23. Lemon. (PWP)

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Desde tiempos antiguos, los kitsunes fueron seres espirituales respetados en las tierras japonesas, algunos podrían ser buenos, ayudantes de los humanos en tiempo de crisis, sin embargo también había algunos que eran encargados de llevar plagas a los que no creían en su existencia ni rendían ofrendas como agradecimiento por la ayuda, también quienes solo molestaban a los hombres haciéndose pasar por hermosas mujeres que los seducían con la intención de perderlos en los senderos donde la vegetación era tan densa que te impedía observar a la distancia el camino para regresar, pero los kitsunes no eran los únicos en el amplio mundo espiritual, sus disputas con quienes fuesen los Tengus, protectores de la montaña, eran cada vez más continuas debido a que los kitsunes ya habían puesto la balanza del mundo espiritual en un peligroso desequilibrio cuando los humanos eran conducidos al bosque con la intención de perderlos.

-Esto no puede seguir así.

El Ootengu, el líder del clan de los Tengus había reunido a los líderes de los distintos clanes y cruzado de brazos claramento molesto miro a estos.

-¿Y para que estamos aquí?

La fantasma comentó arropando a su recién nacida Ao-andon mientras mantenía a su lado a los gemelos  demonios para que estos no causaran alguna clase de disturbio.

-Yo quería seguir en casa con mi amada esposa y clan, así que habla rápido Karasu.

Shuten doji se encontraba molesto e irritado.

-Muy bien, muy bien, los he reunido aquí más que nada por mera formalidad, saben los problemas que los humanos están ocasionando al balance en nuestro mundo, debemos evitar que esto siga y bueno, uno de los líderes del clan kitsune se rehusa a cooperar.

-¿Te refieres al kitsune del clan Aojiro verdad Karasu niisan?

La Yuki-onna hablo desde su lugar con aquella gatuna sonrisa dejando que algunos copos cayeran sobre el.

-¡Ah! ¡El Kyuubi Shiro es divertido, muy divertido!

El Inugami correteaba alrededor del Nekomata con alegría.

-¿Que tal si solo acallamos sus berrinches con un matrimonio forzado, Karasu-sama?

El cuatro colas se acercó con aquellas vestimentas rojas solo que con el emblema del clan Tengu en su espalda representación de la unión como esposa del protector de la montaña y un segundo al mando.

-¿Un matrimonio forzado? Pero, ¿quien sería el indicado?

-Quizás el Tengu Osomatsu sea el indicado para contraer nupcias con aquel kitsune tan revoltoso.

Al fin el nekomata había hablado mirando con recelo al Tengu de ojos azules por su mirada llena de amor dedicada al cuatro colas.

-Supongo que no ay opción, Kyuubi, ¿podrías invocarlo?

Al ver asentir al kitsune rojo de nueve colas y que este se dirigiera al centro de la reunión recitando un antiguo sutra una nube de humo se expandió, mientras esta se disipaba un ser de delgada figura casi femenina escondida en aquel kimono azul cielo dejando que sus esponjosas colas azul con blanco se dispersaran junto a sus orejas que se movieron buscando la dirección de donde provenían los sonidos que estas captaban bajando el abanico de sus labios.

-¿Que es lo que desean de mi?

El Ootengu se levantó y camino hasta el kitsune que paseaba su mirada recelosa por los presentes.

-Kitsune Karamatsu, tus decisiones sobre los casos de humanos merodeando nuestras tierras te han traído consecuencias, como líder de la montaña necesito una prueba de tu lealtad hacia mi y mi liderazgo.

30 días OsoKaraDonde viven las historias. Descúbrelo ahora