- Auch - escuche una voz de chica, pero no podía reconocer de dónde venía.
- Discúlpame, ¿estas bien? - dije saliendo del auto y viendo a una chica sentada sobre el pavimento.
Le extendí la mano para ayudarla a levantarse, ella levantó la mirada, sus ojos se clavaron en los míos y por un momento todo se detuvo. Tenía el cabello azul de puntas para abajo y unos ojos cafés muy claros en los que me perdí al instante. Tomo mi mano y sentí en escalofrío. La ayude a incorporarse, se limpió el polvo y me miró con expresión de odio, me sonroje y volví a pedirle disculpas mientras la ayudaba a levantar sus cosas del piso.
- Discúlpame, no me fije al abrir la puerta. - dije mirándola.
- ¿Crees que no me di cuenta?, pero no te preocupes solo fue un pequeño golpe ya paso todo, pero me debes una... - se me quedo mirando y me di cuenta de que aún no me había presentado.
- Daniela - dije completando su frase - Daniela Calle, un gusto en conocerte...
- María José, Majo, mejor dime Poché - dijo con una risa tonta y me quede embobada con su sonrisa. - Se me hace tarde para ir a clase - miro su celular mientras se alejaba y yo solo me quede ahí sin saber que hacer ni qué decir.
- Wow - dije seguido de un gran suspiro.
Abrí la puerta trasera de mi coche y tomé mi mochila. Iba caminando pero algo en el piso llamo mi atención, eran unas llaves, supuse que eran de la
chica a la que acababa de conocer, las guarde en mi mochila y caminé hacia mi salón, estábamos en la misma escuela de seguro me la iba a volver a encontrar. Espero volver a encontrarme con esa hermosa chica...
•••
Entré a mi salón, me tocaba Literatura... creo. Ya era tarde así que había pocos lugares disponibles, me senté al lado de la ventana. Minutos después entró una mujer de mediana estatura, cabello castaño hasta los hombros, un cuerpo impresionante que dejó a todos embobados.
- Buenos días, muchachos. Mi nombre es Elvira y seré su maestra de literatura este año. Por favor quiero que cada uno de ustedes se presente ante el grupo. - Dijo con un tono algo fuerte. - Tú - dijo señalando a un chico que estaba en la parte de atrás del aula, me limité a mirarlo.
El chico se levantó, se aclaró la garganta y dijo:
- Hola, mi nombre es Sebastián Villalobos, tengo 17 años y soy nuevo en esta escuela. - dijo el chico, voltee a verlo y me sorprendió lo guapo que era, cabello largo, alborotado, castaño con unas luces que lo hacían ver más claro, tenía ojos cafés y una perforación en su oreja derecha. Traía unos jeans negros, playera blanca y una chamarra de mezclilla.
Mientras yo estaba analizando al chico la maestra le estaba haciendo algunas preguntas pero obviamente no escuché nada de lo que estaban diciendo. Al parecer él se dio cuenta de que lo estaba viendo, así que me dedico una ligera sonrisa, era bastante hermosa y morí. La maestra siguió señalando personas y haciéndoles preguntas, yo estaba jugando con una basura de lápiz que estaba sobre mi banca, hasta que escuché una voz conocida y levante la mirada.
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Tenemos magia
RomansaLa historia de dos chicas enamoradas, llena de magia, amor y desilusiones.