NO QUIERO QUE ME LO DIGAS

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Hace mucho que tenés esas palabras atascadas en la garganta, tan cortantes como pedazos de vidrio del vaso que una vez dejé caer, esperándote.
Pedazos que te tragaste al verme, y querer decirme que me querías. Pero no puedes decírmelo porque duele al hablar.
Duele saber que yo podría no sentir lo mismo.
Entonces te vas, diciéndote que al día siguiente te tomarás finalmente de valor y me lo dirás todo, incluso me dejarás anonada con el beso perfecto.
Y no cualquier beso. Porque tú ya me has besado varias veces en tu cabeza, y allí, yo también te he respondido.
No quiero decir que no te quiero, porque si lo dijese, estaría mintiendo. Te quiero conmigo, te quiero como amigo y te quiero entre caricias. Yo quiero todo contigo.
Pero yo no quiero perderte.
Así que no me digas que me amas, no me lo digas al oído susurrando, porque querré hacer lo mismo.
Y de pronto te voy a necesitar tanto como me necesitas a mí, y a mí no me gusta la sal de las lágrimas. Capaz a vos sí.
Y sabes bien que yo solamente finjo que no tengo corazón contigo, aunque sienta, porque creo firmemente que si digo que no está, pronto será realidad.
Así que diré que no te quiero, que no vas a pronunciar las palabras que me dan miedo, que no quiero despertar a tu lado y besar tu mejilla. Besar algo más que tu amistad y compañía.
Estás de frente, finalmente, y te sangra la boca. El amor es tan rojo como veo brotar de tus heridas, y es que con cada intento, sale a chorros.
No me digas que me querés.
Que si vos me lo decís, voy a tener que decírtelo también.

El Amor En Todas Tus FormasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora