy a ser fuerte... —murmuré finalmente—. No puedo olvidar... a esos niños. Eran solo niños... había otra forma, no se.
Mi voz se quebró nuevamente.
—Quizás no tuvieron oportunidad... ni siquiera de entender qué estaba pasando.
Joseph redujo un poco la velocidad.
—Lira pensaba igual... —dijo con la voz rota—. Y ese fue el problema. Nada va a volver a ser normal. Nada.
El silencio volvió, pero esta vez... dolía más.
No sé cuánto tiempo pasó. Me quedé dormida entre el silencio.
Cuando abrí los ojos, el mundo ya era otro.
—Amaya... mira esto
Me recompongo parpadeante y fijado la mirada, el puente estaba frente a nosotros.
Y más allá, entre una pequeña matriz urbana... El centro médico. Era grande.
—Despierta —dijo Joseph, sacudiéndome suavemente—. Llegamos.
Me incorporé de golpe. Y lo vi. Movimiento, demasiado movimiento. Infectados. Decenas. Tal vez más. Entraban. Salían. Se acumulaban en las entradas.
—Dios... —susurré—. Estaciónate aquí.
Joseph frenó, observando la escena y con un tremendo suspiro de inseguridad volteando a mirarme.
—¿Estás segura de esto?
Lo miré.
—Si están aquí... es porque hay algo adentro...
Respondí con decisión. Voltee a verlo y nuestras miradas se cruzaron.
—Carne.
No hizo falta decir más. Bajamos, Joseph separó los cables del camión para apagar el motor, y comenzamos a acercarnos.
—Hay que hacernos paso—Exclamo comprobando las balas de su pistola.
Tomando la mía y poniendo un cartucho completo de balas, replique mirando a Joseph.
—Hagamos esto rápido
Ambos apuntamos, Joseph soltó un silbido con fuerza y los ojos deseosos de carne se dirigieron a nosotros alejándose de la entrada del centro médico.
Los tiros rompieron el silencio como un trueno constante. Los cuerpos caían, pero otros ocupaban su lugar.
—"Dile a mi familia que las amo, prométeme que al menos lo intentarás... intentarás encontrarlas"—Recordé las palabras de Brian, las últimas. Las balas se me acabaron.
Tomé el arco. Flecha. Cabeza. Flecha. Cabeza... con Joseph nos adentramos a los cuerpos que se desplomaron en el suelo, avanzando... siempre avanzando, hasta que algo me agarró el pie. Caí.
Un infectado me llevo a suelo con sus manos clavándose en mi piel, su boca abriéndose con desesperación.
No tuve tiempo de reaccionar. El cuchillo de Joseph atravesó su cráneo. Limpio. Preciso.
Me puse de pie, jadeando, tomando su mano buena en ayuda. Saqué una granada.
—¡Al suelo!
—¡¿Qué?! —Exclamo Joseph atónito, no se esperaba eso.
Quité el seguro y lancé la granada hacia la entrada.
Nos agachamos cubriéndonos los oídos y la explosión sacudió todo. El sonido fue brutal y una explosión de sangre mancho el radio del lugar. Cuando nos incorporamos, miramos el lugar parcialmente limpio, algunos infectados sobrevivieron... pero no se encontraban completos. A gran velocidad y sin perder tiempo corrimos hacia la puerta del centro médico y empujándola con fuerza, logramos llegar a el interior, cerrando la puerta detrás de nosotros. El pasillo estaba cubierto de cuerpos muertos en el piso, sin vida. No había aparente amenaza. Ya no. Cargué mi arma. Joseph avanzó primero y me miró detrás del con una mirada seca, como haciendo entender a una niña porfiada.
—No te separes... —dijo—. Puede haber más.
Asentí. Avanzamos.
Puerta tras puerta, pasillo tras pasillo.
Hasta que lo vimos. Dos niveles.
—Yo subo —dije.
—¡No! —respondió de inmediato molesto—. No nos vamos a separar.
Me detuve molesta ante su altanería. Y exploté.
—¡Basta! —mi voz resonó más de lo que quería—. No soy Lira. Sé cuidarme.
El silencio que siguió fue peor que cualquier grito. No lo miré. Subí dejándolo atrás.
Los pasillos de arriba estaban cubiertos de sangre. Oscura. Seca. Pegada a las paredes como una advertencia. Escuché golpes, gruñidos más y más cerca de mí. Doblé la esquina.
Tres infectados golpeaban una puerta. Sin pensar, saqué el arco.
Uno. Dos. Tres.
Todos cayeron. Nuevamente Silencio.
Guardé el arco. Saqué la pistola. Mis manos temblaban. No por miedo. Por lo que podía haber detrás.
Me acerqué a la puerta.
Respiré. Y la abrí de una patada.
Apunté. Y me congelé.
No eran infectados.
Eran personas.
Vivas.
Y todas me estaban apuntando directo a la cabeza con sus armas en medio de la oscuridad.
—Baja el arma—. Escuche una voz masculina, mientras intentaba tener algo de visual en medio de la oscuridad.
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THE WORLD IS DEAD: SAGA (EN REMASTERIZACIÓN)
Fanfictionex THE WALKING DEAD: SAGA Nadie sabe exactamente cuándo comenzó el fin del mundo. Algunos hablaron de virus. Otros de castigos, conspiraciones o experimentos que se salieron de control. Pero cuando los muertos comenzaron a levantarse, las explicacio...
