Tocaron el timbre que anunciaba el final de la clase, un escalofrío recorrió mi cuerpo. Comencé a recoger mis cosas con calma pues no quería parecer desesperada y salir corriendo del salón para ver a Poché por más que lo deseara, no entendía que estaba pasando, ¿me gustaba esa chica?, apenas la conozco, hemos hablado dos veces y la primera fue un completo fracaso... Me perdí en mis pensamientos, Pau se acercó a mi y me dijo:
- Tierra llamado a Daniela - pasó su mando frente a mi rostro y reaccioné.
- Ah, perdón. Estaba pensando en algo. ¿Que decías? - dije mirándola con atención
- Decía que nos fuéramos ya, tenemos matemáticas - dijo haciendo cara de asco cuando dijo el nombre de la asignatura.
Sebas y yo reímos ante el gesto de Pau.
- Los alcanzó allá, tengo unas cosas que hacer. - dije sonriéndoles y me di la vuelta para tomar mis cosas.
Se voltearon a ver y levantaron sus hombros, hicieron una seña con su mano para despedirse, no entiendo porque lo hacían me iban a ver en unos minutos o eso espero. Salieron del salón y poco después salí yo. Miré a todos lados y no vi a Poché, tome mi celular para ver si me había enviando algún mensaje pero nada, me sentí un poco decepcionada y decidí caminar a mi salón.
- ¡Calle! - escuché que alguien gritaba mi apellido, se me hizo raro así que voltee en seguida, era ella. Se acercó a mi. - Perdón, tuve problemas con un maestro y salí tarde. - dijo con la voz entrecortada, estaba jadeando parecía que había corrido.
- No te preocupes, aquí están tus llaves - le dije extendiéndole el manojo de llaves que tenía en mis manos, tenían unas cuantas llaves y un llavero en forma de "A", no sabía que significaba y obviamente no iba a preguntar, no en este momento. - Nos vemos luego. - me di la vuelta para irme y ella tomó mi mano, me tensé para luego relajarme y voltear a verla.
- ¿Quieres algo de la cafetería? Yo invito - dijo con una sonrisa en su rostro.
- Tengo clase de matemáticas - le respondí con un ligero tono de tristeza en mi voz mientras veía al suelo.
- Cierto, yo también tengo clase. Bueno, ¿quieres ir a comer después de clases? Hay un lugar de pizza muy cerca de aquí y es deliciosa - dijo alargando la a de deliciosa, mirando hacia el techo y levantado sus manos. Reí ante el gesto.
- Claro, pediré permiso a mis padres y te mando mando mensaje, ¿vale? - dije con un poco de nervios.
- Claro que si, haré lo mismo. Espero tu mensaje, Calle. - dijo con un tono pícaro levantando sus cejas. Nadie me llamaba por mi apellido, pero me gustaba que ella lo hiciera. - Nos vemos al rato - me dijo mientras se alejaba.
Ya era muy tarde, espero que me dejen entrar a clase... Camine hacia el salón, que no estaba muy lejos de donde me encontraba. Toque la puerta y la abrí ligeramente, asome mi cabeza:
- ¿Puedo pasar? - dije casi susurrando, pero lo suficientemente fuerte como para que el profesor me escuchara.
- Pasa - dijo el hombre que estaba sentado en el escritorio, sin levantar la mirada de lo que estaba haciendo.
Entre al salón y vi que Pau y Sebas me habían guardado un asiento, agradecí internamente, no quería estar buscando un lugar donde sentarme. Me acerqué a ellos y me senté en la isla vacía, justo enfrente de Sebas y al lado derecho de Pau. Saque mi cuaderno y comencé a resolver los ejercicios que estaban escritos en el pizarrón. Los termine casi enseguida pues era un tema bástate fácil, no quise levantarme para entregárselos al profesor así que me dispuse a observar al profesor. Llevaba un traje bastante bonito, era de un color azul pastel, una camisa azul marino, sin corbata, era un hombre de estatura media, con el cabello grisáceo, tenía una cara de enojo, no sabía decir si esa es su cara o si está enojado. Levantó la mirada y me atrapó mirándolo, desvié la mirada y fingí estar haciendo mi trabajo.
- ¿Terminaste? - dijo y levante la mirada, se estaba dirigiendo a mi. Me puse nerviosa y no pude decir nada así que solo asentí.
Me hizo una seña para que me acercara a él, me levante de mi asiento, tome mi cuaderno y me dirigí a ml escritorio. Todos me miraban, sentía sus miradas, mi pulso se aceleró ligeramente.
- ¿Cual es tu nombre? - dijo mirando allá lista que tenía frente a él.
- Daniela, Daniela Calle - dije tartamudeando un poco, este hombre me intimidaba. Anotó algo en su lista y me miró.
- ¿Eres la hija de Germán Calle? - me miró con el ceño fruncido y una mirada molesta, seguía sin descifrar si estaba molesto o no, trague saliva.
- Así es. - dije con seguridad y me calmé un poco cuando borró el ceño fruncido de su rostro y miró hacia mi cuaderno.
- Hmm. - se limitó a decir. - Yo lo conozco. - dijo con la voz algo ronca.
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Tenemos magia
RomantizmLa historia de dos chicas enamoradas, llena de magia, amor y desilusiones.