Capítulo Cuarto

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Mientras Luke estacionaba el auto, yo miraba por la ventana el enorme edificio que sería mi nuevo instituto.

-¿Asustada hermanis?- se burló Luke una vez bajamos del auto.

-Pf, no sabes cuánto..

No estaba asustada, no. Era otra cosa.
Se podría decir que me daba pereza todo el asunto.

Desde el estacionamiento se podían ver grupitos de gente. Cuando me acerqué un poco más se empezaron a distinguir mejor los cuerpos y los rostros, algunos un tanto familiares. Al fijarme en ellos me di cuenta de algo.

-Luke, ¿por que mierda nos miran todos?- le pregunté mientras entramos por la puerta principal.

-Te dije que te arreglaras esta mañana, seguro que miran tus pelos de loca.

Intentó reirse pero desistió cuando le di un puñetazo en el hombro.

-Auch!..

Una vez dentro, pedimos los horarios de cada uno.

-Bueno, aquí nos separamos, tengo que buscar mi clase. Nos vemos mocosa.

-Hasta luego retrasado.

Nótese el amor entre hermanos...

Miré el horario que me acababan de dar y lo leí. Tenía clase de matemáticas en el tercer piso, en el aula 305.

Me costó encontrarla, el instituto era un jodido laberinto, por lo que llegué tarde y entré cuando todos estaban sentados y en silencio, con lo cual todos voltearon a mirarme.

Joder que vergüenza.

-Señorita, ¿que horas son estas de llegar a mi clase?¿Quién se cree que es? - me preguntó una mujer que supongo era mi profesora.

Quería sacar a la Maddison de dentro y decirle que hubiera llegado a tiempo si no hubiera tenido que cruzar Mordor y Narnia para hacerlo, que ese instituto gigante intento fallido de Hogwarts era una mierda.

Pero recordé las palabras de mi madre, y me tragué la ira que me subía por la garganta.

-Lo... Lo siento, soy nueva y no encontraba el aula.

-Que no se repita. Siéntese.

Maldita vieja amargada.

Intenté no prestar atención a los demás alumnos y hacer como si prestara atención mientras dibujaba en mi cuaderno.

No me di cuenta que había terminado la clase hasta que alguien se acercó a mi mesa.

-Ha acabado la clase, ¿no vas a salir? Si quieres puedo enseñarte el instituto.

Tenía delante a una chica como de mi estatura, con el pelo liso castaño con mechas rubias y la piel color caramelo. Se podría decir que era bastante guapa. Aparentaba ser la típica niña tonta popular así que no mostré mucho interés.

-No necesito compañía, gracias.

-Tranquila, con esa actitud tampoco la tendrás.

Algo en sus palabras me hizo pensar que tal vez me equivocaba.

-¡Espera!... Lo siento. Me llamo Maddie. Maddie Brooks. Me encantaría que me enseñes el instituto. Antes me he perdido unas cien veces - intenté sonar amable después de haberla cagado.

-Yo soy Natalie, pero puedes llamarme Nat. Ven conmigo, iremos a la cafetería a comer algo y luego te haré un tour guiado- me dijo en un tono bastante cool.

Salimos de la clase y nos adentramos en los pasillos. Seguía notando que la gente me miraba. A lo mejor miraban a Nat.

-Es un pueblo pequeño, nos conocemos casi todos. Una cara nueva llama la atención Maddie - me sorprendió Nat como adivinando mis pensamientos.

-Oh.. Pues vaya mierda- le contesté mientas entrábamos en la cafetería-Oye Nat.. Siento lo de antes, pensé que eras una de esas niñas superficiales y...

-No hay problema - me interrumpió. - Aquí la mayoría de chicas visten de esa forma y muchas parecemos niñas tontas- agregó entre risas.

Una vez ya en la fila de la cafetería, cuando estaba a punto de tocarme el turno, sentí un fuerte empujón en la espalda y una chica se puso delante mío. Volcó medio vaso de coca cola que me habian servido en mi bandeja.

-Oye, niñata- le dije. -¿No sabes que hay una fila?

En cuanto se dio la vuelta y vi su cara la recordé. Era la petarda que me empujó en la acera del McDonald's. Le presté un poco más de atención. Era rubia alta y parecía una maldita muñeca.

-Mira que bien, se ve que no te funciona muy bien el cerebro, te dije que no me volvieras a empujar imbécil.

-Pero, ¿qué tenemos por aqui? La novata que no sabe con quien se mete...

-Mira barbie, no acostumbro a pegarle a niñitas, pero contigo puedo hacer una excepción..

-No sabía que ahora en el instituto Green River dejan entrar a salvajes. Qué decepción.- me respondió casi con indiferencia

Quería partirle la cara esa operada que tenía, pero Nat me agarró con fuerza, volcando el resto de mi cocacola y me llevó hacia una mesa.

-Esto no ha acabado descerebrada- le dije entre dientes mientras Nat me alejaba.

-¿Por qué no me dejas partirle la cara? - le reproché a Natalie

-Maddie, es Becka James, la hija del alcalde de Green River y de la directora de este instituto. Es una completa imbécil y me gustaría matarla a mi también. Pero no creo que debas hacerlo, por lo menos no el primer día de escuela.

-Esta bien. Por hoy la dejaré ir. Pero me da igual quien sea, si se mete conmigo habrá consecuencias.

Nat me miró con una mezcla de preocupación y diversión y tras un silencio, ambas echamos a reir.

-Estas loca Maddie Brooks. Pero me caes bien.

-Y tu a mi Natalie. - le respondí entre risas.

Tras el numerito en la cafetería que había protagonizado con la tal Becka intento de Regina George me di cuenta que tenía aun más miradas puestas sobre mi. Me ponían hiper nerviosa y un poco furiosa.

Terminamos de comer y después del tour fuimos a la siguiente clase. Nada más y nada menos que química. Y qué bien, la tal Becka estaba en mi clase también. Iba a ser un año interesante.

Al acabar la clase agradecí a Nat por el tour y me despedí de ella para encontrarme con Luke en el parking e irnos a casa.

(Hoy tenemos en multimedia a Becka)




"M" de MaddisonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora