Especial 3 [1].

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2 de agosto de 2014

Era un día normal en el instituto, pero Jimin no quería que llegara.

No es que lo pasara mal allí, no tenía problemas con los estudios ni con sus compañeros. Pero, por alguna razón, su cuerpo le decía que no debía ir, que simplemente no era un buen día para ello.

Cuando abrió los ojos, lo primero que hizo fue revisar su celular. Como siempre, había mensajes de Jungkook, su novio, el chico que cualquiera desearía tener: atento, cariñoso, detallista.
Gracias a él, Jimin encontraba la fuerza para seguir adelante.

Le debía mucho.

29 de marzo de 2009

Jimin tenía apenas siete años cuando corría por el jardín de su casa, persiguiendo una mariposa de colores vibrantes. Se veía tan feliz... cualquiera que lo viera pensaría que tenía una vida perfecta.

Pero estaban equivocados.

Los lujos no garantizaban la felicidad.

Desde muy pequeño, Jimin había sufrido bajo la estricta crianza de su padre, para él, su único hijo varón debía ser un reflejo de su dureza, de su disciplina, de su frialdad pero Jimin no era así, nunca lo fue.

Había heredado la calidez de su madre: su cabello castaño, sus ojos grisáceos que se curvaban como medias lunas al sonreír, su amabilidad y su gran corazón. Su madre y su hermana menor le brindaban todo el amor que su padre le negaba, pero eso no era suficiente para borrar los recuerdos de los castigos ni el miedo que sentía cada vez que hacía algo "incorrecto" a los ojos de su progenitor.

Su madre discutía con él constantemente, pero la indiferencia del hombre era inquebrantable. Nada parecía importarle realmente.

Jimin nunca entendió cómo dos personas tan opuestas habían terminado juntas.

Tal vez, en algún momento, su padre fue diferente, pero todo cambió el día que encontró algo que lo disgustó, algo que jamás perdonó.

Y desde entonces, había decidido moldear a Jimin a su manera.

De regreso al presente

Un sonido estridente lo sacó de sus pensamientos. Su alarma.

No tenía sentido recordar cosas que solo le hacían daño.

Se levantó de la cama con pesadez y se estiró antes de sonreír con algo de diversión.

Jimin era un omega. Un hermoso omega.

Había descubierto su linaje tres años atrás, y, desde entonces, había estado enamorado de un alfa increíble: Jungkook. Se conocían desde niños y habían crecido juntos, compartiendo sus días en la escuela, en casa, en cada rincón de sus vidas.

Pero estaba recordando demasiado.

Suspiró y se obligó a concentrarse en su rutina.

Se duchó con calma, disfrutando del agua caliente que relajaba sus músculos, después se lavó el pelo con paciencia, enjuagó el acondicionador y dejó que el aroma fresco del jabón lo envolviera.

Cuando terminó, se secó y moldeó su cabello hasta dejarlo perfectamente arreglado. Se vistió con un pantalón negro holgado de jean con un buzo blanco grande.

Antes de salir, tomó un vaso de jugo y una tostada que el personal de la casa había dejado en la mesa. Comió rápido, revisando su celular de reojo.

Jungkook: Amor, ya estoy en la puerta.
Enviado a las 9:30 ✔✔

Jimin: Ya salgo, amor.
Enviado a las 9:30 ✔✔

Cuando salió, lo recibió con una sonrisa y un beso tierno. Su madre y su hermana sabían que era gay y lo apoyaban sin reservas.

-. Hola, mi amor- saludó Jungkook, depositando un beso en su frente antes de rodearlo por la cintura.

-. Hola, bebé- respondió Jimin, correspondiendo el gesto con una sonrisa-. Vamos, Kook, se nos hará tarde.

-. Cuando tenes razón, tenes razón.

Se tomaron de la mano y comenzaron a caminar hacia el colegio, que quedaba a solo cinco cuadras. Era una escuela exclusiva, reservada para aquellos con un alto poder económico.

Mientras avanzaban, veían a sus compañeros llegar: chicas con ropa de marca, bolsos y zapatos que costaban una fortuna; chicos con atuendos impecables, irradiando popularidad y confianza.

Al llegar, tuvieron que separarse. Jungkook estaba un año por encima de él.

Jimin lo observó alejarse, notando cómo las chicas se acercaban a él con miradas expectantes. Algunas le entregaban cartas, otras le daban comida casera, e incluso había quienes le ofrecían fotos comprometedoras con la esperanza de llamar su atención.

Jimin no podía evitarlo.

Estaba celoso.

Jungkook era suyo. Solo suyo.

Aunque sabía que el mayor no prestaba atención a ninguna de ellas, el simple hecho de verlas intentarlo le revolvía el estómago.

Suspiró.

De repente, un dolor de cabeza punzante lo sacudió.

-. Qué feo dolor repentino...-murmuró, llevándose una mano a la sien.

Jungkook se preocuparía si lo notaba, así que decidió ignorarlo.

Más tarde, seguramente, se arrepentiría.


















































Hola, les traje ya el capítulo, este especial durará hasta 3/3.

AHAHAHAH gracias amores llegamos al puesto #910 en fanfic, gracias🙏💕.









Les quería aclarar que el flashback segira explicansose.

Solo eso mis bebés

Parte: 1/3

PAPI- Kookmin Donde viven las historias. Descúbrelo ahora