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Qué raro es despertarse y saber que hoy tendrás una cita, si yo lo diría así, pero el único problema ahora es que no he tenido el permiso de mis padres, pequeños detalles, mientras me alisto para bajar a desayunar pienso en cómo decirles a mis padres que hoy quiero salir, no es muy común que yo pida permisos, suelo estar mucho tiempo en casa, y los fin de semanas suelen ser para Netflix, en fin creo que diré que voy a salir con los amigos para chacotear sobre las vacaciones mientras tomamos algo, no creo que sea oportuno comentarles que hay una chica de por medio, eso no le gustaría mucho a mi madre, diré que simplemente seria quitarle al niño de sus sueños, su angelito, en fin para ella no creceré nunca, ¿comprensible verdad?, único hijo, un poco estudioso, y parecido mucho a ella, en cuestión voy a mentir.

-Familia

-¡Hey muchacho!, ¿por qué tan alegre hoy?

-Si es verdad, ¿qué te pone de tan buen humor?- le corrobora mi madre

-No nada especial

-Vamos no nos mientas

-Está bien mamá, los muchachos querían reunirse hoy para conversar un poco sobre las vacaciones

-¿Ya entonces?

-Entonces papá quería ver si podía ir

-Por mi está bien con tal de que no llegues tarde y que tu madre este de acuerdo

-No sé, que hay a cambio

-¡Mamá!

-Es broma, claro que puedes ir

-Gracias a ambos

-No hay de que

-No te preocupes campeón

-Bueno comamos, que pronto llegara el autobús

-Oh, es verdad

Que bien, ahora ya está todo listo, sol tendré que ver que me pongo y listo, por el momento terminare de comer e iré a tomar mis cosas y veré que sucede en el autobús.

Mientras iba en el autobús me ponía a pensar en que le podría llevar o en que podría decir o en un tema de conversación, pero todo esto se borró enseguida cuando la madre de Alex, estaba en la acera esperando a el autobús pero sin ella, cuando el autobús se estacionó, ella le comunicó algo al chofer, enseguida el arrancó y Alex no lo abordó en ningún momento.

Preocupado comencé a preguntar qué era lo que había pasado, al resto de chicos, pero ninguno sabía que era lo que había pasado, apenado por no haber conseguido ninguna información, volví a mi asiento, pero en medio pasillo Paul, que se había sentado en los primeros puestos, me llamó,

-¡Hey Alex!

-Cuantas veces, Paul

-¿Cuantas veces qué?

-Tengo que decirte que no me digas así- mientras doy la vuelta a verlo

-¿Alex o Shanta?

-Mira sabes que no jodas

-Tranquilo Romeo, que yo sé lo que le paso

-¿Perdón?

-Sí, así como lo escuchas

-¿Y cómo es posible eso?

-No eres el único que habla con ella

En ese instante una ira, lleno mi cuerpo, creo que estaba celoso, y mi rostro debió delatarme

Ocaso al despertarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora