Ya se había pasado un año, que yo había salido del hospital, yo ya había empezado un curso de enfermería para ayudar a Daniel en la pequeña clínica que él había puesto luego al concluir su facultad. Yo ya hacía casi todo, me encantaba sentirme útil. Y estábamos mas unidos que nunca, Daniel siempre dulce me sorprendía con cenas y regalos que me hacían sentir la mujer mas importante del mundo. ¡Era el mejor amigo del mundo! Cada uno de los momentos en que vivíamos eran maravillosos y sin la necesidad de que yo estuviera con él en la cama.Eso realmente era lo que mas yo admiraba en él, desde cuando decidimos vivir juntos, él me respetaba, me cuidaba, me llenaba de halagos, pero nunca insistió en tener nada a mas conmigo, y yo le agradecía porque necesitaba de esa pausa para encontrarme y quien sabe tener la relación que sé que él tanto deseaba tener conmigo, pero por respeto a mi no hablaba.
- ¡Buen día mi ángel! - besa mi mejilla y luego a mi frente, sonrío devolviéndole los besos en los mismos lugares que yo había recibido de él y de esta vez es él quien abre una sonrisa dulce, llena de paz. Luego salimos para el trabajo, trabajábamos muy temprano y me encantaba estar con la gente, en este un año aprendí a conocerme mejor, a dar más atenciones a mi cuerpo y a luchar por mis sueños ¡Era una otra mujer! Daniel me deja en la clínica, deposita un beso dulce en mis labios y sale.
Nosostros dos no eramos novios, y yo todavía buscaba planes donde un novio no entraba, pero el beso era una manera de cariño que desde que él se había declarado hacia mi, lo adoptamos. Me encantaba vivir con él, con sus canciones después de lo desayuno y todo su amor.
¡Me sentía protegida y amada!***
Yo estaba en la oficina adoptada como mia ya que Daniel andaba por el hospital, a pesar de tener la clínica seguía en el hospital, él siempre hablaba de como estar con sus pacientes en el hospital le hacía bien, ya tenía un cariño especial por cada uno de los chicos que estaban allá. Además en la clinica Daniel podría contar con el doctor Víctor amigo de él, que se quedaba en los días en que Daniel no iba estar.
Víctor era un hombre fuerte, cabello negro, mulato, tenía una manera particular de se vestir, a principio se mostró un buen hombre pero luego hizo cuestión de revelarme sus principales características, él era un hombre de carácter fuerte, no permitia que nadie pasara delante suyo en su trabajo y mucho menos en su vida personal, quería que todos estuviera a su disposición ¡No voy a mentir lo aguantaba por ser amigo de Daniel! Muchas veces me hacía recordar a mi padre, un hombre imponente y machista, para él las mujeres nada más tenia que estar pendiente de su casa, estar siempre para satisfacer su marido y cuidar de los hijos. Para mi siempre fue difícil convivir con él, no soportaba esas actitudes, por eso salí de la casa, "pero por lo que veo no adianta huir de algo porque de una manera o de otra vas a tener que enfrentarlo".
Siempre deseé demostrar a mi familia que nosotras mujeres no necesitamos de un hombre para tener un nombre, y se ahora tenia la oportunidad de demostrarles, lo iba hacerlo sin pensar dos veces.Víctor llega delante mio, me miraba con la cara de pocos amigos, nuestros sentimientos eran recíprocos.
- Ya he terminado de atender los pacientes, ¿crees que Daniel todavía me va necesitar para mañana? - me pregunta con la ceja alzada, mirándome con una mirada de superioridad
- No sé, dejame ver con la agenda que le pedí que me mandara y luego te digo - abro la computadora y busco la agenda que Daniel me había prometido enviar en el día anterior
Mis ojos están fijos en la computadora, pero era nítido ver y sentir las miradas matadoras que él llevaba hasta mi
- ¿Ya la encontraste? No tengo todo el tiempo del mundo para quedarme esperándote - dice moviendo los dedos en la mesa en cuanto me miraba fatal
- Todavía no, pero no te preocupes, ya había pedido para que él me mandara... - me interrumpe
- Marta por dios, no te estoy pidiendo nada imposible, ¿Y te quedas perdida de esta manera?... - se burla, no saco la atención de la computadora, busco en todos los lugares y no la encuentro. Tenia que decirle que Daniel no me había enviado pero como enfrentarle de la manera como él estaba portándose
-... ¡Vamos! ¿Vas a pasar cuanto tiempo mas, para responderme lo que te pedí? - cruza sus manos, mirándome con la intensión de atacar mi psicológico, desde el primero día en que nos conocemos de verdad él lo hacía, intentaba ver hasta donde yo llegaba, hacía cuestión de ponerme en prueba.- ¡Lo siento, pero vas a tener que esperar porque yo tengo que todavía hablar con Daniel! ¡ él no me ha enviado la agenda entonces tengo que llamarle para poder decirte si vamos necesitarte o no! - él me mira de una manera que todavía no sabía explicar pero puedo decir qué todo aquello solamente alimentaba los sentimientos que teníamos un por él otro.
