La muerte de Sulli fue muy repentina y dolorosa para su familia y amigos, sobretodo para Luna, quién estuvo con ella el día anterior a su muerte.
No se sabe quién la mató, ni por qué la mató y tampoco se sabe entre que líos estaba involucrada Sulli...
—Victoria unnie dice que quiere hablar contigo. Amber y yo iremos a comprar la comida para nuestra pijamada en la noche. —avisó Krystal, saliendo del pasillo junto a Amber.
Luna se encontraba sentada en la alfombra mientras dibujaba un paisaje.
—De acuerdo, vayan con cuidado.
De luego de que las chicas salieran, Luna se dirigió a la habitación de Victoria. Tocó la puerta recibiendo a modo de respuesta un 'pasa'.
—¿Sobre qué querías hablar conmigo unnie?
Victoria se miraba en el espejo y ponía labial rojo en exceso sobre sus labios.
—Ven, siéntate junto a mí. —Luna extrañada obedeció la orden. Y Victoria la miró, con ojos extraños, pero simplemente comenzó a aplicar labial sobre los labios de su amiga.
—Yang Yang me ha dado un mensaje para tí. —Luna se incomodó un poco pero trato de parecer tranquila. Asintió lentamente.
El tema del novio de Victoria cada vez subía de nivel y las chicas lo sabían. Pero el problema es que no sabían como solucionarlo, porque no creían que eso le hiciera mal a Victoria, simplemente no querían que se volviera loca amando tanto a alguien que sólo existe en su cabeza.
—Dice que el hecho de qué Sulli esté muerta no es algo por lo que debas sentirte culpable. También dice que el asunto entre ustedes dos no es algo que Sulli odie, en realidad ella está muy feliz por haberte confesado sus sentimientos. Yang Yang me dijo que tu te sientes muy cansada del corazón pero que debes relajarte porque después del diluvio viene el arcoiris.
¿De dónde había sacado tantas cosas que nadie sabía?
—Unnie... —Luna no sabía que decir. Siempre creyó que Yang Yang era producto de la imaginación de Qian.
Pero en realidad era un fantasma.
—Me dijo ayer en la noche, por el espejo. Siempre me habla por ahí. También me canta y ayuda a que deje de pensar un poco en Sulli. A veces me cuenta muchos secretos de las personas del distrito pero yo los guardo en mi corazón. Algunos son graciosos, otros son aterradores.
—Sí hablas con él, ¿por qué le envías cartas?
—No siempre dispone de mucho tiempo para estar aquí, también debe descansar. Así que le dejo las cartas debajo de mi lámpara y él se las lleva.
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