Aquí tienes la versión reescrita en tercera persona con un tono más serio, manteniendo el humor y el momento emotivo bien equilibrados.
Después de terminar sus compras y teñirse el cabello, Jungkook se dirigió a la casa de su mejor amigo, Namjoon, quien lo ayudaría con los preparativos para la noche.
Al llegar, fue recibido por Jin, que le dedicó una sonrisa amable antes de aprovechar su entrada para marcharse rápidamente.
-. Seguro va a ayudar a mi pequeño- murmuró Jungkook, entrecerrando los ojos con picardía.
Antes de que Jin desapareciera por completo, le gritó que se cuidaran ambos y, sin perder más tiempo, cruzó la puerta de la mansión.
-. Bienvenido, Jeon. Pasa- saludó Namjoon con una sonrisa.
-. Hola, Nam. Gracias- respondió Jungkook con la misma alegría.
Mientras avanzaban por los pasillos, Namjoon lo observó con atención y arqueó una ceja.
-. Estás nervioso, ¿verdad?- Jungkook soltó un suspiro, dejando caer los hombros.
-. Sí. Temo que Jimin se vea demasiado lindo o, peor aún, que se arrepienta de ir. Ya estoy agonizando.
Para dramatizar aún más la escena, pasó una mano por su frente, fingiendo que le brotaba sudor. Namjoon reprimió una risa y le dio una palmada en la espalda.
-. Tranquilo, todos confiamos en tu preciado tesoro.
Con esas palabras, Jungkook se sintió un poco más relajado. Se dirigió a una de las habitaciones, se duchó y se cambió con la ropa que había elegido para la ocasión. Al volver a la sala, encontró a Namjoon con una mano cubriéndole la boca, tratando —sin éxito— de contener la risa.
—¡La puta madre Namjoon! ¡No acá, no cuando estoy yo!.
Ofendido, dio media vuelta y se encerró en la habitación, dejando su celular cargando. Para distraerse, tomó un libro al azar y comenzó a leer.
—
Mientras tanto, en otro punto de la ciudad, Jimin también se preparaba para la noche.
Nada más llegar a casa, llamó a Jin para que lo ayudara con su vestuario, su maquillaje y un tratamiento especial para la piel. Sabía que su mejor amigo era un experto en esos asuntos.
Tomó una toalla y una bomba de baño antes de dirigirse al baño.
Caminaba con tranquilidad, sin prisa, pero al recordar la hora del evento, se sobresaltó y empezó a correr, fue tan rápido que casi cayó al resbalar con una alfombra.
Una vez en el baño, dejó la bañera llenándose y arrojó la bomba de baño, esperando pacientemente a que se disolviera. Luego de sumergirse y relajarse unos minutos, salió, se secó y, justo cuando se colocaba la bata y la toalla en el cabello, escuchó la puerta abrirse.
-. Debe ser Jin...Porfin alguien va a ver mi nuevo color de pelo- murmuró con emoción.
Se sentó en la cama y esperó. Unos minutos después, la puerta se abrió y una melena castaña apareció por el umbral.
-. Hola Ji, . ¿Cómo está mi ángel?- saludó Jin con su característica ternura.
-. Hola, Jin. ¿Todo bien? Veni rápido, ayúdame.
-. Bien, pequeño. ¿Qué quieres que hagamos pri...? ¡Para! —Jin entrecerró los ojos y lo señaló con suspicacia—. Nunca tenes toalla en el pelo. ¿Qué me escondes?.
Cruzó los brazos y adoptó una expresión acusatoria.
-. Otra vez te decoloraste el pelo sin cuidar bien las raíces ¿No? Te dije que me avisaras cuando lo hagas eso.
Jimin, avergonzado, bajó la mirada.
-. N-no... Solo míralo.
Jin se acercó con escepticismo y retiró la toalla con un movimiento rápido.
-. Bien, si es lo que pienso, te espera un buen regaño porque... ¡Ay, está todo rubio!.
El brillo en sus ojos delató su entusiasmo.
-. Sabía que elegí bien el color- añadió, riendo.
Jimin sonrió, complacido.
-. Sí, ahora ayúdame a maquillarme. En menos de cuarenta minutos empieza la celebración.
Jin no perdió tiempo y sacó su estuche de maquillaje, trabajando con precisión hasta dejarlo impecable. Una vez listo, Jimin se vistió con el traje que había elegido, y Jin hizo lo mismo. Finalmente, ambos subieron al auto, donde el chofer los llevó directo a la fiesta.
—
La entrada al salón fue un espectáculo en sí mismo.
Jimin y Jungkook se vieron a la distancia, sus miradas atrapadas en un instante de pura admiración. Se deslumbraron el uno al otro, como si estuvieran destinados a ese momento, con sonrisas cómplices, caminaron juntos hacia la celebración, rodeados de los invitados.
Familiares y amigos de ambas partes estaban allí: los Jeon y los Park se mezclaban entre las mesas, compartiendo risas y charlas animadas. La atmósfera era cálida, casi mágica.
Uno a uno, los seres queridos de la pareja tomaron el micrófono para dedicarles unas palabras. Sus padres, sus colegas, incluso amigos cercanos. En cada discurso, la misma frase se repetía como un mantra: "Felices siete años".
Después de los discursos, llegó el momento del brindis, las copas chocaron con alegría y el ambiente se llenó de la euforia de la celebración. Luego, la música comenzó a sonar y todos se lanzaron a la pista de baile.
Jungkook, con una copa de más en el cuerpo, ignoró por completo la única condición que Jimin le había impuesto: mantenerse a su lado y bailar pegados.
Sin embargo, perdido en la alegría del momento, Jimin se separó, moviéndose libremente entre los invitados, sin notar la mirada intensa y celosa de Jungkook siguiéndolo en todo momento.
Y así, en medio del resplandor de luces y el eco de las risas, la noche apenas comenzaba.
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PAPI- Kookmin
ספרות חובביםEl deseo y el goce los lleva a un abismo de seducción. ❆historia terminada. Portada hecha por : @soulsverse #405 en daddy 3/8/18 #386 en daddy 10/8/18 #316 en daddy 12/8/18 #289 en daddy 7/8/18 #57 en daddy 18/11/18 #2 en castigos 28/12/18