- ¿En serio, qué te pasa? Lo sabía que eso no iba a terminar bien ya lo había dicho a Daniel que una mujer a frente de esto no iba a salir bien. A quién quieres engañar las mujeres sólo sirven como enfeites y nada más, ustedes mujeres sólo deben de estar abajo de nosotros hombres - sonríe burlándose de mí, en cuanto pasa su dedo meñique en una de sus cejas y yo hacía de cuenta que no lo escuchaba. Cuando la realidad le quería golpearlo
Voy hasta el teléfono de la sala siguiente en busca de tranquilidad para llamar a Daniel y así hacer mi trabajo. No llevo ni diez minutos y resuelvo lo que me estaba pendiente sin decir una sola palabra de lo que había pasado ahí
- ¡No! Daniel no te va a necesitar mañana - le digo entregando una hoja con la agenda semanal donde tenía cuál serían los días en que Víctor tenía que estar reemplazando a Daniel. Él me mira sin comprender una sola palabra, era nítido ver la sorpresa dibujada en su rostro
- ¿Que me dijiste? - mi pregunta mirándome con las manos cruzadas. Parecía estar lejos de ahí
- Te lo dije qué no va ser necesario venir. Daniel mañana estará aquí... y aquí está la agenda de todo el mes para que no te quedes preso a la clínica y por precaución te envié una también a tu email para que así no vuelva a pasar el tamaño incomodo de a poco - le hablo muy calma, como si nada hubiera pasado ahí, él solamente me mira sin comprender mi actitud tan amable
Él alza una de sus cejas mirándome y yo solamente doy media sonrisa, trato de actuar amablemente, algo aprendí con mi madre cuando la veía sobresalir de los momentos incómodos que mi padre le hacía pasar.
- No pienses que con esto me vas a cautivar, porque se piensas es inútil. No vas a cambiar mis pensamientos - me habla con el dedo índice apuntado a mi dirección. Yo solamente sonrío y bajo mi mirada con la intensión de ocuparla en otra cosa y ya no dar más atención a Víctor
No sabia exactamente como conseguí hacerlo, paciencia nunca había sido mi cualidad desde la infancia, pero que ahora se hacía presente en mi vida y eso era demasiado bueno.
Termino de arreglar los papeles y regreso al apartamento de Daniel.
Al abrir la puerta lo veo en el sofá con la mirada perdida, me acerco pongo mi bolsa a su lado en el sofá y él sigue sin reaccionar, toco en su brazo- ¿Daniel esta todo bien? ¿Que te pasa? - me siento a su lado, él me mira toca en mi rostro y sonríe
- ¡Gracias por estar conmigo Marta, muchas gracias! - me abraza, lo siento sensible y lo abrazo aún más fuerte que el abrazo que acabara de recibir por parte de él
Como iba hablar sobre lo que había pasado con Víctor se él estaba de aquella manera? Me pregunto, lo miro y decido dejar el tema para un otro momento
- Yo soy la que debe agradecerte, por cada una de las cosas que hiciste por mi, desde el primero día que llegaste a mi vida, gracias por hacerme esa mujer que ahora soy... - toco en la mano de él acaricio, bajo la mirada y luego la regreso a los ojos de él
-... Sabes que eres muy importante para mi, sabes que te amo mucho y que eres un gran... Amigo - me apeno al hablar el nombre amigo, sabia que él quería ser mucho mas que eso, pero yo todavía no me sentía pronta para aquello- No te apenes, yo también te amo Marta, siempre fuiste mi amiga y no me arrepiento de nada, porque solo hiciste llenar mi vida de luz - sonríe tocando en mi rostro y se acerca para besarme en la mejilla, viro mi rostro y el beso es en la boca, lo intensifico y él sigue.
Necesitábamos de eso, quería mucho estar con él en una relación mas intensa como cualquier otra mujer y ya era el momento de dar un paso mas en mi vida
Al termino del beso nuestras respiraciones estaban agitadas, él encuesta mi frente en la de él y nos miramos fijo, aquel momento me hacía sentir amada de una manera distinta, de la manera que algún día yo pensé existir apenas en películas de princesas.
Estar con Daniel me hacía muy bien, él era el mejor que algún día me hubiera pasado- ¡Te amo! - me dice con la mano en mi rostro, acaricia mi mejilla que estaba caliente, roja y mi boca ansiaba por mas de aquel beso que a poco nos dábamos.
Me acerco a su rostro, él encuesta su frente en la mía y despacio nuestras bocas se encuentran otra vez, en un beso calmo, intenso y lleno de sentimientos
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El cambio de Marta
Short StoryNo hay vacío que no se pueda algún día llenar de amor y esperanza! Es eso que habla "El cambio de Marta". Una busca constante por el "yo" olvidado.