V Oliver

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—¡Algo me rasguña el brazo! —grita Alvin.

Yo igual lo siento, intento quitarlo pero no hay nada qué quitar de mi piel. La sensación aún sigue. Me imagino perdiendo el brazo ante algún ente invisible. No puedo respirar, por la ansiedad hago brillar nuestras lámparas hasta el punto en que los focos se funden. Ahora sólo podemos ver aquel resplandor en la oscuridad. Trago aire, la bola de fuego me enceguece.

Tomo una piedra y la lanzo como una pelota de baseball al resplandor.

Un dolor súbito en mi frente me tira al suelo. Veo negro y mi cabeza me palpita. Escucho a Alvin caer y maldecir a mi lado. Cuando me reincorporo, una gota resbala por entre mis ojos. Me doy cuenta de que estoy sangrando.

—No sabía que los duendes fueran agresivos —dice una tercera voz.

Fuerzo a mis ojos a ajustarse a la luz del fuego que yace en el suelo. Un poco más allá hay un chico con grandes ojos azules, con una frente ensangrentada. Escucho un quejido de Alvin detrás de mí.

—Demonios, es sólo el tipo raro... Oliver. —veo que el rubio se talla la frente— Mierda, estoy sangrando. ¿Qué haces aquí? Deberías de estar en tu dormitorio o en cualquier otro lugar.

Libero mi pierna, más calmado. Rasgo un poco el pantalón negro del uniforme. Intento no pensar que el tipo me vio asustado, arrastrándome por el suelo. Alvin corre a levantar la antorcha murmurando algo sobre incendios forestales.

—No es que nos orgullezca, pero Akins nos ha puesto a vigilar el bosque o algo así... creo que deberías de regresar —mi frente palpita. Siento más gotas de lo que debe ser sangre resbalando por mi rostro. No lo culpo por arrojarnos rocas, yo también lo lastimé —Tienes buena puntería, podrías jugar baseball sin ningún problema.

El ojiazul me mira por unos segundos.

—Oh... yo no arrojé nada. Creí que ustedes eran duendes y quería hablar con ustedes, cuando sentí un golpe en mi frente. Pero ya está bien.

—Tiene masoquismo empático —dice Alvin de mala gana, el fuego de la antorcha ensombrece sus rasgos—. Por eso tampoco se acercan mucho a él... bueno una de las razones.

Alvin mira al suelo, parece arrepentirse un poco por lo que dijo. El chico sólo sonríe, con la mirada casi perdida, espero no haberle causado una contusión. Decido cambiar la conversación.

—Deberíamos de ir al hospital —en parte quiero dejar de sangrar, en parte me vendrían unas buenas horas de descanso.

—Ustedes vayan. Yo seguiré esperando ver algún duende —el tal Oliver mira al cielo—quizás pueda ver un OVNI, el cielo es claro esta noche. ¿Creen que haya alienígenas con superpoderes?

—¿No quieres ir a que traten tu herida?

—No. Ya sanó de igual forma. Mi cuerpo hace eso. —Oliver se da unas palmadas en la frente. Le ha dejado de salir sangre.

—Regeneración. —me dice Alvin, luego vuelve con Oliver—Si te vas a quedar, apaga la antorcha o algo para que no nos metas en problemas. Eres muy llamativo con eso encendido.

—¿No deberíamos de llevarlo al edificio? Por eso estamos aquí.

—Si nadie dice nada es como si no hubiera pasado. Oliver ¿Te quieres quedar aquí? —el chico asiente—¿Tú quieres llenar un reporte en donde digas que él buscaba duendes y no que intentaba escapar o que rompía alguna regla? Yo paso.

—La verdad no —río, pero luego me doy cuenta —¿Es posible escapar?

—Te podría llevar un platillo volador. Sería divertido viajar por el universo.

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⏰ Última actualización: Jun 23, 2017 ⏰

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