Wattpad Original
Te quedan 3 partes más de forma gratuita

3

41.6K 4.2K 530
                                    

Parker no le informó a su esposa que se marcharía sino hasta el día antes de hacerlo

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Parker no le informó a su esposa que se marcharía sino hasta el día antes de hacerlo. Fue entonces cuando descubrió otra faceta de Ashleigh, una que le dio ternura y hasta cierta tristeza.

A Ash se le cayeron las lágrimas cuando le contó y pasó todo el día tratando de convencerlo de que la llevara con él. Y aunque sintió lástima por ella, eso era algo en lo que no podría consentirla, no cuando sus planes habían sido ideados especialmente para guardar las distancias. Todo era en pos de cuidar su corazón tan joven y frágil.

No quería lastimarla ni darle falsas ilusiones de un amor eterno, quería llevar su matrimonio en paz tanto tiempo como fuese posible, no que como sus padres, quienes terminaron odiándose al cabo de unos pocos años.

Sabía que los únicos que pagarían por sus errores terminarían siendo sus hijos, como había ocurrido en su propia familia en la que su madre había terminado quitándose su propia vida y su padre hundido en el alcohol llevándolos a todos a la ruina.

—Podemos quedarnos en la casa de mis padres —insistió Ash por enésima vez—. De verdad que no será un problema para ellos.

Parker había usado como excusa el hecho de que aún no tenían una casa en la ciudad donde quedarse, dado que el anterior conde había perdido la suya en una apuesta. Lo cierto era que tenía muchos más motivos por los que no quería llevarla, pero esa era la única verdad que podría contarle sin lastimarla.

—Pero será un problema para mí, querida. No puedo dormir contigo debajo de su techo.

Ash suspiró con los ojos llenos de lágrimas y la voz temblorosa.

—Oh, vamos, Parker. No será por mucho tiempo. ¿Y no puedes alquilar algo? Tenemos el dinero.

—No quiero tirar el dinero en un alquiler —compuso él con paciencia—. Por ahora lo mejor es que vaya yo solo y me quede en el hotel como lo he hecho hasta el momento.

—¡Pero faltan siglos hasta la próxima temporada! ¿Qué haré aquí yo sola?

Parker sonrió y le dio un suave beso para calmarla.

—Te entretendrás. Hay mucho para hacer en la casa, tú misma lo dijiste. Necesita muchas mejoras y nadie mejor que la nueva condesa para ocuparse.

La joven bajó la cabeza y siguió sollozando.

—Pero estaré sola. Te extrañaré mucho. No quiero que me dejes, Parker.

—Y yo no quiero dejarte —mintió él—. Pero tengo que encargarme de muchas cosas, necesitamos salir adelante. Ya te conté que mi situación económica es muy precaria.

—¡Pero tenemos mi dote! Y siempre puedes pedirle más dinero a papá. Él te ayudará.

Ella seguía sin entender, pensó Parker conteniendo un suspiro.

—Tu dote no durará para siempre, y no voy a pedirle nada más a tu padre. Ya ha hecho suficiente por nosotros. Tenemos que salir adelante aunque eso implique hacer algunos sacrificios, es nuestra responsabilidad. No me iré para siempre, Ashleigh.

Sus palabras no hicieron nada por calmarla. Su joven esposa pasó la noche llorando y abrazándolo como si fuese la última que pasarían juntos en toda su vida.

***

Francis miró a su amigo desde detrás de su vaso lleno de Whisky y luego lo levantó en señal de un brindis.

—Por los buenos negocios de este año. Nos ha ido mejor de lo que esperábamos.

—A mí mejor que a ti —brindó el conde Brookshire—. Con la dote de Ashleigh he cubierto todas las deudas de mi padre y he vuelto a ser un hombre libre.

Las cejas de Francis se alzaron.

—¿Un hombre libre? Hasta donde yo recuerdo, te has casado, amigo mío.

—¿Ves alguna esposa por aquí? —preguntó Parker en tono burlón. Su estado de embriaguez era evidente.

Welltonshire le dedicó una mirada de reproche y negó con la cabeza.

—Esa pobre niña debe estar arrepintiéndose de haberse casado contigo. La has dejado abandonada en esa casa en ruinas y sola por más de tres meses.

—Con el tiempo entenderá que es lo mejor para todos. Al menos así estaremos en paz, si estamos lejos no podemos lastimarnos, y no la he abandonado, está en casa como la mayoría de las esposas de los que están aquí presentes —declaró mirando a los demás nobles presentes en el club.

Francis hizo una mueca, pero no dio su opinión, sabía cuándo era mejor no decir nada y permanecer en silencio.

Pero Parker no lo dejó estar.

—Oh, vamos. No me mires así. Tú no te has casado, no sabes cómo es.

—Habla el rey de la experiencia —comentó Francis sin poder resistirse—. ¿Cuánto has pasado con tu esposa? ¿Una semana?

—Una semana en la que la hice muy feliz. Si hubiese pasado más tiempo conmigo, se habría aburrido.

—Mi hermana estaría en desacuerdo contigo. Lleva cinco meses casada y no ha dado señas de estar aburrida en absoluto. Es más, me pidió amablemente que regresara a mi propia casa cuando fui a visitarla el mes pasado. Dicen que están recién casados y necesitan tiempo a solas.

Parker sonrió con cariño recordando a Emmeline, con quien casi había estado prometido. Tal vez con ella todo habría sido distinto porque se conocían desde que eran niños y Emmie había tenido una infancia tan dura como la de él o quizás peor.

Pero la perfecta Ashleigh criada entre sedas y amor no lo comprendería de la misma forma.

—Emmie es distinta y Joseph no es como nosotros.

—No, es peor —rezongó Francis—. No tienes excusa, hermano.

Era cierto, suspiró Parker. No tenía excusas, pero no daría el brazo a torcer. Ash le enviaba cartas casi todos los días y decía extrañarlo, pero él se peguntaba cómo podía hacerlo si casi no lo conocía. Lo único que lo explicaba era su juventud e inexperiencia en la vida en general.

Con cada señal de amor que ella le daba, más se alejaba Parker, tal vez porque creía cierto que pasar mucho tiempo con ella llevaría a la ruina su matrimonio, o quizás solo porque era un cobarde que tenía miedo a ser realmente feliz. 

Un corazón traidorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora