Mi recuerdo más lejano está basado en gritos y un portazo, la despedida quedó en el aire. No sé en que momento mis padres decidieron por mí pero al menos no me hicieron hacerlo, no hubiera podido decir "Quiero estar con mamá" o "Quiero estar con papá" "Prefiero olvidar a mis tías" "Prefieron olvidar a mis primos" "Adiós abuelita Felipa" "Adiós abuelita Luisa".
Desde que aquel inicidente pasó no he vuelto a ver a mi familia materna, mamá no me llevó con ella, con el paso del tiempo ya no me dolió, mamá era una mujer independiente y yo no podía atarla "Si amas algo déjalo ir" era lo que solía decirme papá, yo sabía que él aún la amaba. De aquella despedida cuando tenía apenas 7 años al día de hoy sigue sintiendo lo mismo que la primera vez que la vio sonreir, ese amor que ardía como una fogata en una noche fría.
Mi sueño siempre ha sido volver a ver a mi familia junta, cumple años tras cumple años he deseado lo mismo cada que soplo las velas, pero mi deseo no es escuchado por quienes debería ya que sigue sin cumplirse. Hoy llega un día más, el aniversario número 8 de aquella noche. Viajo en el carro con papá, eso desde hace más de una hora, viajar por carretera me parece demasiado relajante, con cada kilómetro recorrido dejamos el pasado atrás, el Sol brilla frente a nosotros, dándonos la esperanza de un destino ideal pero lo mejor de todo es la compañía, papá y yo escuchamos juntos aquellas bandas populares en su juventud, cantamos los coros, platicamos como confidentes.
Papá toma un camino de terracería y después de veinte minutos más de trayecto se detienen frente a una casa vieja, grande, como aquellas del Porfiriato.
-Vamos, cumpleañera -apaga el coche, se quita el cinturón deposita un pedazo de tela en mi mano- cubre tus ojos, es una sorpresa.
Lo obedezco, espero a que me abra la puerta, tomo su mano y caminamos juntos, nos detenemos, escucho el timbre. A lo lejos se escuchan muchos pies correr y una infantil voz habla.
-¿Quién es?
-El tío Manuel -responde papá.
¿Tío?
Lo escucho correr nuevamente y me dejo guiar por papá. No pasa mucho cuando nos detenemos.
-Espera aquí.
-¡No me dejes sola! -grito cuando suelta mi mano.
-No lo estás, hija.
Lo dejo ir y espero, el aire se siente tan limpio, reconozco cierto olor pero no puedo recordar de donde.
-Quítate la venda -me dice una suave voz.
Al hacerlo mis ojos tardan en acostumbrarse a la luz pero al hacerlo veo un enorme cartel sostenido por mis padres.
"Bienvenida a casa, Pao"
Se lee en él, al rededor de mis padres se encuentra toda mi familia, materna y paterna, mi abuela Luisa se acerca con su bastón a abrazarme.
-Hija... -una sola palabra es suficiente para hacer las lágrimas correr.
Más de quince niños de diferentes edades corren sin ningún rumbo, algunos me abrazan, otros solo me saludan y algunos pocos me ven desde atrás de las piernas de mis tíos con timidez, nunca creí que mi familia sería tan grande... estoy limpiando mis lágrimas cuando mamá se acerca.
-Feliz cumple años, hija... -en cuanto sus brazos me rodean rompo en llanto.
-Te extrañé tanto... -murmuro contra su cabello, al fin recuerdo aquel olor tan agradable.
-Y yo a ti hija.
Papá nos abraza a ambas.
-Esta vez vamos a reconstruir nuestra familia.
ESTÁS LEYENDO
Luz de mi soledad
PoetryPienso las ideas pero nada conciso. Cabalgo sobre mis pensamientos pero tal caballo no existe. Leo la palabra libro y me quedo inmerso en ellos. Pienso la palabra realidad y me olvido de ella. Poemas, historias cortas y frases... vamos, te i...
