Capitulo 3

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Eso fue la gota que derramo el vaso. Después de que el Gato pronunciara esa última frase, se había desatado el caos total. Todos los representantes de los 4 planetas perdieron la seriedad; Algunos irrumpieron al llanto (los más pequeños o sensibles) otros le gritaban a la pantalla preguntas que jamás llegarían a su receptor u otros simplemente se habían hecho un ovillo en el suelo. Los dos animales sólo observaron a la multitud enloquecida hasta que por fin se relajaron un poco. Entonces Amaida pensó que lo habían hecho a propósito, para que todos enloquecieran, debió de causar algún placer en esas extrañas criaturas.

Ella y Holl jamás perdieron la compostura y simplemente se limitaron a observar como se desarrollaban las cosas. Zurmok había hecho lo mismo.

Cuando ya todos se habían calmado, se instaló un silencio pesado, lleno de angustia pero a la vez curiosidad.

Cuando por fin decidieron volver a hablar, fue de nuevo el gato.

- Ya se han calmado? Me alegro, así podré continuar en lo que iba, en dónde me quede? Ah, si-dijo y su voz se volvió maliciosa- ¡Todos estarán en peligro de morir todo el tiempo! Jamás habrá un descanso, a no ser, que quieran descansar para siempre.

>>Ahora les explicare en que consiste este juego, digo, misión...-era lo que todos esperábamos, después de los rumores y leyendas, sabrían su objetivo principal, con el que nacieron- Su objetivo será... Hehe, creyeron que se los iba a decir con tanta facilidad? ¡Pues no lo haré! Eso lo descubrirán ustedes...maten a otros planetas, coman cosas desconocidas, entren por pasadizos secretos. ¡Todo! Quien sabe...tal vez encuentren la manera de ganar- dijo y soltó una risa que no podía ser emitida por un ser humano cuerdo- Alguien tiene preguntas? Lo que sea...se los responderé...quizás-.

La primer persona en preguntar algo fue una niña que parecía de apenas 11 años del planeta Sengan, la pequeña media poco menos de 1.40, nariz puntiaguda y el pelo en dos coletas que caían en tirabuzones, también portaba un pequeño cinturón donde había un espacio en forma rectangular, Amaida ignoraba su contenido.

La niña, con mirada desafiante dijo- Esperan que nos creamos todo ese cuento de ser los "héroes" del universo? Porque yo no lo haré, no me obligarán a hacer nada unos tipos asquerosos que ni siquiera pueden dar cara-. Luego se cruzó de brazos y espero la respuesta.

- Oh, querida Karon, siempre tan...insolente...así has sido desde que andabas en pañales-. Dijo el Gato mientras entrelazaba sus dedos una y otra vez, haciendo que algunos representantes quedarán hipnotizados por esos largos y delgados dedos-. ¿Cómo esta la familia? Y tu hermana Luby? Oh, lo lamento, olvidaba que falleció el verano pasado, que linda, no? Diciéndole a todos que estabas bien pero llorando en las noches por su muerte-.

-T-tu...c-como sabes e-eso?-. Dijo la pequeña que al parecer se llamaba Karon, mientras las piernas le temblaban y parecía que en cualquier momento se iba poner a llorar.

-Yo lo se todo, tal vez ustedes no me conozcan pero yo los conozco muy bien a todos ustedes. Carlo, como le va a tu tío? Ya se recuperó de la gripe? O tu Anne, tu hermana se esta adaptando bien a su nueva casa?-. Y así empezó a nombrar a representantes mientras todos se quedaban atónitos. ¿Cómo podía saber eso? Esa era la pregunta de la mayoría de la representantes.

A Amaida poco le importaba lo que dijera ese animalucho, sólo quería que terminase de hablar para poder empezar a luchar y explorar. Holl al notar su impaciencia puso sus manos en sus hombros y le dirigió una mirada noble, que daba a entender que esperase a que terminara y después harían un plan.

La Chica de PlataDonde viven las historias. Descúbrelo ahora