Rose es otra persona, de esas como mi hermana, a las que todo el mundo quiere tener cerca. Sobre todo, los chicos. Siempre digo que las chicas quieren ser sus mejores amigas y los varones, estar con ella. Lo que me extraña es que no se enganchan solo para estar con ella un tiempo. Se enamoran perdidamente. Rose no le da bola a ninguno. Le gustan los chicos más grandes, los que van ala facu. Los que van a bailar bien tarde. Y ella, que parece más grande, se va a bailar con su hermana a la noche.Baila toda la noche. Sola, con nosotras o con algún chico.Siempre me insiste en que la acompañe, que vaya con ella y con la hermana. Sabe que no me dan ganas, que en eso somos terriblemente incompatibles. Me insiste y me argumenta que los chicos a la noche son mucho más maduros. Menos imbéciles que los de la matine. Pasa que una de las últimas veces que fui un grupito me dijo gorda.Me lo gritó. Y yo me quedé helada. Porque una cosa es que no me saquen a bailar, que está bien, porque van amostrarse y ganarse a la chica que más buena esté. Y yo buena no estoy. Al menos no parecida al modelo. Digo,tampoco tirarnos tan abajo. Una cosa es que no me saquen a bailar y otra que me agredan porque mis dimensiones les molesten. Me agarró una furia ciega. Era un grupo grande y no sabía qué hacer. Me quedé helada. Y todo el mundo alrededor se dio cuenta. Por eso no me dan ganas de ir a bailar. Por eso me dice Rose que a la noche los chicos son más maduros.Pero estaba escribiendo de Rose, siempre termino escribiendo de cualquier otra cosa. Rosario es alegre y generosa. Es justiciera, como yo (planeamos mil venganzas para los imbéciles que me gritaron gorda) y siempre le digo que para mí es un poco actriz. Del todo. Y ella insiste con que pintora y escultora. Para mí, sin dudarlo, actriz. Pero ella tiene sus cuadros en el quincho de su casa. Y se pasa horas ahí y cuando está ahí, que nadie por nada la moleste. Rose es como un pez. No sé,suena estúpido pero es la verdad. Por cómo se mueve.Como pez en el agua. Es alta, esbelta, con un pelo de esos de película. Un pelo largo que parece batido y ojos negros desafiantes. El día en que todos llevamos un autorretrato falso poniendo cualquier pavada, ella escribió algo pero después sacó un papel con sus ojos. Ese era su autorretrato más sincero, dijo, y a Irene, que es la profesora de literatura, igual le encantó.
Por suerte llegué del colegio y no había nadie en casa. Tengo un nudo en el medio de la garganta. Todo porque no encontraba el aro izquierdo que se me había caído en el recreo y esperé a que terminaran las clases para buscarlo.Las chicas se fueron corriendo para el gimnasio. Y yo me quedé ahí sola. Cuando lo encontré, y salía por el pasillo,me crucé con Mark y sus amigos. Siempre me cayó mal ese pibe, siempre. Pero el otro día habíamos estado con ellos en un fiesta. En realidad, él estuvo charlando con Rose. Porque le gusta, seguro que le gusta. Aunque Rose charló un poco y listo y después se fue a bailar con otro chico que había conocido el sábado anterior.Bueno, me lo crucé con los otros dos que están siempre con él. Lo saludé. Nada de beso. Solo "Hola". Y él,sonriendo, me dice: "Hola, vaca"."Vaca." Pasé por delante de ellos mientras sentía que el corazón me latía a mil. Y bajé las escaleras. Y me gritó:"Rafaela, afloja con los postres". Y en mi desesperación por desaparecer rodé por toda la segunda parte de la escalera mientras los escuchaba reírse en el descanso, a carcajadas. Ni miré para atrás, quedé de rodillas en el piso.Con todo el cuerpo doliéndome. Habrán pasado segundos hasta que me empecé a levantar. Y de golpe siento una mano apoyada en mi hombro.
