El sonido de los golpes a la puerta hace que me despierte de un brinco. Frunzo el ceño con desconcierto a pesar de que sé quién está detrás de la puerta, a tientas, busco mi celular para checar la hora y me doy cuenta de que son alrededor de las siete y media.
—¡Annelise! ¡Abre la puerta! —exige mi hermana desde el otro lado. Suelto un enorme bufido y me cubro el rostro con la almohada, es demasiado temprano para mi gusto y tengo sueño, sin embargo, ella sigue insistiendo. Medio dormida, logro levantarme de la cama y poner un pie en el suelo, me tropiezo al sentir que piso algo firme bajo mis pies, cayendo encima de este.
—¡Auch! —escucho la voz ronca y masculina de Jaxon a mi lado y me toma un par de segundos recordar que el príncipe ha pasado la noche en mi habitación.
—Lo siento —susurro a manera que solo él puede escuchar, observo sus movimientos, mientras intenta levantarse, sus ojos aún siguen cerrados y veo como se lleva una mano para tallarlos, cuando por fin los abre, percibo una pizca de desconcierto en ellos, rápidamente es remplazado con familiaridad y sé que recuerda los sucesos del día anterior y por qué está aquí.
—Buenos días —gesticula con la voz un tanto adormilada.
—Buenos días —respondo.
Mis ojos se posan en los de Jaxon y me pierdo en el hipnotizante color que poseen y estoy segura de que podría pasar horas y horas admirando el perfecto azul de ellos, justo como lo estoy haciendo ahora, sin embargo, otro golpe a la puerta me saca de mi pequeño trance y hace que me percate de la comprometedora posición en la que nos encontramos, él también parece notarlo porque carraspea incómodo.
—¿¡Anelisse!? —Insiste Amber.
—Creo que deberías de atender —menciona haciendo un gesto en dirección a la puerta.
Asiento en acuerdo e intento levantarme, sin embargo, uno de sus brazos se encuentra rodeando mi cintura y tengo la sensación de que ha sido así desde que caí. Me sonrojo sintiéndome incómoda de nuestro encuentro mañanero, me ofrece una sonrisa y yo solo consigo fruncir los labios en una mueca, Jaxon se percata de lo que está pasando y deja de sujetarme, aprovecho el momento para levantarme e ir directamente a la puerta. Justo antes de abrirla le doy una mirada seria.
—Tenemos que ocultarte.
Rápidamente se levanta del suelo y tengo que hacer mi mayor esfuerzo por no sonrojarme de nuevo al ver su cuerpo semi desnudo. Hace una seña hacia el clóset y me veo negando, seguramente Amber quiere entrar para tomar algo de allí, tendrá que ser nuevamente debajo de la cama. Tres minutos más tarde, consigo abrir la puerta.
—¡Buenos días! —saludo a mi hermana con una gran sonrisa que le permite ver todos mis dientes.
—¿Por qué demonios te tomó tanto tiempo abrir? —-Se queja desde la puerta entreabierta, tengo que aferrarme a ella para impedirle el paso y no dejar que pueda ver el resto de mi habitación.
Pienso en una excusa que pueda ser creíble pero no tengo una en concreto.
—Estaba dormida —digo, esto no es una excusa después de todo, es la verdad, si no hubiera sido por sus golpes seguiría dormida.
Amber enarca una ceja y luego niega.
—Como sea, mamá necesita ayuda en el restaurant, le he dicho que voy en camino a darle una mano, Irene también irá, ¿qué me dices de ti? ¿vendrás con nosotras?
En otra ocasión, estaría asintiendo en vez de negando.
—Yo creo que me quedaré —digo. Mi comentario la sorprende, pues casi nunca me niego a ayudar a mamá. Su ceño se frunce con desconcierto y me apresuro a hablar—. Creo que la cena de anoche me cayó mal, quisiera quedarme a descansar.
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Una noche royal
Teen FictionAnnelise tenía una vida normal, todo cambia cuando despierta en una habitación de hotel junto a un chico desconocido. Pero ese chico no es cualquier persona, ¡es el príncipe de Inglaterra! *** Cuando Annelise despertó en una habitación de hotel junt...
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