Final, Crisis.

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Tenía tiempo sin dejarme llevar por mis emociones, siempre he querido tener todo bajo control, incluyendo mi mente y mis sentimientos, decidir el momento exacto en que debo dejar de sentirme mal, el momento exacto en el que acaba mi tristeza y el momento exacto en que me dan ánimos de levantarme, pero muchas veces no ha sido mas que un autoengaño, sugestión, y esta vez decidí recordar que soy de carne y hueso y no podría evitar mi castigo, ni a mi verdugo.
Se acercaban las 12, acordamos que a esa hora nos encontraríamos en su habitación, mi mamá estaba profundamente dormida ya, y los somníferos harían su trabajo de no dejarla despertar en toda la noche, me encontraba sola en mi cuarto, sobre mi cama, abrazando a mis rodillas y hundida en frustración, tristeza, rabia, no sabía que carajos voy a hacer, cuando tenga a mi madre a un lado, y a mi padrasto dentro de mi, no tenía el estómago suficiente, quisiera estar muerta.
No me perdonaba el haber dejado que esto siguiera creciendo, no me perdonaba lo que había acordado hacer en la cara de mi madre, no me perdonaba el saber que mi mayor enemigo es mi falta de caracter y desición y no hacía nada por evitarlo, pero de nada sirve que lo piense, nada va a cambiar hasta que decida por mi misma cambiar las reglas, o eso creía yo, pero un zumbido muy fuerte me aturdió los oídos, como aquella tarde, mis recuerdos ya estaba difusos pero se volvieron un poco mas lúcidos cuando esa vibración llegó.
Dieron las 12, sin pensarlo me puse de pie y caminé, haré mi noche diferente, estaba llena de desición, si me faltaba estómago, no esperaría a que acabara para largarme a vomitar, acabaría todo ahí mismo, con lo que tuviera al alcance, lo mataría, o nos mataríamos.
Aunque mi mente me suplicaba que me detuviera, que no me acercara, la ira, el coraje y ese huracán que me poseyó se encargaron de impulsar mis piernas, el zumbido seguía ahí pero ya no me aturdía, sentía los pies muy fríos, y comencé a marearme, la presión en mi cabeza dolía, pero voy a terminar con esto, me prometí que sería la última vez, que nunca más.
Pensé que me haría falta ira para abrir la perilla cuando me topara con la puerta al final del pasillo, pero estaba entre abierta, lo cual me extrañó demasiado ya que este tipo siempre ha tenido la manía de cerrar todas las puertas y ventanas, la ventana estaba abierta totalmente también, parte de la noche especial supongo, pero ahora sospecho algo, que me va inundando poco a poco de felicidad, de ser cierta esta fantasía imposible, sonreí olvidándome unos segundos de la situación y continué avanzando.
Abrí la puerta y a oscuras, mientras mis pupilas se dilataban, comprobé que mi fantasía era cada vez mas real. ¿Esto es un sueño? No lo podía creer, mientras mi madre dormía, mi padrastro, ahora sin rostro, con su sangre esparcida por todo el colchón y paredes, con un movimiento desesperado en sus brazos y, apostaría lo que fuese a que si conservara la piel de su rostro, su expresión sería de horror puro, estaba siendo devorado por mi vieja amiga, quien vino desde su oscuro pozo del olvido a salvarme, tal como lo hice yo con ella al darle un poco de fe.
Sus dientes se clavaban en su piel, y al parecer sus mandíbulas eran demasiado fuertes, trituraban la carne como si se tratara de cualquier cosa, arrancaba a pedazos grandes y lo disfrutaba, cuidando de causarle el mayor dolor posible y de manchar lo mas que se pudiera, sus ojos seguían ahí mirando la lampiña piel de su frente en un temblor involuntario muy fuerte sin poder cerrarlos.
Me quedé estática, aunque horrorizada, comencé a comprender muchas cosas, pasaron horas tal vez, estoy bastante acostumbrada ya a quedarme pensando mientras observo y dejar que el tiempo se vaya, me quedé mirando como devoraba mis problemas y observé una letra "H" color roja tallada en su piel, a la izquierda de su cadera, estoy segura que la hizo ella misma en honor a mi nombre, Hilda, y me recorrió un fuerte escalofrío por todo mi cuerpo, me sentía enamorada, esa mirada depresiva y caída que antes me hizo recordar mis problemas ahora se embriagaba al quitármelos, al vengarme, hizo en segundos lo que yo no había hecho en años.
Desde ese momento, bauticé a nuestra unión como "Hamor", es una versión imperfecta del amor, así como ella es una versión imperfecta de mi, y yo soy una versión imperfecta de mi versión perfecta o algo así, no se.
Y seguimos juntas, llegamos cada vez mas lejos, no me acompaña fisicamente pero cuando la necesito siempre está ahí, con su sonrisa extraña y sus fuertes dientes a mi servicio, dispuesta siempre a, literalmente, devorar mis pesares.

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⏰ Última actualización: Apr 01, 2017 ⏰

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