Lauren Pov.Desperté gracias a la maldita alarma que no deja de sonar, nunca debieron de existido, o mejor aún, nunca debió de existir la escuela, o quizás las escuelas sí, pero no tan temprano. De mala manera tomo mi teléfono, y desconecto la alarma. ¡Maldición! son las siete de la mañana, han pasado tres días desde que conocí a Camila, al pensar de nuevo en ella, se forma una sonrisa en mis labios.
Sigo acostada en mi cama, y logro apreciar la carpa que se forma en mi entrepierna, ojala algún día despierte así de alegre, o mejor aún, que algún día haya alguien quien le dé atención y amor que necesita, creo que ya está harto de mi mano y esos vídeos sucios que acostumbramos a ver, con las pocas ganas que tengo, decido que es buen momento para prepararme e ir a la escuela.
Tomo de mi armario un bóxer blanco, junto a un pantalón rasgado, una playera blanca y mis converse blancos. Me meto al baño, y me ocupo del desgraciado alegre pene que tengo, después, del resto de mi cuerpo.
Tomo mi mochila junto a mi teléfono, voy bajando las escaleras, con pequeños pasos me dirijo a la cocina.
Frente a la estufa se encuentra Victoria, para mamá y papá ella solo es una simple empleada, es más que eso para mí, es una de las mujeres más importantes.
Con pasos silenciosos intento llegar hacia ella.
— Buenos días cariño— saluda antes de que llegara a ella.
— Cuando será el día que no notes mi presencia— comente mientras le doy un gran abrazo y un beso en la coronilla de la cabeza.
— Nunca — continua — ¿Te comiste las galletas que le había apartado a Marcus? — entrecierra sus ojos, trato de poner mi mejor cara de desconcierto.
— No, no fui yo Vic.
— ¡Ah! Seguramente fue Lorena, tu gemela malvada.
Reímos juntas por su comentario,
Victoria era estéril, empezó a trabajar con mis padres desde que tengo cinco años, ella estaba deseosa de darle amor a un hijo, y yo del amor de una madre, juntas completamos lo que ambas necesitábamos, me conoce tan bien, que es imposible mentirle.
— Está bien —admito. —Me las comí yo.- niega con una sonrisa cómplice— ¿mamá y papá?
— Tuvieron que salir desde temprano.
— Genial— me da una sonrisa triste.
No comenta nada más, ella sabe que no me gusta hablar mucho de ellos, en lo que termina de hacer los huevos con tocino, se pone a cuestionarme si he salido a correr, o si ya encontré a mi Julieta, al mencionarla, pienso en cierta chica de ojos bonitos. A Victoria le encantan mucho las películas, libros y novelas románticas, y tiene la loca idea que en algún momento, llegará mi Julieta a poner mi mundo de cabeza, espero que si llega a pasar, el final no sea tan trágico como el de ellos.
— Estuvo todo delicioso Vic. — sonríe tierna mente. — tengo que irme, no quiero perder la segunda clase también.
Me despido de ella con un beso en la mejilla, bajo al garaje para tomar mi camioneta, y poner rumbo a la escuela.
Aparco la camioneta en el estacionamiento de la escuela, decido quedarme un momento de paz adentro, escucho como la puerta del copiloto se abre de golpe y alguien entra.
— Buenas noches, ogro. —
— Que quieres Marcus. — cuestionó.
— Saber por qué el otro día, estabas dando un paseo nocturno con una sexy chica.
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Todo por amor - C A M R E N - g!p
Random"No debes de salir con nadie del Norte" Es lo que escuchamos a diario la mayoría de los adolescentes del lado Sur de la ciudad de Stan Wood. (Lauren G!P)