Hola, soy Karol Sevilla y en este libro quiero contarles mi breve y superintensa historia. Toda esta loca y genial existencia que hizo que me parara en un escenario a los seis años y nunca más dejara de actuar.
Quiero que sepan porque actúo, canto...
¿Saben qué era lo que más me gustaba del kinder o jardín de infantes? Participarenlosactosescolares, oenlosfestivales, como los llamamos en México. Mesumabaafestivalespropiosyajenos. Para darles un ejemplo: cuando yo estaba en el kindery mi hermano Mauricio en la primaria, él integraba lo que se llamaba la “Banda de Guerra” y yo me sumé a tocar el tambor.
¡Ahíestabade “huele moles”! ¿Saben quéquieredecir? Huelemolesesunaexpresiónmexicanaqueseusaparadecirqueunaperdonaestáentodo. En países como la Argentina la llamarían “metiche”. Hay fiesta y ella está, hay una reunión y está.
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El kinder al que fui se llamaba Leandro Valle, y estuve por allí, haciendo de las mías, de los cuatro a los seis años. Me llevaba mi abuelita, mi mamá o mi papá y desde el primer día me Italianos quedé sin problema. Me gustaba mucho ir. Tanto que cuando me venían a buscar, siempre me demoraba jugando o hablando, fundamentalmente con los chicos. Era, como se dice hoy, bastante “varonera”.
Cuando salía del jardín, nueve de cada diez días estaba hecha un desastre: mugrienta, todasuciaydespeinada. El uniforme era gris oscuro, pero todos los días me lo tenían que cambiar.
En cuanto a los amores que todos dicen tener en la infancia, tengo también que confesar algo: creo que no me gustaba ningún chico en el jardín y no tuve noviecito.
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