Querida Charlie:
Hoy es tu cumpleaños, así que me arreglé lo más linda que pude. Tomé unos dibujos que te había hecho con mucho amor, los metí en mi carpeta y me fui al colegio.
En mi cuerpo sentía una sensación de miedo enorme, estaba aterrada. Pasaron poco a poco las horas. Hablé con mi mejor amigo Joshep, él sabía como tranquilizarme...
- Tranquila, no pasará nada. Sólo daselo cómo si nada - me dijo Joshep, mientras yo daba unos pequeños brincos de desesperación y el pánico se apoderaba de mi.
- Es que no puedo, ella es tan aaaagh. No puedo explicarlo, tengo miedo.
- Mierda, Grace. Hazlo de una vez por todas.
- No, no quiero.
Era un día lluvioso, así que no salí para nada del salón. Me quedé esperando a que entraras del receso, y fue cuando todo pasó.
Estabas ahí, Charlotte.
Tan hermosa, tan perfecta, tan tú.
Entraste con un pastel en brazos, sonreías, se podía notar tu felicidad a metros.
- ¿Quieren pastel? - dijiste sonriendo mientras nos mirabas a Margaret y a mi.
- Claro, gracias - dije nerviosa mientras gritaba por dentro, te tenía tan cerquita.
Nos diste una rebanada a cada una. Cuando te volteaste para irte, me armé de valor.
- Charlotte, tengo algo para ti.
- ¿De verdad? - dijiste sorprendida muerta de curiosidad.
- Sí, hice esto para ti. Sabía que hoy era tu cumpleaños, así que bueno, te dibujé esto... Espero que te guste - te tendí la cartulina varquilla tamaño carta, donde había un dibujo de ti subida en una tortuga...
Sonreíste, Charlotte. Fue la primera vez que lo hiciste por mi, y ¡Joder! ¡No tienes ni la más mínima idea de cuanto significó para mi verte sonreír de esa manera!
- Muchas gracias - escuché decirte, mientras en tu rostro se mostraba una sonrisa enorme, haciendo relucir tus hermosos hoyuelos.
- ¿Te gustó?
- Me encantó. Lo voy a guarda en mi carpeta, y lo pondré en mi habitación, cuando pasen los años y me preguntes si aún lo tengo la respuesta será un sí.
- Me alegra mucho que te gustara... Am, Charlotte. Tengo un dibujo más que hice para ti, pero no es tan lindo...
- Dámelo, lo amaré de todas maneras.
Y así fue, Charlotte. La primera vez que sonreíste por mi, la primera vez que hablamos de una manera más directa, fue la primera vez que haría algo por ti y para ti, mi amada Charlotte.
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Charlotte; Lesbian
RomanceQuerida Charlotte: Sólo quiero que me ames, ¿acaso es tanto pedir?