Capítulo 4.
Sentí un gran asco por la forma en que las palabras salían de su boca cómo si no valiera nada, definitivamente estaba perdiendo mi tiempo con él.
-Claro que no, sólo eres un idiota más con él que estoy perdiendo el tiempo. -lo empujé con toda la fuerza, pero ni eso lo hizo retroceder, en cambio alzó una ceja examinándome cómo sí fuera la única en el lugar, me hacía sentir nerviosa.
-¿Un idiota? Se ve qué te encantan de mi tipo, más bien yo te gusto. -se acercó aún más tomando mi barbilla haciendo que mi mirada se cruzara con la suya y pude ver a través de sus penetrantes ojos azules una mezcla de secretos, negué con la cabeza.
-Ya te lo dije, estoy perdiendo mi tiempo. -Él sólo hizo soltar una risita que más bien parecía de burla y liberó mi barbilla de sus dedos.
Se cruzó de brazos y yo hice lo mismo, imitándolo.
-Bien, espero que aprendas a cuidarte sola.
Y lo haría, me cuidaría sola, no necesitaba a un niñero y menos a él, podía hacerlo.
La fiesta seguía su curso, música a todo volumen, chicos derramando alcohol, parejas besuqueándose, me daban asco, no era una fanática de las fiestas pero tampoco una aburrida. Me sentía mareada, mi cabeza daba vueltas, me preguntaba sí era por el whisky que me había tomado cuando estaba con Cedric.
A cada paso que daba me tropezaba con cualquier vaso rojo o frituras, necesitaba irme y descansar pero no veía a Zeena por ningún lado, supuse que se estaba divirtiendo, y que yo era una aburrida amargada.
Miré a todos lados, ninguna señal de Zeena, mi cabeza ardía cada vez más, el dolor no paraba, sentí cómo mi cuerpo tambaleaba y la música lo acompañaba, toda la gente a mi alrededor me miraba pensando que se trataba de una coreografía pero no era así, me estaba desmayando, llegué a un punto en que mi visión se volvió oscuridad olvidándome del dolor.
Desperté sin mi cabeza adolorida, fue cómo un gran sueño o cómo despertar de un gran coma, me sentía nueva, pero cuando miré a mi alrededor me encontraba en una nueva habitación, marcos en las paredes, un gran espejo frente a mí, y yo me encontraba en ¡una cama! totalmente despeinada y con una camiseta con un delicioso aroma a jabón y vainilla, perfecta combinación, aunque no tenía idea que hacía en ese cuarto.
-¡Ya has despertado!
Una sensual voz masculina me hizo sobresaltar y me caí de la cama, mi aterrizaje por suerte fue en una suave alfombra.
-¿Estás bien?
Preguntó la voz, y se acercó a mi un chico rubio sin camisa, estaba mojado, probablemente por la ducha y llevaba una toalla en la cintura, mordí mi
labio, era increíblemente atractivo, el sueño de cualquier chica pero me hizo olvidar mi actual situación. Tendió una de sus manos ayudándome a levantarme y lo miré fijamente.
-¿Por qué estoy aquí? ¿Qué pasó?
Me temblaba el cuerpo de los nervios, no quería que saliera de su boca un: "Nos acostamos y tuvimos sexo" no quería eso.
-Te saqué de la fiesta, es algo complicado. -por la forma en que lo dijo parecía que era la verdad.
-¿Complicado? ¿Quién eres?
pregunté acercándome a él lentamente.
-Lanser, soy..soy..tu guardián, guardaespaldas, niñero, cómo gustes.
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En el mismo infierno.
Teen FictionCedric Rumsfeld es un chico especial, no es del todo humano cómo Jeannie cree qué es, está en Whitclock por una razón: Encontrar al Elemento. No tiene idea de qué pueda ser ¿Una persona o un objeto? Jeannie descubrirá pronto un secreto que los unirá...
