Un día de mierda.
Capítulo 3
Mientras corría, las canciones en mi playlist de Spotify, iban cambiando mi estado de humor una, otra y otra vez.
Cuando me empezó a arder respirar, esa sensación de invierno cuando tienes el cuerpo caliente y respiras con descontrol en busca de traer oxígeno a tu cuerpo, me di cuenta que debía dar vuelta, comencé a correr en dirección contraria, como era de costumbre, mi intento por dejar atrás todo pensamiento inútil, no funcionó.
Había llegado a mi casa, no había nadie, así que puse un poco de música en el equipo, subí el volúmen a 33 en la escala de 0-50 y agarré un cigarrillo, lo coloqué entre la comisura de mis labios y lo encendí, al instante me vinieron recuerdos que no deseaba recordar en ese momento, recuerdos de por qué fumaba.
No podía dejar atrás nada, así que me acostumbré a cargar con todo y supe que cada acción que haría, me recordaría algo del pasado, sí... así era mi vida, la de un chico atrapado en el pasado, un chico que no podía vivir sin recordar, un chico que no podía vivir sin su cigarrillo, sin su botella de whisky y sin sus noches drogado observando al mar, habían dos opciones, todo lo mencionado anteriormente o... estar enamorado, era adicto a ambas.
Me bañé otra vez, agarré algo de dinero y me dirigí camino hacia la secundaria, sabía que hoy sería otro día de mierda, así que solo agarré mis auriculares y mi caja de cigarrillos, mis únicos dos amigos fieles, mientras caminaba me cruzaba con conocidos, pero las respuestas siempre eran muy monótonas.
Hola-
¿Todo Bien?-
Bien ¿Y tu?-
Bien, me alegro-
¡Nos vemos!-
Así una y otra vez... pero, había una excepción, una amiga, mi mejor amiga, Agustina.
Cada que llegaba me recibía con un abrazo, ambos éramos dos personas rotas, totalmente rotas, pero eso no impedía hacernos saber el uno al otro que nos queríamos.
Sigo mi camino hacía mi lugar habitual, bajo un árbol en la esquina, a solas con mi música y mis cigarrillos, siempre se cruzaba algún idiota que me veía y venía a perturbar mi paz, pero nada que un "Tengo que estudiar, nos vemos" no solucionara.
Entro a mi primera hora, de Sociología, no me terminaba de convencer la profesora, pero ahí se va.
Al comenzar, no sé por qué, pero escuché que mencionó la Facultad de Humanidades, al instante recordé que mi ex, cuando estábamos juntos, concurría a esa Facultad, por impulso, le grité.
Váyase a la mierda, usted aquí y todos quieren que este mal ¿No?-
Su cara fue de sorprendida.
¿Qué sucede Silva?-
Agarré mi mochila y salí dirigiendome hacia el lugar indicado, bajo mi árbol.
Ahí estaba un amigo, Sebastián, me vió y dijo:
¿Otro día de mierda? ¿Eh?- preguntó el, sabiendo mi respuesta.
Exacto- respondí.
Fuma- me dijo.
Me extendió un poco de Marihuana.
Gracias- respondí, con un gesto de agradecimiento.
Sabes, extraño a mi ex, cuando estaba así, con un día de mierda y enfadado, me desquitaba arrancándole la ropa y dándole como un psicópata por todos los lugares posibles.-
Eres un idiota- respondió.
Sonreí.
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Lo perfecto dentro de lo imperfecto.
RomanceAsí que... una descripción eh, bueno, probablemente en este impulso de locura, dolencia y amor, leerán un poco de como soy, de lo que me pasa y de como un chico, con un cigarrillo entre la comisura de sus labios, se perdió dentro del corazón de una...