Llamada Inesperada.

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Cuando salgo de la ducha veo que John no está, así que me puedo vestir tranquilamente sin que me posea sexualmente. Noto una ligera vibración en el bolsillo izquierdo, debe de ser John.

-¿Sí dígame?

-Ostia, pero dónde coño te has metido hijo de puta. Te estamos buscando  joder. Ven ahora!- la voz ronca de, Marcos me resuena por toda la cabeza.

-Sabes muy bien, que hice y por qué lo hice. Cometiste un grave error.- intento mantener la compostura. - No volveré, ni tu, ni mis padres, ni nadie ¿lo entiendes? Verdad que sí, mira te dejo tengo un viaje largo que realizar, sueños nuevos que hay que lograr. Ya no quiero que me llames... Ok?. - y cuelgo.

Estoy descubriendo un nuevo lugar, a alguien nuevo, y por supuesto a gente nueva. Sé que, mi plan falló cuando John entró en mi vida y no sé que pretende, ni yo hasta que punto le dejaré entrar en mi vida y él me dejará entrar en la suya. Tan sólo con recordar que me besó apasionadamente hoy, hace que me ruborice y tenga una sonrisa de oreja a oreja de una colegiala. Tampoco sé mucho de John, tan sólo se que es un Dios griego con un cuerpo esculpido a la perfección. Me llevo ambas manos a mis mejillas. El móvil me vibra, está vez es John o eso creo.

-Escúchame bien hijo de puta, iré estés dónde estés y te haré mío. Tán sólo mío, déjate de tus putas niñerias y ven a complacer...-cuelgo. Esa actitud de Marcos, me ha revuelto el estómago y ahora tengo náuseas, tengo una, mala sensación de que Marcos a vuelto al alcohol.

-Hola, Erick?

Me despierta con un suave beso en la comisura izquierda y mi interior se enciende, nuestras miradas se encuentran. Sus ojos negros, me devoran y tan sólo voy en bóxer y camiseta blanca Vans.

-Ven te, llevo a cenar y después salimos por ahí. Que prefieres Disco o bar normal?.- me susurra guiñándome el ojo.

-Me dejaré llevar, hoy.

-Vale, nene.- dice saboreando cada una, de las sílabas.

Cojo el móvil, lo había puesto en silencio. Me conecto en el Whatsapp,  5 mensajes y 3 llamadas perdidas de un número desconocido. «Espero que Marcos se haya calmado» pienso, notando una, punzada de dolor. Sé que no debería sentirme culpable, fué él quién decidió terminar con lo nuestro. «Ya estúpido olvida, a ese malparido... »

-Estás listo?- pregunta John y entra sin previo aviso cuando me pongo el pantalón ajustado a, mi trasero.- Wow, estás... - y sonríe picaron, yo me ruborizo.

-Si, me pongo una camisa de cuadros y ya... -intento disimular mi bulto entre las piernas, mi interior lo desea, un fuego insaciable recuerdo los besos, la masturbación, las felaciones mi rubor se nota ya lo veo acercarse con intensiones.- Te piensas quedar ahí embobado, o te lanzarás. Al menos ven y bésame.

-Nunca tientes al diablo, Erick. Sabes muy bien lo que me muero por hacerte, lo sabes.- Me dice lo tengo a menos de 5 centímetros y noto el calor corporal como mis entrañas se remueven, desde que lo conocí mi deseo de ser poseído por alguien no había entrado en mi mente.- Sabes, quizá hoy no vayamos al bar, ni a otro sitio. Tal vez hoy te haga mío...

Quedaron en el aire las palabras, comencé a jadear, soy suyo, soy su presa y él mi depredador que me desea, pero esa mirada oscura y imponente. Le miré los, nudillos y leí otra, vez su tatuaje «Fuck Hard» me asuste, y John lo notó. Me agarró de la muñeca, me empujó contra la cama y se me puso encima con tal que quedara bloqueado. Comenzó a, sacarse la camisa, con la mirada más penetrante me robó un beso desgarrador y apasionado.

-Quiero hacerte mío, eres mío de nadie más. Quiero que sientas dolor por un día, para que recuerdes que eres mío, sólo mío. - me besó, cómo si reclamara algo que perdió, me necesita, me anhela? Ni idea. Pero soy suyo y lo seré por siempre, me juré a mi mismo.

Entre besos, juegos eróticos, masturbaciones y felaciones. Coge y me pone a cuatro patas. Comienza a lamer, dar palmadas en mi trasero haciéndome soltar pequeños gritos. Cuando me introduce el primer dedo, se me escapó un gritito. Masajeo y golpeó dando cachetadas en mi trasero hasta que introdujo el segundo dedo. Me estremezco de dolor y placer, juega con mi culo. Al introducir el tercer dedo, me besa para que mi gemido lo escuche él. Se pone de pie detrás de mí, me da cachetadas y en un breve susurro al oído me penetra.
-Ahí va Erick, serás, eres y fuiste mío. De, nadie más.- Jadea, sus caderas comienzan muy lentamente hasta que empieza a subir el ritmo.
Con la mano derecha, la comienza a bajar hasta llegar a mi pene dónde lo comienza a masturbar, yo suelto gemidos de placer. John comienza a, embestir rápidamente su pelvis contra mi trasero. Hasta llegar a su clímax, haciéndome correr a mi también. Noto como el líquido se diposita dentro de mí.
 
Poco a poco comienza a sacar su miembro de mi trasero, yo caigo derrotado encima del colchón y él sonríe. Mi mente se queda por un momento pensativa ¿Qué decía John, que soy suyo? Es cuando imágenes y recuerdos me llenan los ojos de lágrimas. Recuerdo perfectamente, que, me lo juré a mi mismo soy suyo y de nadie más.

Remember MeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora