CAPITULO 3
Ya en ese entonces muchas personas se reunían para hacer cadenas de oración por mi salud, grupos de diferentes partes del país se unían y en algunos casos me llevaban o ellos venían a la casa de mi abuela. Casa que se convertiría en un lugar hermoso de oración y adoración a vuestro Dios, así transcurrió durante mis primeros años de vida.
Tiempo después me vendría a suceder un accidente que traería consecuencias nada favorables para todos los miembros de mi familia más cercana a mí que hoy en día aun sufro en carne propia las consecuencias de lo que sucedió en aquel momento.
-La casa donde yo vivía cuando tenía 4 años era de madera, las paredes las sostenían unos postes o columnas cuadrados que a sus lados poseían unos filosos bordes finos y muy peligrosos, pero en ese momento resultaron inofensivos.
Una noche mientras dormía con mis padres di un giro hacia la izquierda, (un giro que vendría a poner aprueba nuestra unión familiar, la fe que portaba mi familia) y pegué mi ojo izquierdo en uno de esos filos, recuerdo que en la oscuridad de la noche se desato en mi rostro un dolor desgarrador, sentía que algo de mí se había partido en 2 del dolor que poseía, un dolor intenso que me desgarraba todo por dentro.
Recuerdo que mi padrastro tomo una linterna y la encendió para ver que me ocurría, yo estaba bañado en sangre ya que prácticamente tenía mi ojo afuera. De inmediato mi abuelo corrió hacia el potrero a buscar y ensillar una yegua que él tenía para ir donde mi padrino a pedir ayuda y que me llevara al hospital de Pérez Zeledón.
De donde vivíamos nosotros al centro del pueblo había una distancia considerable que a caballo se iba a llegar más rápido y así fue a los pocos minutos llego mi padrino en su carro, en todo el viaje no deje de llorar producto del fuerte dolor que sentía y también miedo de lo que me sucedía.
Al llegar al hospital me valoraron, llamaron al hospital nacional de niños para pedir permiso o autorización de mi atención ya que por lo ocurrido al nacer el hospital de niños había PROHIBIDO tocarme sin permiso de ellos.
Otra vez me enviaron a San José a operarme de la vista y no perder mi ojo. Esta es una parte demasiado dura, complicada y también un poco traumaste de toda la etapa de mi vida, recuerdo que mientras me alistaban yo lloraba de miedo, un médico llego y me dijo así;
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Mis padres no contaban con los recursos económico para costear una córnea ya que había perdido prácticamente la mía. El sacerdote Gerardo, cura párroco de mi comunidad en ese momento les dono el dinero para que a mí se me practicara dicha cirugía y yo no perder mi ojo.
A lo largo de mi vida ha habido muchos ángeles protegiéndome en todo problema o enfermedad, son ángeles porque no le encuentro otro nombre para llamar a todas estas personas tan maravillosas que desinteresadamente en el momento ayudaron a mis papás y a mí en los momentos más difíciles.
Mis ojos son invadidos por un llanto al recordar esto porque lo recuerdo como si fuera ayer, cuando estuve listo me acostaron en una cama y me llevaban para adentro y mi mamá seguía esa camilla, ese pasillo se me hacía interminable, esas luces que podía apreciar mientras la cama avanzaba en su recorrido y el rostro de mi madre que se comenzaba alejar de mi lado marcaron mi corazón.
Llego un momento que mi mamá no siguió más y volví a romper en llanto de miedo. Entramos a una especie de cuarto donde había una luz grande y muy blanca, uno de ellos hablaba mucho y medio sueño.
Transcurrieron cuatro horas y cuando desperté tenía mi ojo tapado cubierto por gasas y otras cosas, me dio mucho miedo me levanté y vi a donde unas enfermeras estaban, en ese lugar había como 50 niños de todas las edades. Me acuerdo de que llore y llore para que me sacaran de ahí rápido.
Cuando una enfermera me llevaba en la camilla pude ver a lo lejos a mi mamá donde estaba oyendo mi llanto, ella estaba riéndose y yo nunca entendí el porqué de ello.
Los días transcurrían y yo todavía hay en ese hospital con mi mamá, recuerdo que pedía mucha agua, pero no me dejaban tomar nada solo me mojaban los labios con un algodón húmedo o tragos de agua de arroz. En lo personal para mi esos fueron momentos demasiado difíciles ya que tan solo era un niño y poco comprendía de lo que en mi estaba ocurriendo.
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MI VIDA, INSPIRACIÓN DE DIOS
SpiritualUn testimonio real de un niño que a pesar de todas las pruebas a salido adelante de la mano de Dios