Suéter. Lousten

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Maximilien miró a su hermana. Todo el día había mantenido una actitud extraña. Esa serie de suaves risas mientras veía su celular se habían repetido todo el día. Eso estaba fuera de lugar. No contó con que lo más ajeno a la rutina que vería ese día fuera un suéter que ella se había puesto después de tomar una ducha.

—Linda sudadera —soltó mientras veía a su hermana pasearse por la sala vestida con la prenda celeste que le quedaba larga y sus shorts de jeans.

—Gracias —contestó sin dejar de ver su celular.

Él alzó una ceja, interesado.

—Lou. ¿No me vas a decir de dónde la sacaste?

Ella alzó la mirada y le miró directamente a los ojos.

—No es de tu asunto, Max —dijo saboreando cada palabra dicha. Una sonrisa socarrona se dibujó en sus labios.

Su hermano negó suavemente con la cabeza; la situación le era divertida. Estaba orgulloso de su hermana, aún así no iba a ceder tan fácil. Con un rápido movimiento de mano y aprovechándose de su estatura le quitó el celular. Louane suspiró. No le importaba realmente que su hermano husmeara.

Una vez Max leyó hasta que se aburrió hizo ademán de vomitar.

—¡Jesús, Lou! Córtate un poco, ¿no? Mi glucosa se elevó sólo de leer eso.

Ella le miró y se encogió de hombros. No le había dicho que leyera.

Maximilien suspiró y le devolvió el celular sin interés. Sólo eran las conversaciones típicas de novios acaramelados.

—Asegúrate que papá no se entere que vas en serio. —Advirtió su hermano antes de tomar su abrigo del perchero. —Y Lou —llamó—, no puedes tener un perro.

Acto seguido su hermano mayor dejó el apartamento. Pero, ¿qué quería decir con eso del perro? Bajó la vista y abrió la conversación que tenía con Jost.

—¿Qué rayos? —soltó cuando vio la serie de imágenes que él le había enviado.

Entonces, ¿qué perro te gustaría que tengamos?

*24 imágenes adjuntas*

Louane suspiró. ¿Ahora cómo le paraba el tren a Jost? Ella negó suavemente con la cabeza y comenzó a escribirle un mensaje en respuesta, no sin antes soltar una delicada risa ante los comentarios que Jost le había mandado.  

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