Mientras me comía la manzana verde que mi tía me había obligado a comerme, con mi blog de dibujo debajo del brazo y mis pinceles y pinturas en el bolsillo, iba en camino (con torpeza por las rocas) hacia la cueva que tanto me gustaba.
Al llegar a la cueva, escuché una melodía proveniente de ella y con sigilo, me asome a ver qué o quién estaba ahí dentro y vi a un chico de mi edad o un poco más que nunca había visto antes. Era un chico rubio, que podría ser más alto que yo, y por lo que alcancé a ver, tenía una pequeña marca de algún posible piercing que haya tenido en el labio y cantaba una canción que conocía perfectamente:
Zombie - Bad Wolves. (multimedia)
Quería dar media vuelta e irme, pero al intentarlo tropecé con una roca y me resbalé, lo que hizo que miles de piedrecitas pequeñas cayesen al fondo y el chico que se encontraba allí sentado se diera cuenta de mi presencia.–
— No sabía que había alguien aquí a parte de yo. -soltó una pequeña carcajada mientras se levantaba con cuidado- perdón, supongo que a alguien más le gusta este sitio.
— O... Tranquilo, soy nueva por aquí y de momento este sitio es el mejor de todos. -me encogí de hombros y solté un suspiro.
— ¿Eres nueva? -se acercó a mí y tendió la mano- pues bienvenida al Varadero, soy Luke. -hizo un movimiento con la cabeza haciendo que su pelo se fuera para atrás.
— Yo soy Sam, de Samantha. -sonreí y estreché su mano con la mía.
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