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Mama 

-Es solo otro simple idiota.-El tipo de camisa blanca y moreno observaba al pobre YoonGi tirado en el suelo de su habitación, aquella pareja de psiquiatras que habían estado presente en su juicio ahora descansaban en sillas blancas con bandejas de papeles en la mano frente al psicópata quien en modo ovillo, le daba la espalda a los profesionales, la camisa de fuerza estaba mucho más ajustada que antes, pues la escena anterior donde sangre derramaba pintaba el piso no fue nada agradable de limpiar para los auxiliares pero ¿Qué tenia que ver ajustar mas la camisa? Pensaba el pobre chico enfadado de que lo trataran con tal amargura, aunque no se daba cuenta que se lo merecía.

Hasta que la voz de ese chico rubio del cual había robado su corazón se hizo presente en un suspiro y oración desanimada.

-Es gracioso como juraste ayudar a los enfermos mentales y los tratas peor que uno.- El rubio había fruncido el entrecejo con enojo, fuera de su papel como psiquiatra serio y experto, era un joven humilde que había jurado curar y proteger a todos aquellos con enfermedades mentales, pues su padre se había suicidado frente a el por padecer esquizofrenia y era obvio que en un trauma había sumido la culpa.

-¿Ahora lo defiendes? ¡Es un maldito asesino serial! El moreno se había levantado con fuerza de su asiento, furioso sin entender porque el rubio tenía ese pensamiento, Yoongi se había volteado desde que se escucho al rubio y ahí se había quedado, observando al moreno enojado y admirando la humildad que amaba el rubio. Este iba a contestar, hasta que la puerta de aquella habitación blanca se había abierto con dificultad, uno de los practicantes traía en una bandeja la comida del paciente, el rubio sin tomarle importancia a lo que decía el moreno, se levanto de su asiento y fue en busca de la bandeja, escuchando las blasfemias de su querido moreno.

Al tomarla, la dejo en el suelo con cuidado, hasta que decía el moreno. Capto su atención. El practicante ya se había ido.

-...¡Es que no te entiendo porque sigo siendo tu novio! Si no me escuchas Jimin! – El novio de Jimin había colapsado en frente del paciente, haciendo que Yoongi se alterara y se removiera en su puesto, Jimin en vez de decirle algo, lo observó con una sonrisa descarada, el moreno sin soportarlo se fue del lugar, dejando solo a Jimin y Yoongi en la habitación, Jimin de inmediato noto como la frente de Yoongi sudaba, no era su culpa meterlo en esos problemas.

-Oh... lo siento... -Jimin con cuidado recogió la bandeja lleno de comida y camino hacia Yoongi, este no se alejaba por lo que le dio confianza a Jimin, quien se sentó en frente con la bandeja en medio, busco un pañuelo que traia en su camiseta blanca y al encontrarlo, limpio el sudor de Yoongi.

Yoongi se sintió en el cielo, su platónico estaba frente suyo y al parecer ya le había tomado cuidado y cariño, algo que le había faltado desde mucho tiempo, se araño los brazos con fuerza resistiendo la necesidad de tirarse encima, el rubio alejaba el pañuelo con cuidado notando cuando había sudado el pobre chico.

-No es mi trabajo pelear con compañeros, pero lástima que él sea mi novio, lo siento si te pusimos nervioso, es tu hora de tu almuerzo asi que te han preparado sopa de tomate y agua tibia con endulzante, te tranquilizara, seré tu nuevo encargado ya que mi antiguo pasiente se ha recuperado.- Explico con aquella sonrisa encantadora, Yoongi solo se había preocupado de aquella última frase "...Lastima que sea mi novio", palpitaba en su mente, lastima significaba algo malo, no? ¿Por qué estaba con el? Sentir un pequeño vacio de odio hacia aquel tipo, de poder tener a ese rubio hermoso, y tratarlo mal... al menos eso pensaba Yoonfi.

Ahora Jimin, tomaba el pequeño plato con una cucharada de plástico lleno de liquido, Yoongi se había acomodado casi como podía, quedando erguido listo para comer frente al rubio, inexpresivo Jimin acercaba la cuchara con el alimento y esperaba que el paciente abriera la boca. –No te niegues... es la última comida que les damos y no quiero que tengas hambre. –Murmuraba con tranquilidad, Yoongi abría la boca, no le gustaba el sabor, pero lamentablemente era lo que había y no deseaba morir de hambre. Hizo una mueca de disgusto pero Jimin parece no tomarlo cuenta, pues volvía a llenar el utensilio con sopa y se la daba como si nada, Yoongi no se resistía pero el sabor sentía que iba a vomitarlo en cualquier minuto.

Pronto el suave sabor del agua tibia limpio su garganta y paladar, el psiquiatra había tomado del vaso para darle al chico. Jimin se dedico a alimentarlo con cuidado así hasta la noche, hablando sobre su carrera, experiencias y demás, donde Yoongi solo respondía con una sonrisa. No quería hablar por miedo de espantarlo.


Enfermo Mental / M.ygDonde viven las historias. Descúbrelo ahora