—¿Estás bien? —me preguntó el amigo del imbécil. Osea, otro imbécil. A mí ya se me estaban cayendo las lágrimas. No le contesté porque pensé que me estaba tomando el pelo. Lo miré. Me acuerdo de que era el menor. Lo miré y me fui. Y cuando me fui, los otros dos se seguían riendo. Y me vine medio corriendo, medio caminando.Llorando. Por eso, mejor que no estén ni Aitana, ni mamá.Y justo Tina hoy no viene. Por suerte. Porque ahora tengo los ojos todos colorados. Y cuando lloro se me hincha la cara. Y todos se dan cuenta. Y me siento como el culo. Además, volví a perder el aro. El izquierdo. Y tengo las rodillas raspadas. Y me van a salir moretones por todos lados. Y me duele todo, todo.A veces me encantaría ser flaca y hacerles callar la boca a todos. Que los estúpidos que se burlan quedaran helados, ahí, mirándome. Porque todo el mundo piensa que si adelgazara un poco sería muy linda. Yo también lo sé. Digo, no sé si muy linda. Pero linda, sí. Me podría poner la ropa que se ponen todas. Qué sé yo, pollera.Vestidos. Un montón de cosas. Malla, por ejemplo. Mark es un imbécil ¿qué me tiene que venir agredir, si yo nunca le hice nada? ¿No tiene mejor cosa que hacer? No es de mi curso. En realidad nunca en el colegio me pasó algo así. En la calle, más. Por eso me parece raro, si ni me conoce. Por ahí de bronca nomas , que Rose no le dio ni bolilla. Y ahora menos que menos.Porque seguramente es a la única que le voy a contar lo que pasó. Y si todavía estamos planeando la venganza contra los de la fiesta, ni me imagino las cosas que le pueden ocurrir a Mark por esto. La verdad es que a veces me dan unas ganas impresionantes de romperle la cara a trompadas a más de uno.Si ayer me dolía todo, nadie puede imaginarse lo queme duele hoy. Fui al colegio por la prueba de lengua solamente. Ni me quería cruzar con el estúpido por ningún lado. Estuve con las chicas para acá y para allá. Seré cobarde, puede ser, pero hoy no lo hubiera podido enfrentar. Les conté a las chicas. Se indignaron. Y Joy y Wendy le dijeron de todo a Rose por haber estado hablando con él, el otro día, sabiendo cómo es. A Rose ni se le movió un pelo por lo que le dijeron. Eso sí, le brillaban los ojos cuando terminé de hablar. Y eso,conociéndola, puede ser peligroso. La cuestión es que en la última hora, cuando volvimos del recreo me encontré un paquetito en el banco. Lo abrí y en el papel apareció mi aro, el izquierdo. El papel decía solamente: "Me parece que es tuyo, estaba en el suelo cuando te fuiste corriendo.Espero que estés bien. Jisung".El amigo menor de Mark me había escrito una notita para darme el aro. Ahí sí, estuve segura de que me estaban tomando por idiota. Primero me gritaban cualquier cosa y después me daban el aro con una cartita. Y me indigné. Suerte que ya había entrado la profesora. De todas formas estaba segura de que me estaban gastando. "Hacete el dulce con la gorda", debía de haber dicho Mark. Sí, los amigos eran igual que él. Nadie anda de amigo con gente que piensa muy diferente. Apenas terminó la clase, dejé las cosas en el banco y me fui para el curso de al lado. El profesor seguía con la explicación de vaya a saber uno qué cantidad de cosas. Mis compañeros iban saliendo. Pasaron las chicas. Les pedí que me esperaran abajo, que ya iba.Les dio curiosidad y se quedaron cerca de la escalera.Cuando el profesor salió, entré. Todos hablaban, juntabanlas cosas. Lo busqué entre el lío al morocho. Estaba en el último banco, parado, armando la mochila. Al lado descubrí que es como una cabezas más alto que yo. Pero ya no podía salir. Ni me acuerdo de lo que le dije porque le grité. Algo así como: "¿No tenes nada mejor que hacer que molestar? ¿Nada mejor que hacer que andar agrediendo? ¿Qué te pensás, que soy una estúpida? ¿Qué?¿Soy cualquier cosa, que se pueden andar riendo?". Le dije de todo y le tiré la nota y me fui. Y lo último que me acuerdo es de la cara del pibe con los ojos grandes mirándome como si estuviera loca. Y sí, loca estaba. Pero ahora me pregunto si no me habrá dejado la cartita de buena onda. A lo mejor un poco de sensibilidad tiene.Tampoco es vicioso ver rodar a una persona por todos los escalones de la segunda parte de la escalera. Joy, Wendy y Rose me dijeron que enloquecí, que por qué no le había gritado a Mark. Que no todas las personas son iguales. Y que lo hice quedar como un tonto delante de los compañeros. No sé qué pensar. El aro izquierdo me lo quedé. Lo tengo puesto. Y bueno, si lo hizo de onda, lo lamento. Lo que más pena me da es que es una de las primeras veces que alguien del otro curso me ubica. Y en dos días, por lo que pasó, es la primera vez que tengo tanto contacto con chicos. Hoy, decididamente no fui al colegio. A mamá le dije que no me sentía bien, que estaba indispuesta y me dolían los ovarios. No dijo nada porque cada vez que ella se indispone está tirada en el sillón del living, con una bolsa de agua caliente sobre la panza como una hora y pico.Siempre, cada mes, la misma escena. Me preguntó si quería la bolsa. Le dije que no. De hecho ni siquiera estoy indispuesta pero no le conté a ninguna de las dos lo que pasó en el colegio. Y hoy, después de lo de ayer, después de revolearle el papel al amigo de Mark, no quiero ni pisar el colegio. Es viernes. En el fin de semana espero que todos se olviden de lo que pasó. Y se me curen un poco las rodillas. Y se me aclaren los moretones que me han quedado. Hermosa estoy, divina . Aitana pasó por mi habitación, asomó la nariz:
—¿Qué te pasa, nena?
—Nada —le dije.
—A la noche hablamos —me dijo sin convencerse demasiado—. Ya sé que no estás indispuesta —acotó. Esperé simplemente que no se lo contara a mamá en el trayecto que tenían juntas hasta la facultad de Aitana. Y me quedé en la cama. Estaba lloviendo. Sigue lloviendo en este momento. Me quedé leyendo y toqué el violín. Y lloré un poco. A las 11 y pico llegó Tina. Me mimó bastante. Con Tina me llevo genial. Tiene un montón de hijos pero sé que me siente como una más. A ella le conté de la caída; lo otro no, porque es capaz de correr a clavarle la cuchilla de la cocina en la garganta al que me haga mal. A falta de padre, buenas son las Tinas. Al mediodía pasó Rose. Las chicas tenían que preparar un examen de inglés. Joy y Wendy van a la tarde al mismo lugar. Rose me dijo que no podía ser que me metiera para adentro, que sí, que me entendía pero que el lunes, si no iba al colegio, me venía a buscar a casa de los pelos. Eso fue lo primero que me dijo. Lo segundo me lo dijo riéndose. Estábamos esperando que Tina terminara la comida sentadas en el sillón del living. Yo, en pijama y pantuflas (estos datos son más que importantes para que quede claro el grado de desgracia que atravieso en este momento).
—Hoy en el último recreo (las cosas importantes parecen pasar cerca de la salida, antes estamos muy dormidos) vino Jisung a hablar conmigo.
—¿Para qué...?
—Escucha —me dijo Rosario y continuó—. Vino al curso, preguntó por mí. Se acercó y me dijo que se llamaba Jisung y que quería saber cómo estabas de tu caída y por qué lo habías tratado así ayer.
—¿Qué? ¿Y para qué fue?
—Para preguntar por ti...
—Me siguen gastando


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Rafaela (NCT DREAM)
FanfictionCAPITULOS CORTOS La novela Rafaela, de la escritora Mariana Furiasse , resultó ganadora de la edición argentina del Premio de Literatura Infantil "El Barco de Vapor" 2002. Rafaela es una obra "escrita a la manera de un diario personal, construida a...
