La Podredumbre

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-Nero, podrían seguirnos si lo hacemos -la voz de Lao lo sobresaltó- ¿y si es capaz de volver? No es peligroso en sí mismo, pero podría revelar nuestra trayectoria -se quitó el trozo de hielo envuelto en una toalla del ojo y se palpó para comprobar si la inflamación había bajado
-no lo sé. Llevarle sería una carga adicional. No va a andar él solo, y no tenemos ni moral ni comida para mantenerlo mucho tiempo -dejó caer la cabeza- odio esto. Odio huir continuamente de...-las palabras quedaron ahogadas en su garganta cuando una criatura humanoide salió de la maleza y se lanzó sobre el primero que encontró. Tuvo la mala suerte de caer sobre Ira. Ésta se volteó hábilmente, apartándose de su trayectoria, y después lo recibió con un golpe seco en la parte frontal de su amorfo cráneo. Su mano se hundió casi tres centímetros en el atrofiado ser, parándolo en seco y salpicando ligeramente la cara de Ira, cuya mueca salvaje se había convertido en una especie de "ah, mierda, me tengo que lavar el pelo de nuevo". Desenfundó su arma con una floritura, sin mover su mirada de los ojos vacíos de la criatura, colocó el cañón en su frente. Antes de que tuviera tiempo de apretar el gatillo, una mano apartó su pistola y clavó un cuchillo de caza en la cabeza del ser.
-así mejor -dijo Nero casi sonriendo, pero al momento su semblante se ensombreció- ¿crees que el ruido de la pelea habrá alertado a los otros? Nunca viajan solos. Y menos grandes distancias. La ciudad más cercana estará a al menos 10 kilómetros, así que este quizá pertenezca a una gran manada. Deberíamos alertar a los otros, y rápido.-
No tuvo tiempo de terminar la frase, cuando un disparo retumbó entre los árboles. Nero miro en esa dirección, y rápidamente una idea le cruzó la mente. Antes de que nadie pudiera detenerle, había empuñado su P99 y salido corriendo hacia sus compañeros.
***
-Nero -dijo con un tono grave- te resultará cómico, pero... no recuerdo cómo empezó todo esto.-
-¿Nada? -comentó Nero, asombrado-
-Nada -clavó sus ojos de tiradora en los de Nero- esperaba que tú tuvieras respuesta.-
-Bueno, si quieres que te recite la historia desde la caída del quinto reich me pillas desprevenido, casi no tuve tiempo de acabar la escuela antes de la guerra, -esbozó una sonrisa soñadora, que rápidamente volvió a concordar con su semblante habitual, férreo y al mismo tiempo algo desgarbado- pero si lo que necesitas es un repaso de los últimos... hm... veinte años, creo que puedo cumplir los objetiv...
Elma le puso el dedo índice sobre los labios, invitándole a acabar su reflexión -clase de filosofía en diez minutos con Nero. -bromeó ella- cállate y vete al grano -dijo, antes de empujarle a un sofá roñoso y sentarse ella acto seguido sobre la correspondiente mesita destartalada.
-Em... vale... -balbuceó él, ligeramente desconcertado- ¿por dónde quieres empezar?
-Por el principio -soltó, junto con una sonrisa burlona-
-Bien... Recuerdas la sobrecapacidad mundial? Alcanzamos el límite. Estábamos consumiendo los recursos del siglo próximo. Las plataformas petrolíferas se fueron cerrando por la falta de bolsas de petróleo, y de mano de obra y sueldos para funcionar. Era realmente el fin del mundo. La humanidad estaba siendo atada corta, y el nudo cada vez se apretaba más, hasta ahogarla. Las potencias mundiales se derrumbaban, la Podredumbre contaminaba a los que conseguían sobrevivir, y mientras tanto, lo poco que quedaba a salvo se peleaba hasta agotarse con los demás, tratando de obtener escasos y preciados suministros como medicamentos, armas o combustible. En este último es en el que se basa la crisis actual. -habló lentamente, poniendo énfasis en cada palabra- África tiene zonas demasiado húmedas o secas como para que un Podrido pueda sobrevivir, lo que significa que todas las plataformas de extracción situadas en estas ubicaciones pueden operar sin riesgo alguno para los obreros. El problema es que muchos países se han fijado en ello, y ninguno está colaborando con los otros. Es una guerra campal, en el desierto, en la selva y en el aire, en la que todo soldado es enemigo. Nos hicieron para esto, para tomar estos territorios y permitir que sean asegurados y defendidos, para que la maldita UGE pueda barrer hacia casa un poco más.-
-Uauh -la cara de asombro de Elma fue increíble- ¿y eso lo has dicho sin respirar?
Nero hizo una mueca, se levantó del sofá y cogió su mochila. La abrió y esparció su contenido: un amasijo de latas y botellas vacías, documentos manchados de aceite, una linterna, una pistola, un silenciador para un arma de un calibre algo más grande; un mechero gastado, una serie de rodamientos, tornillos, ruedas dentadas y grasa lubricante; algo que parecía una caja con munición de todo tipo mezclada, un bolígrafo bic a medio camino entre lleno y vacío, un pequeño búho tallado toscamente en madera, un cajetín de tabaco -la expresión de su cara vino a decir "¿qué es esto?"- y una cartera, que se cayó al suelo y esparció varias monedas, un DNI y un puñado de fotografías que Nero se apresuró a recoger, sin que a Elma le diera tiempo a ver nada. Cogió la mochila de nuevo, e introdujo, de manera ligeramente más cuidadosa que como lo había sacado, la cartera, el arma, el bolígrafo, la linterna y un cargador de Glock que había dentro de la caja. El resto lo dejó encima de la mesa, y echó a andar hacia la puerta de salida sin decir una palabra.

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⏰ Última actualización: Apr 18, 2018 ⏰

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