JESSICA
No tengo dinero, es mi primer día de trabajo, por lo que aún no recibo una paga y no sé cómo le voy a hacer para comprar ropa “adecuada” para el trabajo. Paso a lado de una tienda y entro, solo por curiosa, veo una falda lisa negra en corte tubo, muy bonita, miro la etiqueta y lo único que puedo hacer es gritar.
- ¿Le pasa algo señorita? – pregunta una vendedora.
- ¿Es el precio correcto?
- Claro, cincuenta dólares ¿Busca algo en especial? Seguro tenemos prendas mucho mejores a esa que podrían interesarle.
- No gracias – sonrío lo mejor que puedo – solo pasaba a ver.
- Cualquier cosa que guste no dude en preguntarme
- Si – salgo corriendo de la tienda, no puedo creer que la gente use cosas tan caras.
Marco a mi amiga Katherine, si alguien sabe que ropa comprar y que está a la moda es ella.
- ¿Hola?
- Hola Kate soy yo Jessica.
- ¡Hola nena! – grita y yo tengo que separar mi teléfono del oído.
- ¿Vas a estar ocupada?
- No ¿Por qué? ¿A dónde nos vamos?
- No pienses solo en fiesta, necesito que me acompañes a comprar ropa.
- No lo puedo creer ¿Tu señorita no moda pidiéndome a mí que te acompañe a comprar ropa? – suena algo sorprendida y quien no lo estaría, yo solo compro ropa cuando veo que en verdad ya necesito algo y sobre todo si esta de oferta.
- Si, necesito ropa para mi trabajo, pero quería decirte que si me prestas un poco de dinero para comprarla, te la pagare en cuanto me den mi primer cheque.
- Cariño, sabes bien que tú no tienes que pedirme prestado, solo tómalo como un regalo ¿De acuerdo? – no me gusta pedirle dinero a la gente y que no me lo cobren, me incomoda saber que les debo, pero tratándose de Katherine sé que las llevo de perder en cuanto a eso.
- De acuerdo, llego a tu casa en cinco minutos, estoy por aquí cercas.
- Seguro.
Cuelgo y me encamino hacia mi carro. No es algo que para la gente sea bonito, es un Volkswagen Vocho Sedan de los años ochenta en color rojo, es hermoso para mí, aunque a veces me deje tirada y tenga que pedir a alguien que empuje para poder arrancarlo de nuevo, es su único mal. Entro en él y salgo directo a casa de Kate.
Apenas llego y Kate sale a recibirme corriendo y con los brazos abiertos, me rodea con sus brazos y me da un caluroso abrazo a su particular manera de hacerlo.
- Katherine, me estas asfixiando – logro decir entre jadeos.
- Lo siento Jess.
- No te preocupes, ya casi me acostumbro.
- Bueno no perdamos más tiempo y vallamos a comprarte la ropa.
Llegamos a una tienda muy llamativa, apenas entramos y el olor a perfume me inundó, me llenó los pulmones haciéndome toser, vendedores acercándose a nosotras mostrándonos perfumes y maquillaje, Katherine como toda una profesional en esto los rechaza de una manera dulce. Caminamos hacia el departamento de mujeres.
- Bueno ¿Que andamos buscando?
- Ropa formal para el trabajo
- Valla esto es nuevo – dice en un tono divertido - ¿Quién es?