Confusión

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Marinette, es el nombre de la chica que se esconde tras la máscara de ladybug, su destino de ser la heroína de París, estaba previsto, se pasaba de generación en generación, aunque sólo la portadora del miraculous decidía a quien de su familia dárselo, y en este caso, la abuela de Marinette la había escogido a ella. Su madre, Sabine, era quién había aprendido detalladamente las habilidades de ladybug y como había que entrenar para desarrollarlas, el maestro Fu, guardián de los miraculous se los había enseñado, y ahora ella, tenía el deber de dirigir con lealtad y responsabilidad a su hija. Todas las tardes entrenaba por lo menos una hora y tenía sus horarios estrictamente ordenados, pues Sabine sabía que se necesitaba constancia y dedicación en sus entrenamientos.

Marinette se encontraba en clases, su cabeza le pesaba por el sueño que tenía acumulado.
–Marinette, ¡despierta!–Alya, su amiga le susurraba–Miss Bustier te esta observando.
–¿Qué?–dijo con tono cansado y bajo.
–¿No has dormido bien?
–¡Marinette! ¡Dime de que estábamos hablando!– Miss Bustier se cansó de ver que no le prestaba atención.
–Disculpe, no ponía atención.
–No creo que a su madre le agrade su comportamiento, así que salga, lávese la cara y vuelva.
Marinette salió del salón y Tikki salió del bolso rosa con detalles negros, donde siempre se ocultaba.
–Marinette ¿estas bien?– preguntó preocupada su kwami.
–Sólo estoy cansada, gracias– bostezo y sonrió después.
Marinette caminaba hacia el baño, al entrar vio a dos estudiantes que platicaban, una recargada cómodamente en el lavadero y la otra se veía al espejo mientras se maquillaba un poco, «Yo lo vi una vez, estaba vestido de negro y tenía una máscara, él entro a la casa del primer ministro y luego salió de ahí con una bolsa llena de cosas» decía una de ellas; Marinette no pudo evitar ignorarlo, ella tenía en sus manos la seguridad de París, y sabía de quién hablaban, aquel chico se había convertido en el consentido de las noticias, en la TV, el radio y los periódicos hablaban de él, un nuevo villano, el cual Ladybug aún no lograba conocer. Marinette se acercó a las chicas y preguntó.
–¿Puedes decirme que sabes de él? Por favor.
–Es todo lo que sé, él no me vio, pero yo a él si, era de noche y lo que mencioné antes, fue lo único que puedo referir de él, después de eso, desapareció en la oscuridad de la noche– argumentaba mientras guardaba con cuidado su maquillaje en su pequeño bolso morado.
–Gracias– Marinette contestó desanimada y las otras chicas salieron del baño.
–Algún día lo atraparás– decía Tikki acercándose a ella.
–Nunca lo he visto, ha cometido 28 robos estos últimos dos meses, lastimado a 30 policías en su intento por atraparlo y aún no he podido llegar a tiempo a la escena del crimen– mencionaba Marinette mientras se enjuagaba la cara– los parisinos empiezan a reclamar justicia.

Marinette salió del baño y se dirigió al su salón, las clases continuaron normales hasta su hora de salida.
Caminaba a su casa cuando escucho un fuerte estruendo que venía de la biblioteca que se situaba cerca de donde caminaba, de inmediato se ocultó «¡Tikki Tranformame!» fueron las palabras que pronunció para convertirse en Ladybug y saltar a la acción.
Al entrar a la biblioteca notó que las personas que se encontraban ahí, no podían emitir ni un sólo sonido y escuchó.
–¡Les advertí que guardaran silencio! No tomaron en serio a Pamela, ahora con silenciosa se van a enfrentar– nombre que Haw Moth le había dado a Pamela, la bibliotecaria.
–¡Yo soy muy ruidosa Silenciosa! No creo que me pueda callar– grito Ladybug mientras giraba su yoyo y se alistaba para la pelea.
–¡Cállate!– Ordenaba Silenciosa y le lanzaba libros. Ladybug esquivó todos y al llegar a ella logro golpear su cabeza con el yoyo para des orientarla y después enredarla con el mismo; Silenciosa ya no podía usar sus manos para defenderse, pero, Haw Moth, le había dado la habilidad de emitir un pitido molesto de su boca, el cual usó para molestar a Ladybug, ella sólo tapó sus oídos mientras corría a esconderse para poder invocar su poder «¡Lucky charm!» gritó al fin, una pelota de hule apareció y Ladybug supo que hacer con ella.
Silenciosa seguía emitiendo aquel ruido y Ladybug salió para aventarle la pelota directo a su boca, lo cual hizo que esta callará, ladybug se acercó a ella y le quitó el Akuma, después de esto se retiró para des transformar se sin que nadie la notará y siguió su camino a casa.
Al llegar a su casa se dirigió a donde su mamá se encontraba.
–Hola mamá– decía Marinette mientras besaba su mejilla.
–¿Dónde estabas?– Sabine se oía molesta.
–De regreso a casa se presentó un Akuma ¿qué pasa?– Marinette noto a su mamá preocupada.
–Enciende el televisor.
Marinette hizo lo que le pidió un poco confundida y las noticias aparecieron.

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